Cómo reparar la madera podrida de una terraza o un balcón

Una terraza exterior puede servir durante años como lugar para reunirse, hacer una barbacoa o simplemente descansar en un día de sol. Aun así, no cabe esperar que una terraza de madera dure para siempre. La lluvia y el viento la castigan, el sol la debilita y, por culpa de la podredumbre y otros defectos estructurales, puede llegar a hundirse.
Reparar tu terraza o balcón de madera, con sus puntos débiles, sus tablas descoloridas o astilladas y sus fijaciones sueltas, es una forma de mantener la terraza o el balcón en el mejor estado posible.
Además, así será seguro utilizarlos. Pero cuando se trata de madera podrida, muchas veces lo mejor es retirar por completo toda la madera afectada y reconstruir parte de la terraza o del balcón, o incluso levantarlos desde cero.
Antes de empezar el proyecto, conviene consultar una lista de precios de obras de construcción para hacerte una idea de los costes y tener claro el presupuesto que necesitarás para materiales, herramientas y mano de obra. Como la madera podrida suele ir acompañada de hongos peligrosos, al desmontar las partes dañadas utiliza siempre una mascarilla de protección FFP2 y no una simple mascarilla antipolvo.
¿Qué vas a necesitar? Un martillo de carpintero, gafas y guantes de seguridad, una sierra (de calar, circular o de doble disco), un destornillador viejo, una mascarilla de protección y una lona.
1. Identifica la madera podrida
No toda la madera dañada o debilitada está podrida. Por ejemplo, la madera también puede agrietarse por golpes o por el mal tiempo. En ese caso basta con repararla de forma sencilla y eficaz, ya que el daño es fácil de localizar.
En cambio, la podredumbre húmeda o seca puede afectar a zonas más amplias de lo que parece a simple vista. Los postes o las vigas de madera pueden tener un aspecto bastante sano por fuera y estar podridos y quebradizos por dentro, lo que significa que no será posible repararlos. La madera podrida suele estar blanda y esponjosa, y su superficie exterior aparece descolorida. La pintura puede presentar burbujas. Si presionas la madera con un destornillador, debería entrar con facilidad y la madera empezará a desmenuzarse.
Ambos tipos de podredumbre suelen ir acompañados de hongos. El interior podrido será muy poroso y se deshará al tocarlo. La madera deshecha tendrá una textura parecida a la del pan seco o se romperá en trozos pequeños.
2. Retira la madera podrida
Extiende una lona en el suelo, cerca de la zona donde se encuentra la madera podrida. Desde el suelo o subido a una escalera, puedes usar un martillo de orejas o una palanca, sobre todo para arrancar las tablas podridas. Utiliza siempre gafas de protección.
Echa las tablas podridas sobre la lona. Haz palanca para sacar tantas piezas enteras como puedas. Una vez retiradas, dales la vuelta y saca los clavos golpeándolos desde la parte trasera. Después vuelve a girar las tablas, extrae los clavos y guárdalos o tíralos.
Los restos de madera sana que hayan quedado sobre las vigas se pueden desprender después con la palanca. Como los clavos quedarán en las vigas, tendrás que sacarlos con el martillo y desecharlos.
3. Corta la madera podrida
Las piezas de madera podridas de mayor tamaño serán más difíciles de retirar que las sanas, porque son bastante más grandes y normalmente están ancladas al suelo con hormigón. La madera suele pudrirse de dentro hacia fuera, por eso las tablas de la superficie a menudo están intactas mientras que la base de madera está totalmente podrida.
Corta las piezas podridas en varios trozos para manejarlas mejor. Apuntala de forma provisional la plataforma superior con madera o de otra manera para evitar que la hoja de la sierra se atasque. Para hacer estos cortes horizontales, usa una sierra de calar, una sierra circular o una sierra de doble disco.
Por lo general, la hoja de ninguna de estas sierras es lo bastante larga como para cortar la pieza entera de una sola pasada. En su lugar, empieza el corte por un lado de la pieza y después pasa al otro lado para terminarlo.
4. Desmonta la barandilla de madera podrida
Las barandillas de madera podrida son especialmente peligrosas, porque la gente suele pensar que están en buen estado y que no hay ningún riesgo. Este error puede llevar a apoyarse en ellas con todo el peso del cuerpo, lo que aumenta el riesgo de accidente. Antes de empezar a retirarla, piensa en la seguridad y planifica los trabajos de demolición para eliminar todas las partes dañadas de forma eficaz y segura.
Retira la barandilla podrida y otros elementos de protección golpeándolos con el martillo desde abajo. Dirige los golpes hacia arriba. Así deberían soltarse los clavos que unen la barandilla con los balaustres. Continúa deslizando la palanca a lo largo de la barandilla y haciendo fuerza hacia arriba.
Después, los postes que sostienen las barandillas y las protecciones se pueden quitar a mano. Con los guantes puestos, agarra bien el poste y haz palanca hacia abajo. De este modo se soltarán los clavos que lo sujetan por la parte inferior.
5. Deshazte de la madera podrida
Las tablas de madera podrida suelen ser demasiado voluminosas y pesadas para tirarlas a la basura normal. Además, a menudo se consideran residuos de construcción, cuya eliminación está sujeta a normas específicas. Si se trata de una cantidad de tablas mediana o grande, conviene recurrir a un servicio de transporte y limpieza de una empresa profesional, que se encargará de colocar un contenedor para residuos voluminosos y de retirar después el material.
Como la mayor parte de esta madera está podrida, en general tiene poco valor para reutilizarla. Y dado que la madera de exterior suele estar tratada en autoclave con distintos productos químicos, no se puede reciclar. Contrata a una empresa de transporte para que lleve esta madera al vertedero o punto limpio más cercano. Si tienes un vehículo de carga, puedes llevar el material tú mismo, normalmente dentro de unos horarios determinados.
Consejo final: por seguridad, es recomendable quitar todos los clavos y elementos de fijación en cuanto sueltes la madera, para evitar el riesgo de lesiones durante el transporte y la limpieza.
Cómo proteger la madera de futuros daños
La humedad elevada es aquí tu enemigo número uno, ya que crea el entorno ideal para la aparición de podredumbre, moho y hongos. Si tu terraza o balcón está expuesto continuamente a la condensación o al agua, puede pudrirse con más rapidez. Como ya imaginarás, la podredumbre húmeda avanza cuando hay más agua. En general, la podredumbre debilita la integridad estructural del balcón o de la terraza.
Si quieres acabar con la podredumbre, tienes que evitar o reducir la exposición de tus espacios exteriores al agua. Con el tiempo, esto implicará una limpieza periódica: lavar y barrer para que no se acumulen hojas húmedas ni otra suciedad. También pueden ser muy eficaces unos buenos trabajos de pintura, en los que se aplican barnices protectores y selladores sobre la madera expuesta, lo que ayuda a crear una barrera duradera contra la humedad.
Lo ideal es prevenir la podredumbre con una construcción de calidad, aunque no siempre es posible. Por eso es importante que revises la terraza o el balcón con regularidad y repares cualquier madera podrida. Toma medidas de protección antes de que la terraza o el balcón se conviertan en un lugar peligroso. Si no tienes claro cómo reparar o sustituir la madera, consulta a un profesional.
Tím NUMIQ
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