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Todos los precios mostrados no incluyen IVA. El precio de mano de obra incluye solo el trabajo. El precio con material añade el material auxiliar (cemento cola, imprimación, masillas, tornillería y fijaciones). Los revestimientos, el pavimento, los suelos, la pintura y los sanitarios los elige y compra el cliente, no están incluidos.
| Partida | Unidad | Precio / unidad | Cantidad | Total |
|---|---|---|---|---|
| Sistemas de protección solar | ||||
| Instalar persianas exteriores enrollables | ud | 87,10 € | - | |
| Instalar barras y rieles de cortinas | ud | 33,50 € | - | |
| Instalar estores/persianas interiores | ud | 60,30 € | - | |
Persianas, lamas orientables y estores screen: qué los diferencia
En esta partida de la tarifa entran tres sistemas. Se montan de forma parecida, pero cada uno sirve para algo distinto.
Persianas enrollables exteriores
La persiana tiene una cortina de lamas de aluminio que se enrolla en un eje dentro del cajón, encima de la ventana. Las lamas habituales llevan un relleno de espuma que amortigua un poco el ruido y el calor. Las lamas extrusionadas son perfiles macizos de aluminio y se eligen cuando también preocupa la seguridad, por ejemplo en plantas bajas. La persiana oscurece casi por completo, por eso es la opción típica para dormitorios. El inconveniente: bajada del todo no ves el exterior y entra muy poca luz.
En muchos pisos y casas en España ya hay persiana con cajón interior, metido en el muro y registrable desde dentro. Esta partida se refiere sobre todo a sistemas exteriores nuevos, con cajón visible o integrado en la fachada. Si solo quieres cambiar las lamas o el eje de una persiana de cajón interior existente, es otro tipo de trabajo.
Lamas orientables exteriores
Aquí las lamas van sueltas y se pueden girar. Así puedes dar sombra y a la vez dejar pasar luz difusa a la habitación. Las más comunes tienen perfil en forma de C o de Z, en varios anchos. Las de Z se solapan mejor al cerrarse y oscurecen más. Son más sensibles al viento y con viento fuerte deben estar recogidas. Por eso, a las lamas motorizadas se les suele añadir un sensor de viento que las sube solas, algo muy útil en zonas con tramontana, cierzo o levante fuerte.
Estores screen con guía de cremallera
El screen es un tejido técnico que se enrolla en un cajón y baja por unas guías laterales con sistema de cremallera (zip). La cremallera sujeta el tejido dentro de la guía, de modo que no ondea con el viento y tampoco deja pasar insectos. Desde dentro se ve el exterior, da sombra y tiene un aspecto actual. Va muy bien en grandes acristalamientos, puertas de terraza y porches. Eso sí, no oscurece del todo, salvo que elijas un tejido opaco específico.
Dónde se colocan el cajón y las guías
Antes de encargar nada hay que tener claro dónde irán el cajón y las guías. De eso dependen el aspecto de la fachada, la dificultad del montaje y que aparezcan o no puentes térmicos.
Montaje visto sobre fachada
El cajón se fija a la fachada encima de la ventana y las guías a ambos lados, también sobre fachada. Es la solución más rápida en viviendas terminadas donde no se quiere tocar el aislamiento. El cajón queda a la vista, por eso se elige una forma y un color que vayan con la carpintería o con la fachada. Si la fachada tiene SATE, hay que anclar a través del aislante hasta el muro, con piezas distanciadoras o anclajes específicos para aislamiento. Un taco que solo agarra en el poliestireno no aguanta.
Montaje en el hueco de la ventana
El cajón va bajo el dintel y las guías en las jambas, es decir, en los laterales del hueco. La fachada queda más limpia, pero la superficie acristalada pierde la altura del cajón. El hueco tiene que ser lo bastante profundo para que el cajón quepa y no puede tener grandes desplomes.
Cajón oculto en el aislamiento o en el dintel
El cajón queda escondido dentro del aislamiento o del dintel y desde fuera solo se ve una ranura estrecha. Es una solución elegante, pero hay que planificarla antes de aislar la fachada o de colocar las ventanas. El cajón necesita su propio aislamiento, si no, encima de la ventana aparece una zona fría. También existen sistemas compactos o monoblock en los que el cajón forma parte de la ventana y se monta junto con ella. En una fachada ya terminada, el cajón oculto solo se plantea en casos puntuales, porque obliga a abrir la fachada y luego repararla.
Accionamiento: cinta, manivela o motor
El tipo de accionamiento influye en la comodidad y en lo que tiene que estar preparado en el muro.
- Cinta. Sencilla y con poco mantenimiento, la de toda la vida. Sirve para persianas pequeñas; en las grandes y pesadas tirar de ella cansa. Necesita un recogedor de cinta en el interior y un paso a través del marco o del muro.
- Manivela. Se usa en lamas orientables y en persianas. Atraviesa el muro o el marco en ángulo y dentro lleva una barra articulada. Es fiable, pero se ve en el interior.
- Motor. Va oculto en el eje (motor tubular) o en el perfil superior de las lamas. Se maneja con pulsador, mando a distancia o desde la domótica. Puedes programar horarios, agrupar ventanas y añadir sensores de sol o de viento. En grandes superficies y en lamas orientables, hoy el motor es la opción habitual.
El motor necesita una línea eléctrica hasta la ventana. La instalación y la conexión a la red solo puede hacerlas un instalador autorizado, de acuerdo con el REBT. El montador de la protección solar suele colocar y ajustar el motor, pero conectarlo al cuadro o a la instalación de la vivienda es trabajo del electricista autorizado. Si los cables se llevan a posteriori, normalmente van por canaleta o por una roza que luego hay que tapar y pintar.
Qué tiene que estar listo antes del montaje
El montaje en sí es rápido si todo está preparado. Donde más tiempo se pierde es cuando en obra se descubre que falta algo.
- Medición exacta. Todo se fabrica a medida y en taller no se puede corregir después. Lo normal es que mida el propio proveedor, que así responde de las medidas.
- Cableado para el motor. La línea debería llegar a la ventana antes del montaje, mejor dentro de un tubo corrugado, para poder cambiar el cable en el futuro.
- Acceso a las ventanas. En planta baja basta una escalera. En plantas altas se monta desde la ventana, desde andamio o con plataforma elevadora. En obra nueva o al poner SATE compensa montar mientras el andamio sigue puesto.
- Espacio libre dentro. Quitar cortinas, macetas y muebles junto a las ventanas para poder trabajar y taladrar.
- Corriente y sitio para el material. El equipo necesita un enchufe y un rincón para descargar cajones y guías.
Si la obra forma parte de una mejora energética más amplia, como un cambio de ventanas o un SATE, pregunta si la protección solar puede incluirse en las ayudas a la rehabilitación que haya en tu comunidad autónoma. Las condiciones cambian según la convocatoria, así que conviene consultarlas antes de encargar.
Cómo se hace el montaje en obra
El proceso varía según el sistema, pero la base es parecida. Primero el montador comprueba que la medida fabricada coincide con el hueco y que los muros son como se vio al medir. Después marca la posición del cajón y de las guías. Las guías tienen que estar a plomo y paralelas entre sí; si no, la persiana o el tejido rozan.
Luego viene el taladrado y el anclaje. El tipo de taco depende del muro: en ladrillo macizo u hormigón vale un taco normal; en ladrillo hueco, bloque o termoarcilla hacen falta anclajes adecuados, a menudo químicos con tamiz, que agarran bien en materiales con huecos. Con SATE se ancla a través del aislante hasta el muro portante y se sellan los taladros para que no entre agua en el aislamiento. En el marco de la ventana solo se taladra si el fabricante de la carpintería lo permite, porque se puede dañar el perfil y perder la garantía de la ventana. En zonas de costa conviene tornillería inoxidable, ya que el ambiente salino oxida la tornillería normal en pocos años.
A continuación se coloca el cajón o el perfil superior y se introduce en las guías la persiana, las lamas o el tejido. Con cinta o manivela se hace el paso a través del muro o del marco y se monta el mecanismo por dentro. Con motor se conecta el cable y se ajustan los finales de carrera, es decir, dónde se detiene arriba y abajo. Si están mal ajustados, el motor aprieta la persiana contra el alféizar o la sube demasiado y golpea el cajón.
Por último se sellan las juntas exteriores, se colocan las tapas y el montador hace varios ciclos de prueba. Una ventana normal suele llevar entre una y dos horas. Una puerta de terraza grande, un cajón oculto o un acceso complicado pueden llevar media jornada. Las masillas necesitan, según el fabricante, desde unas horas hasta unos días para curar del todo, así que en las primeras horas no conviene mojar las juntas con la manguera.
Qué facilita el montaje y qué lo complica
La misma partida puede llevar tiempos muy distintos en la práctica. Lo facilitan:
- planta baja o andamio montado,
- muro macizo y firme, sin huecos,
- jambas rectas y hueco a escuadra,
- línea eléctrica preparada junto a la ventana,
- varias ventanas iguales seguidas, donde el proceso se repite.
Lo complican:
- plantas altas sin andamio, donde hace falta plataforma o trabajar desde la ventana,
- SATE de gran espesor, que obliga a anclajes largos o ménsulas distanciadoras,
- ladrillo hueco, bloque o termoarcilla, que piden anclajes especiales,
- jambas torcidas, donde hay que calzar las guías,
- medidas grandes y persianas pesadas, que necesitan dos personas,
- tender cables a posteriori y tapar rozas,
- desmontar una protección solar antigua.
Errores típicos y cómo se notan después
Muchos fallos no se ven el primer día, sino tras el primer invierno o el primer temporal de viento.
- Mala medición. Las guías no encajan, el cajón se queda corto o la persiana no llega al alféizar. A menudo solo se arregla fabricando una pieza nueva.
- Guías no paralelas. La persiana roza, las lamas bajan torcidas y el motor se calienta. Se nota en ruido y en desgaste progresivo.
- Anclaje solo al aislante. Con el tiempo las guías se aflojan y todo el conjunto vibra con el viento.
- Taladros sin sellar en el SATE. El agua entra detrás del revoco, el aislante se humedece y con las heladas el acabado puede fisurarse.
- Puente térmico en el cajón. Encima de la ventana aparece una zona fría donde se condensa humedad por dentro y puede salir moho.
- Cable sin tubo. Si el motor falla, no se puede cambiar el cable sin picar la pared.
- Finales de carrera mal ajustados. La persiana se aprieta contra el alféizar o las lamas chocan con el cajón.
También hay errores de uso. En zonas frías del interior pasa a menudo que alguien baja una persiana que se ha quedado congelada en las guías y el motor o las lamas se dañan. Las lamas orientables, por su parte, sufren cuando se quedan bajadas con viento fuerte. Merece la pena pedir al montador que, al entregar, te explique qué aguanta el sistema y qué no.
Guía para manitas: cómo medir la ventana antes de pedir presupuesto
El montaje en la fachada, sobre todo en altura, y la conexión del motor déjalos para profesionales. Lo que sí puedes hacer tú es una medición previa y la preparación. Así tendrás una idea más realista de lo que se puede hacer y compararás presupuestos con más criterio. La medición definitiva la hará de todos modos el proveedor, que responde de las medidas.
- Medir el ancho del hueco por fuera en al menos tres puntos: arriba, en el centro y abajo.
- Medir la altura del hueco a la izquierda, en el centro y a la derecha, y anotar el valor más pequeño.
- Comprobar con el nivel si las jambas están a plomo y el dintel horizontal, y anotar las desviaciones.
- Medir la profundidad del hueco desde la fachada hasta el marco, para saber si el cajón cabe dentro.
- Comprobar si la fachada tiene aislamiento y estimar su espesor por la profundidad del hueco o por el proyecto.
- Averiguar de qué es el muro, por ejemplo por el proyecto o por taladros antiguos.
- Dibujar en qué lado debe ir el accionamiento y dónde está el enchufe o la caja de registro más cercana.
- Fotografiar cada ventana por fuera y por dentro y enviar las fotos al proveedor junto con las medidas.
- Antes del montaje, despejar la zona junto a las ventanas y quitar cortinas y barras que estorben.
Revisión y entrega del trabajo terminado
Al recibir el trabajo, pide que te enseñen cada ventana. Haz subir y bajar la protección varias veces y, en las lamas orientables, gíralas también. Escucha si el movimiento es continuo y si algo roza. Mira también desde fuera si las guías están rectas y las juntas selladas.
- la medida y el modelo coinciden con el pedido, incluido el color del cajón y de las guías,
- las guías están a plomo, paralelas y bien ancladas,
- la protección sube y baja con suavidad, sin roces ni ruidos extraños,
- la persiana o las lamas apoyan rectas abajo y arriba se recogen del todo en el cajón,
- en las lamas orientables, el giro es uniforme en todo el ancho,
- en los screen, el tejido se mantiene en la cremallera en toda la altura y no hace ondas,
- el motor se detiene en los finales de carrera correctos y el mando o el pulsador funcionan,
- el sensor de viento o de sol, si está incluido, está ajustado y probado,
- los pasos a través del muro y los taladros en el aislamiento están sellados,
- las ventanas se abren con normalidad y el mecanismo no estorba,
- la zona queda limpia, sin polvo ni restos de material,
- tienes el manual de uso, la garantía y, si hay motor, el justificante del instalador autorizado que lo conectó.
Preguntas frecuentes
Sí, normalmente con montaje visto sobre fachada o dentro del hueco, sin tocar la ventana. Si piensas cambiar las ventanas en los próximos años, compensa hacerlo todo a la vez, porque entonces también son posibles los cajones ocultos o los sistemas monoblock.
Depende de la habitación. Para un dormitorio donde quieres oscuridad, mejor persiana. Para un salón o un despacho donde quieres sombra pero también luz, son más prácticas las lamas orientables o un screen. Las lamas son más sensibles al viento; la persiana, bajada, tapa las vistas.
La conexión a la red eléctrica solo puede hacerla un instalador autorizado. El montador coloca y ajusta el motor, pero la línea y la conexión a la instalación de la vivienda corresponden al electricista. Lo ideal es tener el cable preparado antes del montaje.
En una ventana normal con buen acceso, suele ser entre una y dos horas. Las grandes superficies, el trabajo en altura, un SATE grueso o tender cables a posteriori alargan el tiempo. Una vivienda unifamiliar completa suele quedar lista en uno o dos días si todo está preparado.
No la fuerces ni a mano ni con el motor. Espera a que se derrita el hielo de las guías. En persianas motorizadas ayuda una programación que limite el uso con heladas o un sensor, si el sistema lo admite.
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