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Todos los precios mostrados no incluyen IVA. El precio de mano de obra incluye solo el trabajo. El precio con material añade el material auxiliar (cemento cola, imprimación, masillas, tornillería y fijaciones). Los revestimientos, el pavimento, los suelos, la pintura y los sanitarios los elige y compra el cliente, no están incluidos.
| Partida | Unidad | Precio / unidad | Cantidad | Total |
|---|---|---|---|---|
| Preparación de sub-base | ||||
| Lecho de nivelación de arena/gravilla | m² | 2,18 € | - | |
| Retirada de adoquines | m² | 3,47 € | - | |
| Excavación para sub-base de pavimentación | m³ | 44,97 € | - | |
| Colocación de membrana geotextil | m² | 1,93 € | - | |
| Preparación de sub-base de grava incluyendo compactación | m² | 9,00 € | - | |
| Formación de sub-base de hasta 30 cm de profundidad | m² | 2,57 € | - | |
| Formación de sub-base de hasta 50 cm de profundidad | m² | 3,47 € | - | |
| Compactación de sub-base con placa vibratoria | m² | - | ||
Para qué sirve el lecho y para qué no
El lecho no es una capa resistente. El peso de las personas y de los coches lo soporta la base de zahorra que hay debajo. La arena o gravilla del lecho solo tiene una función: formar una cama uniforme y precisa en la que los adoquines se hunden un poco al vibrarlos y quedan bien asentados.
De aquí sale algo importante: el lecho no está para tapar baches ni lomos de la base. Si en un punto tiene un centímetro y un metro más allá tiene diez, la zona gruesa se comprime más con el tiempo y el pavimento acaba hundiéndose ahí. Por eso la planeidad y la pendiente se dejan hechas ya en la base, y el lecho solo las afina con el mismo espesor en toda la superficie.
Qué material elegir
Lo habitual es un árido de machaqueo de granulometría fina, normalmente de unos 2 a 4 o 5 mm. Los granos angulosos se traban entre sí, dejan pasar bien el agua y no se mueven bajo el adoquín. Algunos fabricantes admiten también un árido con finos, tipo 0/4, que se reglea con más facilidad pero drena peor.
- gravilla de machaqueo 2/4 mm: la opción más versátil para caminos, terrazas y accesos de vehículos,
- árido con finos: cómodo de trabajar, más indicado para zonas con poco tráfico,
- arena de río de grano redondeado: los granos ruedan unos sobre otros, por eso no se recomienda bajo pavimento que soporte coches,
- material con arcilla o tierra: no sirve, retiene el agua y en zonas con heladas puede levantar el pavimento.
Si la ficha técnica de tu adoquín indica una granulometría y un espesor concretos para el lecho, síguela. En caso de reclamación por garantía, el fabricante suele fijarse en eso.
Cómo se hace paso a paso
El trabajo empieza cuando la base de zahorra está compactada, con la pendiente correcta, y los bordillos ya están colocados. La pendiente para evacuar el agua suele rondar el 1 al 2 %, siempre hacia fuera de la casa.
Sobre la base se colocan unos rastreles o tubos de acero que hacen de maestras, y se ajustan en altura para que su borde superior marque la cara de arriba del lecho. Entre ellos se echa el árido y con una regla larga y recta se reglea hasta dejarlo plano. Después se retiran las maestras, se rellenan los surcos y se alisan con una llana.
El lecho regleado ya no se pisa. Los adoquines se colocan avanzando desde la zona ya pavimentada. Tampoco se compacta el lecho por separado: se compacta junto con el adoquín, cuando ya está colocado y con las juntas rellenas, pasando una bandeja vibrante con patín de goma. Las piezas bajan unos milímetros, y eso hay que tenerlo en cuenta al fijar la altura de las maestras.
Después del vibrado, el lecho suele quedar en torno a 3 a 5 cm. Una capa más fina no absorbe las pequeñas irregularidades, y una más gruesa se comprime de forma desigual.
Qué facilita el trabajo y qué lo complica
Lo sencillo es una superficie rectangular con una sola pendiente, base bien compactada y buen acceso para la carretilla. En ese caso el lecho se reglea rápido y de una sola pasada.
Llevan más tiempo:
- superficies con varias pendientes, canaletas y sumideros, donde cambia la dirección del agua,
- curvas, escalones, el entorno de arquetas y los encuentros con las fachadas,
- una base irregular que primero hay que corregir,
- un mal acceso, cuando el material se lleva a mano cruzando el jardín,
- el tiempo lluvioso, que empapa el lecho regleado y obliga a rehacerlo.
Son también las circunstancias que suelen decidir cuánto trabajo calcula el profesional en su presupuesto.
Errores típicos
- corregir una base irregular con más lecho: al cabo de un año aparecen hundimientos justo en esas zonas,
- pisar el lecho ya regleado: las huellas quedan bajo el adoquín como pequeños hoyos,
- preparar demasiado de una vez: se reglea todo el patio, luego llueve o pasa un gato por la noche y la cama se estropea,
- material inadecuado: arena con tierra o grano redondo que se desplaza bajo la rueda del coche,
- calcular mal la altura: se olvida que el adoquín baja al vibrarlo y el pavimento acaba más bajo que los bordillos o el umbral,
- vibrar sin patín de goma: se dañan la cara vista y las aristas de las piezas.
Guía de bricolaje: cómo reglear el lecho
En una terraza o un camino de jardín puedes preparar tú mismo el lecho, siempre que la base ya esté hecha y compactada. Necesitas dos tubos de acero o rastreles rectos, una regla larga, un nivel, cordel y un rastrillo.
- Comprobar con el cordel y la regla la planeidad y la pendiente de la base, y corregir en la zahorra las desviaciones grandes.
- Colocar los tubos guía paralelos, a una distancia algo menor que la longitud de la regla.
- Ajustar la altura de los tubos para que, tras colocar y vibrar el adoquín, la superficie quede a la cota y con la pendiente previstas.
- Echar el árido ligeramente húmedo entre los tubos y repartirlo con el rastrillo.
- Reglear el árido deslizando la regla sobre los tubos con un movimiento de vaivén y empujar el sobrante hacia delante.
- Retirar los tubos con cuidado, rellenar los surcos y alisarlos con la llana.
- Preparar solo la superficie que dé tiempo a pavimentar ese mismo día.
- Colocar el adoquín avanzando desde la zona terminada, sin pisar el lecho.
Cómo revisar el trabajo terminado
Cuando el pavimento está puesto, el lecho ya no se ve. Por eso conviene revisarlo antes de colocar el adoquín y, después, fijarse en cómo se comporta el pavimento:
- el lecho tiene el mismo espesor en toda la superficie y no hay huellas de pisadas,
- el material está limpio, sin tierra, raíces ni piedras gruesas,
- una regla de dos metros apoyada sobre el lecho, y más tarde sobre el adoquín, no deja huecos apreciables,
- tras la lluvia el agua corre en la dirección prevista y no se forman charcos,
- los adoquines no bailan ni crujen al pisarlos,
- el pavimento queda bien enrasado con bordillos, umbral y tapas de arqueta,
- las juntas quedan llenas hasta arriba después del vibrado.
Preguntas frecuentes
No. El lecho solo se reglea, y se compacta después a través del adoquín ya colocado con una bandeja vibrante con patín de goma. Si se compacta antes, pierde la capacidad de adaptarse a la cara inferior de las piezas.
Para un camino peatonal a veces funciona, pero bajo un acceso de vehículos no se recomienda la arena de grano redondo. El árido de machaqueo se traba mejor, drena mejor y el adoquín se mueve menos sobre él.
Casi siempre el problema está debajo del lecho: una base de zahorra mal compactada, falta de drenaje o zonas donde una base irregular se igualó con más espesor de lecho. El propio lecho solo suele ser la causa cuando el material no es el adecuado.
Un árido ligeramente húmedo está bien, pero empapado se reglea mal y puede lavarse. Con lluvia fuerte es más sensato parar y tapar con plástico la zona regleada que todavía no tiene adoquín.
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