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Teñido de madera con limpieza previa

Teñir madera con limpieza previa consiste en quitar primero el polvo, la resina, la grasa y la capa gris y después aplicar un tinte que cambia o iguala el color. La veta sigue a la vista. Este trabajo se hace sobre todo en vigas vistas, aleros, revestimientos de madera, pérgolas, porches, vallas y barandillas, antes de montarlos o al reno

Actualizado 09/2026·5 min read·2 price list items
Precio del trabajo estándar
2,40 €/ m²
Rango orientativo
1,90 € - 3,20 €
Piso de 60 m²
359,00 €
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Carpintería de cubierta2 partidas

Todos los precios mostrados no incluyen IVA. El precio de mano de obra incluye solo el trabajo. El precio con material añade el material auxiliar (cemento cola, imprimación, masillas, tornillería y fijaciones). Los revestimientos, el pavimento, los suelos, la pintura y los sanitarios los elige y compra el cliente, no están incluidos.

PartidaUnidadPrecio / unidadCantidadTotal
Tratamiento
Teñir madera + limpiezam²2,40 €-
Impregnación de madera (revestimiento / pulverización)m²3,78 €-
Total mano de obra
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Cómo se limpia y se tiñe la madera paso a paso

El profesional revisa primero el estado de la madera. Comprueba si está seca, firme y sin moho, y si quedan capas antiguas de barniz, aceite o lasur. De eso depende todo el proceso.

Luego viene la limpieza. La madera nueva suele llegar con polvo del aserrado, y en el pino o el abeto los nudos sueltan resina con frecuencia. La madera vieja de exterior suele tener una capa gris, musgo o manchas oscuras por la humedad. La suciedad ligera se quita con un cepillo y un limpiador para madera. La resina se elimina con el disolvente que recomiende el fabricante del tinte. Si se limpia con agua, la madera tiene que secarse del todo. Que esté seca al tacto no basta.

Cuando está seca, se lija en el sentido de la veta y se retira bien el polvo. Solo entonces se aplica el tinte, de forma uniforme y sin parar a mitad de una superficie, para que no queden empalmes. Cuando el tinte ha secado, se aplica la capa protectora, elegida según la madera vaya a quedar en interior o en exterior.

Tinte, lasur o barniz: qué elegir en cada caso

El tinte cambia sobre todo el color. Penetra en la superficie y resalta los anillos, pero no forma una capa que resista el agua, el sol o el roce. El lasur une color y protección, y es lo habitual en exterior: vallas, pérgolas, aleros o revestimientos. En buena parte de España el sol es intenso, así que en exterior conviene un lasur con filtro UV pensado para ese uso. El barniz forma una película dura y encaja mejor en interior, en escaleras, barandillas o muebles. Fuera puede agrietarse y levantarse cuando la madera se mueve.

Hay tintes al agua y tintes al disolvente. Los tintes al agua huelen menos, pero levantan la fibra y la superficie queda áspera. Por eso se suele humedecer la madera un poco antes, dejarla secar y lijarla. Los tintes al disolvente suelen penetrar más, pero exigen buena ventilación. En los dos casos compensa usar un solo sistema de un mismo fabricante. Al mezclar marcas pasa a menudo que las capas secan peor o no agarran.

Una nota importante sobre la madera de carpintería y de cubierta: el tinte no sustituye al tratamiento protector contra carcoma, termitas y hongos, recomendable en las piezas estructurales de la cubierta. Si una viga tiene que quedar protegida y además teñida, el orden de las capas y su compatibilidad se comprueban en las fichas técnicas de los productos.

Qué facilita el trabajo y qué lo complica

El caso sencillo es madera nueva, seca y lisa, apoyada en caballetes antes del montaje. Se trata por todas las caras, testas incluidas, y el trabajo avanza rápido. En cambio, estas situaciones lo hacen más laborioso y, por tanto, más caro:

  • la madera ya está montada y cuesta llegar a ella, por ejemplo vigas bajo el techo o el alero,
  • quedan restos de barniz, aceite o lasur que hay que lijar,
  • la madera está gris, tiene musgo o moho,
  • las piezas tienen muchas uniones, cantos y rincones que se trabajan a mano,
  • hay que proteger el entorno tapando fachada, ventanas o suelo,
  • el cliente quiere igualar el tono nuevo con una madera más antigua.

El trabajo en altura, como aleros o hastiales, debe hacerlo una empresa con andamio o plataforma elevadora y experiencia en trabajo seguro en altura.

Errores que estropean el color y la duración

La madera delata cualquier fallo de preparación. En la práctica se ve a menudo que el tinte se aplica directamente sobre madera con polvo o grasa. Las zonas grasientas quedan más claras y las fibras abiertas se oscurecen. Con los restos de pintura vieja pasa lo mismo: aparecen manchas.

Otros errores habituales:

  • lijar en contra de la veta, y el tinte resalta los arañazos,
  • teñir madera húmeda, lo que provoca burbujas y que la capa protectora se levante,
  • saltarse la prueba de color, aunque el abeto, el pino y el roble reaccionan muy distinto al mismo tinte,
  • dejar sin tratar las testas, que son las que más agua absorben,
  • no aplicar capa protectora después, con lo que el color se apaga pronto en exterior,
  • limpiar con agua a demasiada presión, que rompe las fibras blandas.

¿Por qué la madera blanda queda a menudo con manchas? El pino y el abeto tienen anillos de verano más duros y anillos de primavera más blandos, que absorben el tinte de forma desigual. Algunos fabricantes ofrecen una imprimación igualadora que uniformiza la absorción.

Guía para manitas: teñir la madera antes de montarla

Una cantidad pequeña de madera que aún no está montada la puedes teñir tú mismo. Trabaja fuera a la sombra o en un local bien ventilado y, con productos al disolvente, usa guantes y mascarilla según las indicaciones del envase.

  1. Colocar la madera sobre caballetes de forma que se llegue a todas las caras.
  2. Comprobar que la madera está seca, sin moho y sin grietas.
  3. Cepillar la superficie y quitar la resina de los nudos con el disolvente adecuado.
  4. Lijar en el sentido de la veta; con tinte al agua, humedecer antes ligeramente la madera y dejarla secar.
  5. Aspirar el polvo y pasar un trapo seco.
  6. Hacer una prueba de color en un recorte de la misma madera y dejarla secar.
  7. Aplicar el tinte con brocha o trapo en el sentido de la veta, cada tabla de una sola pasada a lo largo.
  8. Tratar también las testas y los cantos.
  9. Dejar secar el tinte el tiempo que indique el fabricante.
  10. Aplicar la capa protectora, es decir barniz, aceite o lasur, con el número de manos que indique el fabricante.

Cómo revisar el trabajo terminado

Mira la superficie con luz de día y de lado, así se ve mejor. Al recibir el trabajo conviene repasar estos puntos:

  • el tono es uniforme y coincide con la muestra acordada,
  • no hay manchas, franjas ni empalmes entre pasadas,
  • no se ven arañazos de lijado contra la veta,
  • la superficie es lisa, sin fibra levantada ni polvo atrapado,
  • testas, cantos y uniones están tratados igual que las caras,
  • la capa protectora está aplicada y no pega,
  • el entorno está limpio, sin gotas de tinte en fachada, ventanas o suelo,
  • sabes qué productos se han usado y cómo cuidar la madera.

Preguntas frecuentes

Casi siempre. Incluso la madera nueva tiene fibras ásperas del aserrado y absorbe de forma desigual. En madera nueva basta un lijado suave; las superficies viejas con restos de pintura necesitan un lijado más a fondo.

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