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Todos los precios mostrados no incluyen IVA. El precio de mano de obra incluye solo el trabajo. El precio con material añade el material auxiliar (cemento cola, imprimación, masillas, tornillería y fijaciones). Los revestimientos, el pavimento, los suelos, la pintura y los sanitarios los elige y compra el cliente, no están incluidos.
| Partida | Unidad | Precio / unidad | Cantidad | Total |
|---|---|---|---|---|
| Desmontajes | ||||
| Desmontar rastreles de cubierta inclinada | m² | 2,52 € | - | |
| Desmontar cercha de cubierta antigua | m² | - | ||
| Desmontar tablero de cubierta | m² | 1,50 € | - | |
| Desmontar estructuras de cubierta de entramado | ml | 1,90 € | - | |
Cuándo hay que desmontar los rastreles
Los rastreles pasan años expuestos a la humedad, las heladas y el calor del verano. Si el tejado está bien ventilado y la madera se trató en su día, aguantan mucho tiempo. Lo que manda es el estado real de la madera, no los años del tejado. Por eso, cada vez que se cambia la teja, conviene mirar cada rastrel y comprobar si sigue firme.
Estas señales indican que toca cambiarlos:
- madera oscura, blanda o que se deshace, sobre todo donde toca la teja y la lámina,
- rastreles agrietados, partidos o sueltos que ya no sujetan bien la teja,
- goteras en la buhardilla aunque las tejas parezcan enteras,
- galerías y serrín fino de carcoma u otros insectos,
- una teja nueva con otro paso o con otras exigencias de soporte.
¿Por qué no esperar? Un rastrel mojado va dañando poco a poco también los pares que tiene debajo. Cuanto más se retrasa el cambio, mayor puede ser luego la reparación de la estructura del tejado.
Cómo se hace, paso a paso
Un buen desmontaje no consiste solo en arrancar listones viejos. De cómo se haga dependen el estado en que quedan los pares y lo bien que se podrá montar después la nueva cubierta.
- El operario monta el andamio o las escaleras de tejado y la línea de vida, y acota el entorno de la casa para que nadie se lleve un golpe con lo que caiga.
- El trabajo se programa para días secos y sin viento. La madera mojada resbala, y el viento en el tejado aumenta el riesgo de que caigan piezas o personas.
- Las tejas se retiran desde la cumbrera hacia el alero, es decir, en orden inverso al de colocación. Las piezas se bajan de forma controlada al andamio o al contenedor.
- Los rastreles se sueltan también de arriba abajo, con palanca y martillo. En tejados más recientes se usa atornillador, porque suelen ir atornillados.
- Cada rastrel se afloja poco a poco por ambos lados. Si se arrancan a la fuerza clavos largos, a menudo se llevan un trozo del par.
- Durante todo el trabajo se cuida la lámina impermeable bajo teja. Si el tejado va a quedar descubierto, se tapa con una lona provisional.
- Con los rastreles fuera, el carpintero revisa pares, correas y durmientes. Es el momento en que se ve el estado real de la estructura.
Si en la revisión aparece pudrición, grietas o insectos, los elementos que soportan el tejado se reparan antes de montar los rastreles nuevos. Si el daño es importante, lo sensato es que lo vea un técnico de estructuras.
Qué facilita el trabajo y qué lo complica
La dificultad del desmontaje, y con ella el tiempo y el coste, cambia mucho de un tejado a otro. Influyen sobre todo:
- la forma: un tejado a dos aguas tiene faldones rectos y rastreles iguales, uno a cuatro aguas tiene limatesas con rastreles cortados en ángulo y más superficie,
- la pendiente: en un tejado muy inclinado se avanza más despacio y la protección es más compleja,
- la altura de la casa y el acceso: el andamio, una calle estrecha o un patio sin sitio para el contenedor alargan el trabajo,
- los detalles: buhardillas, ventanas de tejado, chimeneas y limahoyas, donde los rastreles van cortados y la lámina se daña con facilidad,
- la cubierta en mansarda, con distinta separación de rastreles en la parte baja y en la alta,
- el estado de la madera: los rastreles podridos se parten y cuesta más manejarlos,
- si el encargo incluye también retirar la teja y llevarse los escombros.
Cuidado con las casas antiguas. En España todavía quedan muchos tejados y cobertizos con placas de fibrocemento con amianto, la conocida uralita. Solo puede retirarlas una empresa especializada en trabajos con amianto. Mientras esas placas sigan ahí, no se toca el rastrelado.
Escombros y qué se puede aprovechar
Los rastreles viejos son residuo de obra y conviene separarlos ya en la propia obra. La madera limpia sin tratar se suele poder entregar en el punto limpio. La madera tratada con productos químicos o pintada con protectores antiguos puede considerarse residuo peligroso. Cómo gestionarla te lo dirán en el punto limpio o el gestor de residuos que la recoja. La madera tratada no se debe quemar en la chimenea, en la caldera ni en el jardín, porque los humos son perjudiciales para la salud.
Los contrarrastreles suelen estar en mejor estado que los rastreles. Tras revisarlos y tratarlos de nuevo, a veces se pueden dejar. Los rastreles con pudrición o insectos no se reutilizan: la pudrición interior muchas veces no se ve desde fuera.
Errores que se pagan más tarde
- trabajar sin andamio ni protección contra caídas, o sin acotar el entorno de la casa,
- dejar el tejado descubierto por la noche o antes de una lluvia sin taparlo,
- rajar la lámina con la palanca, un fallo que queda oculto bajo los rastreles nuevos y aparece con la primera tormenta fuerte,
- arrancar trozos de los pares al quitar los rastreles a la fuerza,
- saltarse la revisión de la estructura, de modo que la teja nueva tapa elementos dañados,
- no hacer fotos del estado inicial, que luego ayudan ante una reclamación o un parte al seguro.
En la práctica es frecuente que se quiera ganar tiempo justo en la revisión de la lámina y de los pares. Y es el único momento en que todo está a la vista y a mano.
Cómo revisar el trabajo terminado
Antes de que empiecen a montar los rastreles nuevos, repasa con el profesional estos puntos:
- no quedan clavos salientes ni restos de rastreles sobre los pares,
- los pares no están arrancados ni astillados por el desmontaje,
- la lámina está entera y las roturas se han reparado con cinta o parche según el fabricante,
- los pares, correas y durmientes dañados están marcados y se ha acordado cómo repararlos,
- los remates de chapa de chimenea, buhardillas y ventanas de tejado están revisados y los daños anotados,
- el tejado queda bien tapado si se interrumpe el trabajo,
- los escombros están separados y retirados, y el entorno de la casa limpio,
- hay fotos por tramos del estado antes y después del desmontaje.
Preguntas frecuentes
Es un trabajo en altura con riesgo de caída, así que conviene encargarlo a un carpintero o a una empresa de cubiertas con medios de protección y seguro de responsabilidad civil. Si quieres colaborar, puedes ayudar a separar y retirar los escombros a pie de calle.
En un tejado a dos aguas sencillo de una vivienda unifamiliar, una pareja de operarios con experiencia suele terminar en uno o dos días. Un tejado a cuatro aguas, en mansarda o con muchos quiebros lleva más tiempo. Hay que sumar el tiempo de revisión y, si hace falta, de reparación de la estructura.
Lo más indicado es el final de la primavera, el verano y el principio del otoño, con tiempo seco y días largos. En invierno no se recomienda: las superficies resbalan, los días son cortos y un tejado abierto queda expuesto a la lluvia y, en zonas frías, a la nieve. En pleno verano, en el sur, conviene evitar las horas centrales por el calor.
Al desmontar los rastreles se retiran la teja y los listones, y los pares y demás piezas que soportan el tejado se quedan. Desmontar la estructura significa quitar también esas piezas: es una intervención en la estabilidad de la casa y siempre debe estudiarla y dirigirla un técnico competente.
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