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Todos los precios mostrados no incluyen IVA. El precio de mano de obra incluye solo el trabajo. El precio con material añade el material auxiliar (cemento cola, imprimación, masillas, tornillería y fijaciones). Los revestimientos, el pavimento, los suelos, la pintura y los sanitarios los elige y compra el cliente, no están incluidos.
| Partida | Unidad | Precio / unidad | Cantidad | Total |
|---|---|---|---|---|
| Ventanas y alféizares | ||||
| Instalar alféizar interior | ml | 14,75 € | - | |
| Instalar ventana de PVC o madera | ud | - | ||
| Instalar alféizar exterior | ml | 16,10 € | - | |
Cómo se monta un alféizar interior
El montaje se mide por metro lineal, es decir, por la longitud del alféizar colocado. En una ventana normal de un piso, colocar una pieza suele llevar menos de una hora. Tarda más cuando las paredes están torcidas o cuando primero hay que retirar un alféizar antiguo de piedra recibido con mortero, algo muy habitual en los pisos españoles de hace unas décadas.
Toma de medidas y preparación de la pieza
El carpintero mide el ancho del hueco, la profundidad desde el marco de la ventana hasta el plano de la pared y comprueba si las jambas, los laterales del hueco, están a escuadra. En edificios antiguos el ancho del hueco por delante y por detrás puede variar uno o dos centímetros, así que se mide en varios puntos. Después se corta la pieza a largo y a fondo. Lo habitual es dejar un vuelo por delante de la pared de unos 2 a 4 cm y unas «orejas» laterales que sobrepasan el canto de la jamba y se apoyan sobre la pared o entran ligeramente en ella.
Los cortes se hacen con un disco afilado específico para laminado o plástico, idealmente con una sierra de incisión y guía. Así el canto no se astilla. Si el alféizar es de aglomerado, el canto cortado que vaya a quedar oculto se sella con masilla o barniz para que no absorba humedad.
Preparación del soporte
La superficie donde apoya el alféizar debe estar firme, seca y más o menos plana. Se retiran restos de enlucido suelto, mortero viejo y polvo. Los desniveles grandes se corrigen con mortero o con calzos. Con el nivel se fija la altura para que la pieza quede justo bajo el marco, o encajada bajo el premarco o el perfil inferior de la ventana si lo tiene. En muchas ventanas de aluminio o PVC en España hay un perfil o premarco que marca exactamente dónde debe terminar el alféizar.
Asentado y pegado
Primero la pieza se presenta «en seco» sobre calzos de plástico o cuñas y se comprueba con el nivel. El alféizar interior se coloca horizontal o con una pendiente muy suave hacia la habitación, nunca hacia la ventana. Luego se pega. Lo más común es espuma de poliuretano de baja expansión para montaje o un adhesivo de montaje, por ejemplo de polímero MS.
La espuma se aplica en cordones, no rellenando todo el hueco. Mientras endurece, el alféizar se carga con peso: sacos de arena, cubos con agua o un puntal apoyado contra el dintel. Sin peso, la espuma levanta la pieza y luego el alféizar «baila» o queda torcido. Según el fabricante de la espuma, la carga se mantiene normalmente varias horas, mejor hasta el día siguiente.
Remates
Al final se colocan las tapas laterales si el sistema las lleva y se sellan las juntas. La junta entre alféizar y marco se rellena con un sellador elástico, normalmente silicona o acrílico del color de la ventana. La junta con la pared suele hacerse con acrílico pintable, para que el pintor la pueda pintar junto con la pared. El film protector de la superficie se quita solo cuando terminan todos los trabajos en la habitación.
Materiales y variantes: qué elegir
La decisión más importante que tomas es el material. Influye en el aspecto, en la resistencia y en la forma de montarlo.
Aglomerado o MDF laminado
Es el tipo más extendido entre los alféizares que coloca un carpintero. El núcleo de aglomerado o MDF va recubierto de una capa de laminado resistente, y el canto frontal suele estar redondeado mediante postformado. Hay muchos acabados: blanco, imitaciones de madera y de piedra, y aguanta bien el uso diario. Su punto débil es el agua: si entra por un canto cortado o por una zona dañada, el núcleo se hincha y eso ya no tiene arreglo. Por eso las tapas laterales y unas juntas bien selladas son imprescindibles.
PVC alveolar
Es un perfil hueco de PVC con nervios interiores. Pesa poco y la humedad no le afecta, así que encaja bien en baños, cocinas o ventanas con macetas. Al tacto parece más modesto, los tonos oscuros pueden dilatar más al sol directo y se raya con más facilidad con objetos afilados. Las tapas de los extremos deben ser las del propio sistema, si no se ven los huecos interiores.
Madera maciza
Un alféizar de roble, haya o pino en madera laminada encolada queda muy bien en casas de madera, casas de campo y viviendas con ventanas de madera. Es bonito y se puede lijar y renovar. Pero la madera trabaja: cambia de tamaño con la humedad, por eso necesita una junta de dilatación en las jambas, un buen acabado (aceite o barniz) por todas las caras y un mantenimiento periódico.
Piedra y compacto de cuarzo
En España el alféizar de mármol o granito es muy habitual, sobre todo en pisos de los años sesenta a noventa. La piedra natural y los compactos de cuarzo son muy resistentes, pero pesan mucho y normalmente los coloca un marmolista, no un carpintero. Esta guía se centra en los alféizares que monta el carpintero: laminado, PVC y madera. Eso sí, cambiar un alféizar de piedra viejo por uno laminado es un encargo frecuente, y retirar la piedra forma parte del trabajo.
Profundidad y grosor
Los alféizares laminados y de PVC suelen tener un grosor de unos 2 cm y se fabrican en fondos que van de estrechos a muy profundos. Un alféizar profundo que vuela mucho sobre la pared necesita más apoyo, si no con el tiempo cede. Si el fondo es mayor de lo habitual, conviene preguntar al carpintero por soportes o escuadras por debajo.
Radiador bajo la ventana y humedad
¿Por qué el radiador casi siempre está bajo la ventana? El aire caliente sube pegado al cristal y forma una especie de cortina que frena la corriente fría que baja de la ventana y evita que el vidrio se empañe. El alféizar no debe bloquear esa cortina.
- El alféizar no debería tapar el radiador entero. Lo normal es dejar espacio libre entre el canto delantero y el radiador para que circule el aire.
- Si necesitas un alféizar profundo sobre el radiador, existen modelos con ranuras de ventilación fresadas o con rejilla.
- Un alféizar demasiado profundo sobre el radiador provoca condensación en la parte baja de la ventana, moho en las esquinas y peor calefacción de la habitación.
Lo mismo vale para los emisores eléctricos o los convectores que se ven en muchas casas sin calefacción central. La segunda cuestión es la humedad de obra. Un enlucido de yeso recién dado o el mortero de nivelación bajo el alféizar tienen que secar. Si se coloca un alféizar de aglomerado sobre un soporte húmedo, la humedad sube al núcleo desde abajo.
Qué debe estar listo antes del montaje
El alféizar es uno de los últimos trabajos alrededor de la ventana. Si antes se olvida algo, después cuesta mucho rehacerlo.
- Ventana colocada y anclada. El marco debe estar bien fijado, con la junta de conexión rellena de espuma y cubierta.
- Cinta barrera de vapor por el interior. En un montaje de ventana bien hecho, la junta perimetral se sella por dentro con una cinta barrera de vapor. Esa cinta debe seguir continua también bajo el alféizar. Si quien monta el alféizar la corta o la arranca, el vapor de la vivienda llega a la espuma y con el tiempo puede aparecer humedad y moho alrededor de la ventana.
- Jambas preparadas. Lo habitual es colocar el alféizar después del enlucido de las jambas y antes del acabado final y la pintura. Así la junta con la pared se remata bien. Si las jambas ya están pintadas, se puede montar igual, pero cuenta con algún pequeño retoque.
- Radiador y electricidad resueltos. Si se cambia el radiador o se mueve un enchufe bajo la ventana, el fontanero y el electricista deben haber terminado antes. Enchufes y cableado los toca siempre un instalador autorizado, conforme al reglamento eléctrico de baja tensión.
- Acceso a la ventana. Cortinas, macetas y muebles retirados, y un espacio libre para cortar.
Qué facilita el trabajo y qué lo complica
Aunque se mide por metro lineal, la dificultad de cada montaje puede variar bastante.
Situaciones sencillas
- obra nueva o enlucido nuevo con jambas rectas y a escuadra,
- fondos de alféizar estándar sin adaptaciones,
- ventana con premarco o perfil inferior donde el alféizar encaja justo,
- varias ventanas iguales seguidas, donde las piezas se cortan de una vez.
Situaciones complicadas
- retirar el alféizar viejo, sobre todo si es de mármol, granito o terrazo recibido con mortero,
- jambas torcidas, inclinadas o de ancho desigual que obligan a cortar con plantilla,
- muros gruesos y alféizares muy profundos que hay que empalmar o apoyar,
- ventanas en esquina, miradores y huecos curvos donde el alféizar se une en ángulo,
- recortes alrededor de tubos de calefacción u otros obstáculos,
- soporte irregular o que se desmorona y que primero hay que reparar.
En edificios antiguos, algunas masillas, placas o piezas de fibrocemento pueden contener amianto. Si tienes dudas, haz que analicen el material antes de tocarlo. La retirada de amianto solo debe hacerla una empresa especializada.
Errores típicos y cómo se notan
La mayoría de los problemas no se ven el día del montaje, sino a las pocas semanas o tras el primer invierno.
- Espuma por toda la superficie y sin peso encima. La espuma empuja la pieza, el alféizar se arquea o se separa del marco.
- Alféizar sin calzos. La pieza apoya solo en la espuma y cede al apoyarse. Más tarde se agrieta la junta con el marco o se rompe la pieza.
- Pendiente hacia la ventana. El agua de la maceta o la condensación corre hacia el marco, se mete bajo el alféizar y llega al muro.
- Cantos cortados del aglomerado sin sellar. En las esquinas junto a la ventana o la pared, el alféizar se hincha y el laminado se despega.
- Madera maciza sin dilatación. En verano la madera crece, empuja las jambas y puede abombarse o agrietar el enlucido.
- Sellador rígido en lugar de elástico. La junta con el marco se abre con los primeros cambios de temperatura.
- Cinta barrera de vapor dañada. Aparecen humedad y moho en la parte baja de la ventana, a menudo años después.
- Radiador tapado. La ventana se empaña en invierno y la habitación calienta peor.
- Vuelo u orejas demasiado cortos. Queda una rendija visible junto a la pared que luego cuesta mucho disimular.
Cuánto tarda y cuándo se puede cargar el alféizar
Colocar un alféizar suele ser cuestión de entre unas decenas de minutos y una hora aproximadamente. En un piso entero con varias ventanas suele ser trabajo de un día. Lleva más tiempo si hay que retirar alféizares de piedra o nivelar el soporte, porque hay que esperar a que el mortero seque.
La espuma o el adhesivo de montaje endurecen, según el fabricante, en unas horas. La resistencia completa suele llegar al día siguiente. La silicona o el acrílico de las juntas necesitan unas 24 horas antes de tocarlos o pintarlos. Hasta entonces no pongas macetas ni objetos pesados encima ni te apoyes en él.
Guía para manitas: colocar un alféizar interior
Si tienes una sierra con guía, un nivel y algo de paciencia, cambiar un alféizar interior es un trabajo que puedes hacer tú. Lo que más tiempo lleva es medir y cortar con precisión, no el pegado. No te metas en ello si hay que tocar la instalación eléctrica o las tuberías de calefacción, y deja la retirada de alféizares de piedra pesados a un profesional.
- Medir el ancho del hueco por delante y por detrás, el fondo desde el marco hasta el plano de la pared y comprobar la escuadra de las jambas.
- Sumar el vuelo por delante de la pared (unos 2 a 4 cm) y las orejas laterales, y apuntar las medidas.
- Si la jamba está torcida, hacer una plantilla de cartón y trasladar el contorno a la pieza.
- Cortar la pieza con un disco afilado, por la cara que indique el fabricante de la sierra, para que el laminado no se astille.
- Sellar con masilla o barniz los cantos cortados del aglomerado que queden ocultos.
- Limpiar el soporte de polvo y enlucido suelto, corregir los desniveles grandes y dejar secar.
- Comprobar que la cinta barrera de vapor bajo la ventana no está dañada y no cortarla.
- Presentar la pieza en seco sobre calzos de plástico y ajustar el plano con el nivel.
- Retirar la pieza dejando los calzos, humedecer el soporte si lo indica la espuma y aplicar espuma de baja expansión en cordones.
- Volver a colocar el alféizar, apretarlo contra el marco y comprobar de nuevo con el nivel.
- Cargar el alféizar de forma uniforme y dejar endurecer según el fabricante de la espuma, mejor hasta el día siguiente.
- Colocar las tapas laterales si el sistema las lleva.
- Sellar la junta con el marco con sellador elástico y la junta con la pared con acrílico pintable.
- Cuando el sellador haya curado, quitar el film protector y retocar el enlucido alrededor del alféizar.
Revisión del trabajo terminado y entrega
La revisión es rápida. Basta con un nivel, buena vista y tu propia mano. Revisa el alféizar cuando la espuma y el sellador hayan endurecido, a ser posible con luz natural.
- el alféizar está horizontal o con una ligera pendiente hacia la habitación, nunca hacia la ventana,
- al presionar el canto delantero no cede ni se mueve,
- la pieza apoya contra el marco en toda su longitud, sin rendijas,
- la junta con el marco está rellena de sellador elástico, recta y sin cortes,
- la junta con la pared está sellada y se puede pintar,
- el vuelo por delante de la pared es igual en toda la longitud,
- las orejas laterales y las tapas están bien rematadas, sin huecos ni cortes a la vista,
- la superficie no tiene arañazos, laminado despegado ni restos de espuma,
- no asoma espuma por debajo y la cinta barrera de vapor no está visiblemente dañada,
- sobre el radiador queda espacio para que suba el aire caliente,
- la zona está limpia y sabes a partir de cuándo puedes cargar el alféizar.
Preguntas frecuentes
Sí. El alféizar viejo se retira o se corta con cuidado, se repara el soporte y se coloca el nuevo. Al quitarlo hay que proteger el marco de la ventana y la cinta barrera de vapor que pueda haber debajo. Si el alféizar original entraba bajo el marco, el carpintero suele ajustar el fondo del nuevo para que apoye bien contra él.
Lo habitual es dejar unos 2 a 4 cm por delante de la pared terminada. Con menos vuelo queda escaso, con más puede molestar a las cortinas o tapar el radiador. Si la pared todavía se va a enlucir o alicatar, el vuelo se mide desde la superficie final.
Donde puede haber agua, es más seguro un alféizar de PVC alveolar o de piedra. El laminado también aguanta, pero solo con las juntas bien selladas y tapas en los cantos. El agua estancada de las macetas es el mayor riesgo para el aglomerado.
No es recomendable. El aire caliente del radiador necesita subir hacia la ventana, si no el cristal se empaña en invierno y aparece moho junto a la ventana. Si quieres un alféizar profundo, elige un modelo con ranuras de ventilación o rejilla.
Se mide la longitud real de la pieza colocada, incluidas las orejas laterales que pasan del canto de la jamba. Por eso conviene acordar en la toma de medidas cuánto sobresaldrá por cada lado.
Lo más frecuente es que la espuma de montaje se haya expandido después de colocarlo y que la pieza no tuviera suficiente peso mientras endurecía. La solución suele ser cortar la espuma y volver a asentar el alféizar, algo que debería corregir quien hizo el montaje.
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