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Montaje de vierteaguas exterior

El vierteaguas exterior es la pieza de aluminio, chapa, PVC o piedra que va bajo la ventana, por fuera. Su trabajo es sencillo: recoger el agua de lluvia que cae por el cristal y alejarla de la carpintería y de la fachada. Cuando está bien colocado, nadie se fija en él.

Actualizado 09/2026·12 min read·3 price list items
Precio del trabajo estándar
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12,88 € - 20,93 €
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PartidaUnidadPrecio / unidadCantidadTotal
Ventanas y alféizares
Instalar alféizar exteriorml16,10 €-
Instalar ventana de PVC o maderaud-
Instalar alféizar interiorml14,75 €-
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Cómo se monta un vierteaguas exterior en obra

Con una ventana normal de PVC o aluminio que lleva perfil inferior, el montaje sigue siempre los mismos pasos. Lo único que cambia es el orden, según la fachada esté terminada o todavía se esté aislando.

Medición y preparación

El montador mide el ancho del hueco entre jambas y la profundidad desde el marco de la ventana hasta la cara exterior de la fachada. A esa profundidad le suma el vuelo, la parte que sobresale de la fachada, que suele rondar los 30 a 40 mm. Si hay SATE, se mide hasta la capa final de acabado, no hasta el ladrillo. Después se corta la pieza a medida, dejando holgura para que el material pueda dilatar una vez puestas las tapas laterales.

La base bajo el vierteaguas

Debajo tiene que haber una base plana, firme y con pendiente hacia fuera. En un muro de ladrillo esa base se hace con mortero o adhesivo bien regleado. Con SATE, el propio aislante se recorta en pendiente. La junta entre ventana y muro se cubre por fuera con una cinta impermeable y transpirable: deja salir la humedad de la espuma de montaje, pero no deja entrar la lluvia. En los montajes rápidos este paso se suele saltar, y a los pocos años se nota.

Colocación y fijación

El vierteaguas se mete con su pestaña trasera por debajo del marco o en la ranura del perfil inferior. Debajo se aplica espuma de poliuretano de baja expansión o adhesivo de montaje en cordones, para que la pieza apoye en toda su superficie y no quede hueca. En la cara inferior se suele pegar una cinta antivibración, que amortigua el ruido de la lluvia. La pestaña trasera se atornilla al perfil con tornillos de acero inoxidable. Mientras la espuma cura, se pone algo de peso encima para que no levante la pieza.

Tapas laterales y sellado

En los extremos se colocan las tapas laterales. En aluminio y chapa tienen que permitir que el vierteaguas se alargue con el calor y se encoja con el frío. La unión de la tapa con el revoco y con el marco se sella con un sellador adecuado para exterior. Al final se retira el film protector y se prueba con agua.

Materiales y variantes: qué vierteaguas elegir

Hay varios tipos de vierteaguas exterior. Cada uno encaja mejor en una situación y se monta de forma algo distinta.

Aluminio

Es el más habitual hoy cuando se cambian ventanas o se aísla con SATE. Es ligero, no se oxida y se fabrica en muchos colores, incluidos los lacados a juego con la carpintería. El aluminio plegado es más fino; el extruido es más rígido, lleva nervios de refuerzo y suena menos con la lluvia. El aluminio dilata bastante al sol, algo muy a tener en cuenta en fachadas orientadas al sur, por eso necesita tapas laterales deslizantes y, en piezas largas, una junta de dilatación. El fabricante suele indicar a partir de qué longitud hay que partir la pieza.

Chapa galvanizada lacada o plastificada

Es un vierteaguas plegado a medida a partir de chapa. Sirve para medidas poco habituales, ventanas en esquina o curvas. Los cortes y taladros hay que protegerlos, porque si no, los cantos empiezan a oxidarse. Muchas veces lo coloca el mismo profesional que hace los remates de chapa del edificio.

PVC

Es económico y fácil de cortar. Sin embargo, al sol dilata todavía más que el aluminio y en colores oscuros puede llegar a deformarse. Encaja mejor en ventanas pequeñas, sótanos, trasteros o construcciones auxiliares.

Piedra natural, piedra artificial y cerámica

En España el vierteaguas de piedra es muy común: mármol, granito, piedra caliza o piedra artificial, además de las piezas cerámicas o de barro cocido en casas tradicionales. En la obra clásica lo coloca el albañil antes que la ventana, con un pequeño escalón trasero donde apoya el marco. Al renovar, se asienta sobre mortero o adhesivo cementoso flexible. Es pesado, necesita un goterón en la cara inferior, una ranura que corta la gota para que no vuelva hacia la pared, y las juntas con el muro deben sellarse con un producto elástico. El montaje es más lento, pero no hace ruido con la lluvia y dura décadas.

Zinc y cobre

Se usan sobre todo en edificios donde la cubierta o los remates ya son de zinc o cobre. Se unen con técnicas de hojalatería y piden un profesional con experiencia.

Cómo se une a la ventana, al SATE y al resto de oficios

El vierteaguas está justo en la frontera entre varios oficios: el instalador de ventanas, el equipo del SATE, el albañil y, a veces, el carpintero o el chapista. La mayoría de problemas aparecen ahí, donde uno espera a que el otro haga su parte.

La ventana y su perfil inferior

Las ventanas de PVC y aluminio suelen llevar debajo un perfil de apoyo o recrecido. Es una pieza que eleva la ventana y sirve para meter el vierteaguas debajo del marco. Si falta, el vierteaguas no tiene dónde encajar y el agua acaba entrando bajo el marco. Al pedir las ventanas conviene pedir ese perfil de forma expresa y comprobar que su altura encaja con el grosor del futuro aislamiento.

Persianas y guías

En muchas viviendas españolas la ventana lleva persiana enrollable con guías laterales que bajan hasta el vierteaguas. Hay que decidir antes si las guías apoyan encima o si el vierteaguas lleva recortes para ellas. Si se resuelve sobre la marcha, suelen quedar huecos junto a las guías por donde entra el agua. Los recortes se sellan con cuidado.

El orden con SATE

Con SATE, el vierteaguas suele colocarse después de pegar el aislante y aplicar la capa base con malla, pero antes del revoco final. Así las tapas laterales quedan embebidas en el acabado y la unión queda limpia. También puede colocarse con la fachada ya acabada, pero entonces la junta entre tapa y revoco necesita un sellado más cuidadoso. Lo importante es dejar claro desde el principio quién suministra el vierteaguas y quién lo coloca, para que no quede sin dueño.

Aislamiento grueso y mucho vuelo

Con aislamientos de unos 12 a 20 cm, el vierteaguas es muy profundo y sobresale mucho de la ventana. Debajo se pone una cuña aislante o un perfil inferior aislante y, si el vuelo es grande, también escuadras metálicas. Sin apoyo, la pieza se dobla en cuanto alguien apoya una escalera o un andamio ligero.

Pisos y comunidades de propietarios

En un edificio de pisos, el vierteaguas forma parte de la fachada, que es un elemento común. Antes de cambiarlo, pregunta al administrador de fincas qué modelo y color se usa en el edificio: muchas comunidades tienen definido un acabado para que la fachada se vea uniforme. Si la comunidad está preparando una rehabilitación de fachada, puede compensar esperar y hacerlo dentro de esa obra, que a veces se acoge a ayudas a la rehabilitación.

Qué facilita el trabajo y qué lo complica

El trabajo se cuenta por metro lineal, pero un metro puede ser sencillo o bastante laborioso. Conviene saber de qué depende.

Facilitan el trabajo:

  • una ventana nueva con perfil inferior de la altura correcta,
  • jambas rectas, firmes y a escuadra,
  • acceso desde el suelo o desde un andamio ya montado,
  • varias ventanas del mismo ancho en la misma fachada,
  • piezas ya cortadas y preparadas según una medición precisa.

Alargan y complican el trabajo:

  • retirar el vierteaguas viejo, sobre todo si es de piedra o chapa recibida con mortero,
  • reparar revoco y jambas después de picar,
  • ventanas en altura sin andamio, que obligan a usar plataforma elevadora o trabajos verticales,
  • vierteaguas muy profundos con aislamiento grueso y necesidad de escuadras,
  • ventanas en esquina, curvas o con medidas especiales,
  • perfil inferior ausente o dañado,
  • guías de persiana que obligan a hacer recortes,
  • jambas torcidas a las que hay que adaptar las tapas.

Errores habituales y cómo se notan después

Un vierteaguas mal colocado no da la cara enseguida. El problema suele aparecer tras el primer invierno o después de una tormenta con viento.

  • pendiente escasa o invertida: el agua se queda encima o corre hacia la ventana, aparecen manchas de humedad bajo el marco y moho en la jamba interior. La pendiente debe verse a simple vista, normalmente al menos unos 3 a 5 grados,
  • vuelo demasiado corto: el agua baja pegada a la fachada y bajo cada ventana quedan churretones oscuros o verdín,
  • tapas pegadas a fondo sin dilatación: en verano el aluminio se abomba o la tapa rompe el revoco,
  • vierteaguas hueco, sin espuma: suena con la lluvia, se abolla con facilidad y se dobla si alguien lo pisa,
  • exceso de espuma expansiva: la espuma levanta la pieza, se pierde la pendiente o se suelta de la junta trasera,
  • vierteaguas sin meter bajo el marco: el agua encuentra camino por detrás de la pestaña y entra en el muro,
  • sin cinta impermeable: la junta entre ventana y muro queda protegida solo por silicona, que a los pocos años se agrieta,
  • tornillos en la parte horizontal: cada taladro sin sellar es una entrada de agua,
  • film protector olvidado: con el sol se queda pegado y luego cuesta mucho quitarlo,
  • cortes de chapa galvanizada sin proteger: aparece óxido en los cantos que acaba manchando la fachada,
  • piedra sin goterón: la gota da la vuelta por debajo y moja la pared bajo la ventana.

En la práctica es frecuente que el propietario busque la causa de la humedad en la propia ventana, cuando en realidad el agua entra por debajo de un vierteaguas mal colocado. Antes de reclamar al fabricante de la ventana, merece la pena revisar el vierteaguas.

Cuánto tarda y qué hay que dejar curar

Colocar un vierteaguas normal sobre una base preparada suele llevar a un equipo con experiencia menos de una hora por ventana. Lo que de verdad consume tiempo es retirar el viejo, preparar la base y resolver piezas especiales.

La espuma de baja expansión o el adhesivo de montaje necesitan normalmente unas horas para endurecer, y alcanzan la resistencia completa más tarde, según el fabricante. Los selladores de las juntas suelen pedir alrededor de un día. Durante ese tiempo conviene que no llueva encima, no cargarlo y no apoyarse en él. Ni la espuma ni el adhesivo deben aplicarse con heladas; casi todos los productos indican una temperatura mínima de uso. En pleno verano, con el soporte muy caliente, también conviene seguir las indicaciones del fabricante. Un vierteaguas de piedra asentado con adhesivo se deja quieto más tiempo, normalmente uno o dos días antes de sellar las juntas.

Guía para manitas: cambiar el vierteaguas en planta baja

Si la ventana está en planta baja, llegas cómodamente desde el suelo y la fachada está terminada, puedes cambiar el vierteaguas tú mismo. Si la ventana está en altura y tendrías que subirte a una escalera o asomarte por la ventana, deja el trabajo a un equipo con andamio o plataforma. Una caída no es un riesgo que compense por un vierteaguas. En un piso, consulta antes al administrador de fincas qué modelo y color corresponde.

  1. Medir el ancho del hueco entre jambas y la profundidad desde el marco hasta la fachada, y sumar un vuelo de unos 30 a 40 mm.
  2. Pedir el vierteaguas en la profundidad y el color correctos, junto con tapas laterales, cinta antivibración y espuma de baja expansión.
  3. Retirar con cuidado el vierteaguas viejo sin dañar el marco de la ventana.
  4. Limpiar la base de restos de espuma, polvo y revoco suelto.
  5. Revisar el perfil inferior y el estado de la junta entre ventana y muro.
  6. Cubrir la junta entre ventana y muro con cinta impermeable transpirable para exterior.
  7. Cortar el vierteaguas con una sierra fina para metal o con tijera de chapa y repasar el canto.
  8. Pegar la cinta antivibración en la cara inferior.
  9. Colocar las tapas laterales, presentar la pieza en seco y comprobar la pendiente con el nivel.
  10. Marcar y recortar los huecos de las guías de persiana si las hay.
  11. Aplicar la espuma o el adhesivo en varios cordones, no en una capa gruesa en toda la superficie.
  12. Meter el vierteaguas bajo el marco, presionar y atornillar la pestaña trasera al perfil con tornillos de acero inoxidable.
  13. Cargar la pieza, por ejemplo con un saco de arena, y dejar curar la espuma.
  14. Sellar la unión de las tapas con el revoco y con el marco con un sellador para exterior.
  15. Retirar el film protector y, una vez curado todo, echar agua con una regadera para probarlo.

Cómo revisar el trabajo terminado

Para revisarlo no hace falta herramienta especial: basta un nivel y una regadera. Conviene hacerlo en el momento de la entrega, con el montador todavía allí.

Apoya el nivel sobre el vierteaguas, perpendicular a la ventana: la burbuja tiene que marcar con claridad la caída hacia fuera. Después vierte agua despacio junto a la ventana. Debe correr rápido hacia el borde delantero y gotear libremente por delante de la fachada, sin bajar pegada al revoco. No deben quedar charcos, tampoco junto a las tapas ni junto a las guías de la persiana.

Da golpecitos con el dedo a lo largo de toda la pieza. Una ligera diferencia de sonido es normal, pero tramos largos que suenan huecos indican que falta espuma debajo. Mira también desde abajo si el goterón queda suficientemente separado de la fachada y si el vuelo es igual en toda la longitud.

Revisa las tapas: deben estar firmes, pero el vierteaguas no debe quedar trabado dentro de ellas. Las juntas con el revoco tienen que ser continuas, sin huecos. La superficie no debe tener arañazos ni abolladuras, y el film tiene que estar retirado.

Lista de comprobación para la entrega

  • el vierteaguas tiene pendiente visible hacia fuera en toda su longitud,
  • en la prueba el agua corre y gotea por delante de la fachada,
  • el vuelo es suficiente e igual en toda la pieza,
  • la pieza está metida bajo el marco o en el perfil inferior,
  • no hay tramos largos huecos bajo el vierteaguas,
  • las tapas laterales están colocadas y permiten la dilatación,
  • las juntas con revoco, marco y guías de persiana están selladas sin huecos,
  • no hay tornillos sin sellar en la parte horizontal,
  • la superficie no tiene arañazos ni abolladuras y el film está retirado,
  • los cortes de chapa galvanizada están protegidos,
  • la piedra tiene goterón en la cara inferior,
  • la ventana y la fachada están limpias de restos de espuma y sellador,
  • el montador ha explicado el material colocado y cómo mantenerlo.

Preguntas frecuentes

Normalmente se coloca después de la capa base con malla y antes del revoco final, para que las tapas laterales queden integradas en el acabado. Con la fachada ya terminada también se puede poner, pero las juntas necesitan un sellado más cuidadoso.

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