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Todos los precios mostrados no incluyen IVA. El precio de mano de obra incluye solo el trabajo. El precio con material añade el material auxiliar (cemento cola, imprimación, masillas, tornillería y fijaciones). Los revestimientos, el pavimento, los suelos, la pintura y los sanitarios los elige y compra el cliente, no están incluidos.
| Partida | Unidad | Precio / unidad | Cantidad | Total |
|---|---|---|---|---|
| Elementos exteriores | ||||
| Instalación de palisadas de más de 50 cm | ud | 5,27 € | - | |
| Instalación de palisadas de hasta 50 cm | ud | 4,37 € | - | |
| Construcción de escaleras exteriores con palisadas | ml | - | ||
Cuándo conviene usar palisadas altas
Las palisadas bajas, de hasta unos 50 cm, sirven sobre todo para delimitar: separan un camino del césped o forman un parterre bajo. Cuando son más altas, su función cambia. La tierra de detrás empuja, pesa más después de llover y la palisada tiene que aguantar ese empuje durante años sin inclinarse.
Las palisadas altas encajan sobre todo en estas situaciones:
- nivelar el terreno alrededor de una vivienda nueva en ladera,
- abancalar el jardín en varias zonas planas,
- contener un terraplén junto a la entrada de vehículos o una plaza de aparcamiento,
- hacer jardineras elevadas y separar la zona de estar del huerto o la zona de servicio.
Frente a un muro de hormigón convencional resultan más ligeras y naturales. Pero cuando la altura crece o detrás del muro va a circular un coche, ya no es un trabajo de jardinería corriente. En ese caso merece la pena que un técnico de estructuras valore la solución.
Qué tipo de palisada elegir
Palisadas de hormigón
Para alturas de más de 50 cm son la opción más habitual. Son resistentes, aguantan bien la humedad y las heladas del interior y casi no necesitan mantenimiento. Se fabrican en distintos colores y acabados, a menudo imitando piedra o madera, así que puedes combinarlas con el adoquín o con la fachada.
Palisadas con armadura de acero
En muros más altos o con más empuje de tierra se usan piezas armadas. La armadura aumenta su resistencia y reduce el riesgo de que la pieza se parta bajo presión. Si las necesitas o no lo indica el fabricante en su documentación técnica, o lo decide el técnico según la altura y la carga.
Palisadas de madera
Tienen un aspecto muy natural, pero a mayor altura y en contacto permanente con la tierra duran bastante menos y piden tratamiento periódico. Encajan mejor en zonas decorativas con poca carga, no como muro de contención principal.
A la hora de elegir no cuenta solo el aspecto. Importan el tipo de suelo, la altura del desnivel, el agua que llega a esa zona y si detrás del muro habrá solo césped o también una superficie pavimentada. Si el fabricante indica una altura máxima de muro para esa pieza, respétala.
Cómo se colocan paso a paso
Para que te hagas una idea de lo que ocurre en la parcela, este es el proceso habitual de una empresa profesional:
- Comprobar por dónde pasan las conducciones enterradas (agua, luz, gas, saneamiento) y replantear la línea de palisadas con cuerda y estacas.
- Excavar la zanja para la cimentación. La profundidad depende de la altura de las palisadas, del suelo y de la carga. Los fabricantes suelen indicar que aproximadamente un tercio de la longitud de la pieza debe quedar dentro de la cimentación.
- Compactar el fondo de la zanja y, si hace falta, añadir y compactar una capa de grava.
- Preparar la base de hormigón y asentar las palisadas una a una sobre el hormigón fresco.
- Controlar en todo momento la altura, la alineación y el aplomo con nivel y cuerda, o con nivel láser.
- Hormigonar también por la parte trasera para que las palisadas formen un conjunto sólido.
- Dejar fraguar el hormigón según las indicaciones del fabricante, normalmente varios días, y solo entonces rellenar.
- Colocar detrás del muro el tubo de drenaje, el geotextil y el relleno de grava, compactándolo por tongadas.
- Rematar el encuentro con las zonas de alrededor, como el adoquinado, los escalones o el césped.
Si las palisadas lindan con adoquín, al final se extiende arena y se barre hacia las juntas.
Por qué la cimentación, el drenaje y el relleno lo deciden todo
¿Por qué algunas palisadas altas se inclinan al cabo de pocos años? Casi siempre la causa es el agua o una cimentación floja. La tierra empapada pesa más y empuja contra el muro mucho más que la seca. Si el agua no tiene salida, el empuje sigue aumentando y el terreno de apoyo se va reblandeciendo. En zonas con lluvias torrenciales, como gran parte del litoral mediterráneo, esto se nota especialmente.
Por eso detrás de las palisadas no se rellena con la misma tierra de la excavación. Se usa grava o árido triturado, que deja pasar el agua, y en la parte baja un tubo de drenaje que la lleve a un punto donde pueda salir sin causar daños. El geotextil separa la grava de la tierra para que no se colmate con el tiempo. El terreno por encima del muro debería tener una ligera pendiente que aleje el agua del muro, no que la dirija hacia él.
Igual de importante es compactar por tongadas. Si el relleno se echa de una vez, con el tiempo asienta, la lluvia empapa la tierra de detrás y las palisadas reciben un empuje desigual.
Qué facilita el trabajo y qué lo complica
La dificultad, y con ella el volumen total de trabajo, cambia mucho de una parcela a otra. Ayudan un terreno llano y con buen acceso, donde pueda entrar una miniexcavadora y llegar la hormigonera, un suelo cohesivo y estable y un tramo corto y recto.
En cambio, complican el trabajo:
- una pendiente fuerte y un desnivel más alto,
- un mal acceso, cuando el material hay que moverlo a mano o con carretilla,
- un suelo húmedo, arcilloso o de relleno,
- curvas, escalones y encuentros con adoquinado o muros existentes,
- conducciones cerca de la zanja y mucha tierra que retirar,
- la carga de un coche detrás del muro, que exige una solución más robusta.
A esta altura no se recomienda hacerlo por tu cuenta. Es una estructura de contención y los fallos aparecen años después, cuando el muro empieza a moverse junto con la tierra.
Errores habituales
- zanja poco profunda o poco hormigón en la cimentación, con lo que las palisadas acaban inclinándose,
- falta de drenaje y relleno con tierra en lugar de grava,
- rellenar antes de que el hormigón haya fraguado,
- hormigonar con heladas sin proteger el hormigón,
- una colocación poco precisa, que queda mal y reparte la carga de forma desigual,
- subestimar el empuje de la tierra en alturas que ya requieren un técnico,
- usar palisadas pensadas para bordes bajos en un muro de contención alto.
Cómo revisar el trabajo terminado
Al recibir la obra, conviene recorrer todo el muro y fijarse en estos puntos:
- las palisadas están aplomadas y el borde superior mantiene la altura prevista o una pendiente continua,
- la línea es recta, sin piezas salidas ni hundidas,
- no hay huecos grandes entre palisadas por los que pueda escaparse la tierra,
- el hormigón de la cimentación es compacto, sin coqueras visibles,
- detrás del muro hay relleno de grava y un drenaje con una salida clara,
- el terreno por encima del muro tiene pendiente hacia fuera de las palisadas,
- las piezas no están agrietadas ni desconchadas,
- el encuentro con el adoquinado, los escalones y el césped es limpio y estable,
- la empresa te ha entregado información sobre el material usado y las recomendaciones del fabricante.
Después basta con revisar el muro de vez en cuando, sobre todo tras lluvias fuertes y después del invierno: que no se incline, que no aparezcan grietas y que el drenaje siga evacuando el agua.
Preguntas frecuentes
Depende de la altura de la palisada, del tipo de suelo y de la carga. Como orientación se suele indicar que aproximadamente un tercio de la longitud de la pieza quede dentro de la cimentación de hormigón. Los valores exactos están en la documentación del fabricante y, en muros más altos, los fija un técnico.
A esta altura se trata de una estructura de contención que soporta el empuje de la tierra y del agua. Los fallos en la cimentación o en el drenaje son difíciles de corregir y pueden acabar en un deslizamiento, así que es mejor encargarlo a una empresa con experiencia.
Un tramo corto en una parcela con buen acceso suele quedar listo en pocos días. En pendiente, con mal acceso o en un muro largo se tarda más. Hay que contar también con el tiempo de fraguado del hormigón antes de rellenar.
Con un material de calidad, una buena cimentación y un drenaje que funcione, duran muchos años con poco mantenimiento. Lo que más acorta su vida es el agua que no tiene salida y las heladas sobre un terreno empapado.
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