Presupuesta el trabajo con la lista de precios
Introduce las cantidades y el precio se recalcula al momento. Nivel de precios: España. Puedes ajustar las tarifas en tu lista de precios.
Todos los precios mostrados no incluyen IVA. El precio de mano de obra incluye solo el trabajo. El precio con material añade el material auxiliar (cemento cola, imprimación, masillas, tornillería y fijaciones). Los revestimientos, el pavimento, los suelos, la pintura y los sanitarios los elige y compra el cliente, no están incluidos.
| Partida | Unidad | Precio / unidad | Cantidad | Total |
|---|---|---|---|---|
| Entibación | ||||
| Entibación de excavaciones hasta 2 m de profundidad | m² | 26,80 € | - | |
Por qué y cuándo se entiba una zanja
La tierra de la pared de una zanja se sostiene solo por su propia cohesión y su humedad. Si llueve, si se seca, si pasa un camión cerca o si se amontonan las tierras justo en el borde, ese equilibrio se rompe con facilidad. Un derrumbe típico no tiene nada de espectacular: se desprende un trozo del borde superior y cae hacia dentro. Con una profundidad de metro y medio, eso basta para aplastar a una persona contra el fondo e impedirle respirar.
La normativa de seguridad y salud en las obras y las guías técnicas de prevención suelen tomar como referencia la entibación de paredes verticales a partir de aproximadamente 1,3 m de profundidad. En terrenos sueltos, cerca de calles y edificios o cuando hay vibraciones, puede ser necesaria incluso con menos profundidad. La alternativa es excavar en talud, es decir, dejar las paredes con una pendiente inclinada. Pero eso exige mucho más espacio y mucha más tierra excavada. En una parcela estrecha, junto a una valla, a la casa del vecino o a una acera, normalmente no hay sitio para el talud, y ahí entra la entibación.
La entibación no protege solo a los operarios. También protege las cimentaciones cercanas, los muros de cerramiento, la acera y las instalaciones ya enterradas. Cuando una pared de la zanja cede, la tierra del entorno se desplaza hacia ella y bajo las construcciones vecinas pueden formarse huecos que aparecen semanas después como un pavimento hundido o una grieta.
Qué incluye esta partida y cómo se mide la superficie
En la lista de precios, la entibación de zanja hasta 2 m se mide en metros cuadrados. Se cuenta la superficie de las paredes entibadas, no la del fondo ni el volumen excavado. Si una zanja tiene 10 m de largo y 1,8 m de profundidad y se entiban las dos paredes, salen unos 36 m². En un pozo para una arqueta se suman las cuatro paredes.
Al comparar presupuestos, fíjate en qué incluye exactamente la partida. Lo habitual es que comprenda:
- el transporte y la preparación del material o del sistema de entibación,
- la colocación de tablones, largueros y codales a medida que se profundiza la zanja,
- la revisión continua y el reapriete de los codales durante los trabajos.
La retirada de la entibación suele ir como partida aparte, porque se hace más tarde, junto con el relleno. También se presupuestan normalmente por separado la propia excavación, el transporte de tierras a vertedero, el achique de agua y el relleno con compactación. Si el presupuesto agrupa todo esto, debería decirlo con claridad. Si no, es fácil que surja un malentendido sobre quién retira la entibación al final y cuándo.
El límite de 2 m tiene su lógica. Hasta esa profundidad casi siempre se puede trabajar con sistemas ligeros y con madera. En zanjas más profundas suele hacer falta un cálculo específico, blindajes más robustos o tablestacas, y eso ya es otra categoría de trabajo.
Sistemas de entibación hasta 2 m de profundidad
Para profundidades moderadas hay varias soluciones probadas. La elección depende del tipo de terreno, de la longitud de la zanja, del espacio disponible para la maquinaria y del tiempo que vaya a quedar abierta.
Entibación de madera con tablones horizontales
Es la solución clásica que conoce cualquier cuadrilla de excavación. Sobre las paredes se colocan tablones horizontales, normalmente de unos 5 cm de grueso. Los sujetan piezas verticales de madera y, entre las dos paredes opuestas, se colocan codales. Los tablones se van añadiendo de arriba abajo según avanza la excavación. Funciona en terrenos cohesivos, donde la pared aguanta un rato sin apoyo, por ejemplo en tierras arcillosas o limosas. Su ventaja es la flexibilidad: la madera se adapta alrededor de una tubería, un cable o una raíz. Su inconveniente es que el montaje es más lento y requiere más trabajo manual.
Entibación vertical hincada
En terrenos sueltos, como gravas o arenas, la pared se derrumba antes de que dé tiempo a colocar un tablón. Por eso las piezas se colocan en vertical y se hincan o empujan en el terreno por delante de la excavación. La tierra se saca después, ya detrás de ellas. Es un sistema más laborioso, pero en un terreno malo a menudo es el único seguro.
Cajones metálicos de entibación
Un cajón, también llamado módulo de blindaje, está formado por dos paneles de acero unidos con codales regulables. La excavadora lo baja entero a la zanja o lo va hincando a medida que excava. En zanjas largas para acometidas y saneamiento es una solución rápida y muy segura, porque el montaje se hace casi todo fuera de la zanja. Luego el cajón se va desplazando a lo largo del trazado. Eso sí, necesita una excavadora con capacidad suficiente y espacio para maniobrar. En un patio estrecho entre casas puede que no se pueda usar.
Marcos y codales hidráulicos
En zanjas estrechas también se usan marcos ligeros de aluminio o acero con codales hidráulicos o de husillo, que aprietan paneles o tablones contra las paredes. Se montan rápido, a menudo desde arriba y sin bajar a la zanja. Son adecuados para trabajos cortos, por ejemplo la reparación de una fuga en una tubería de agua.
En una vivienda unifamiliar lo más habitual es encontrar entibación de madera en zanjas cortas y con muchos quiebros, y cajón metálico en zanjas largas y rectas. Si la cuadrilla te propone otra cosa, pregunta por qué. Un buen encargado lo explica en una frase, por ejemplo: "aquí hay grava, los tablones no darían tiempo".
Preparación antes de empezar
La entibación va de la mano de la excavación, así que la preparación afecta a toda la obra. Antes de que llegue la cuadrilla conviene tener resuelto lo siguiente:
- la localización de los servicios enterrados (gas, agua, electricidad, telecomunicaciones, saneamiento) con la información de cada compañía y, si es posible, marcada sobre el terreno,
- en un edificio de viviendas, el aviso al administrador de fincas y a la comunidad de propietarios si se excava junto a instalaciones comunes o en el terreno del edificio, para coordinar accesos y cortes,
- el acceso para la excavadora y el camión, y un sitio para acopiar las tierras y el material de entibación,
- una conversación con el vecino si la zanja pasa junto a su valla o su cimentación.
La localización de servicios es clave. Al perfilar a mano o al hincar piezas es fácil dar con un cable o una tubería de gas. Si se daña una conducción de gas o notas olor a gas, sal enseguida de la zanja y aléjate de la zona, no fumes, no uses aparatos eléctricos y, desde una distancia segura, llama al teléfono de urgencias de la distribuidora de gas o al 112. Si se daña un cable eléctrico, no lo toques y avisa a la distribuidora eléctrica. Cualquier reparación la hace solo personal autorizado, nunca la cuadrilla de excavación ni tú.
Cómo se hace la entibación en obra
El procedimiento cambia según el sistema. En una zanja normal de hasta 2 m con entibación de madera o mixta, de forma simplificada es así:
- replantear el trazado de la zanja y comprobar la posición de los servicios localizados,
- levantar el pavimento (baldosa, asfalto, césped) y apartar la tierra vegetal por separado del resto,
- excavar una primera fase hasta la profundidad en la que la pared aún se sostiene con seguridad, normalmente solo unas decenas de centímetros,
- colocar los primeros tablones de modo que sobresalgan del terreno unos 10 a 15 cm, para frenar piedras o herramientas que caigan desde arriba,
- colocar las piezas verticales y los codales y apretarlos para que los tablones queden firmemente contra la pared,
- seguir excavando por fases y añadir en cada una nuevos tablones y codales,
- rellenar los huecos entre el tablón y la pared con tierra o cuñas, para que no quede holgura,
- colocar una escalera u otro acceso seguro que sobresalga por encima del borde de la zanja,
- proteger el borde de la zanja con barandilla o cinta y, si está en la vía pública, con señalización e iluminación nocturna.
Con cajón metálico el proceso es más sencillo: la excavadora abre un tramo, baja el cajón o lo va hincando, y los operarios solo entran en la zanja cuando el cajón ya está asentado. Una vez colocada la tubería y hecho un relleno parcial, el cajón avanza al siguiente tramo.
Hay una regla que vale para todos los sistemas: nadie puede estar en una parte de la zanja sin entibar, ni siquiera "un momento, mientras me pasan el tablón". Justo en esos momentos ocurren los accidentes. Por eso entibar una zanja profunda no es un trabajo para manitas. Requiere experiencia, maquinaria y una persona que vigile la pared desde arriba.
Las tierras se acopian a una distancia suficiente del borde, normalmente al menos medio metro aproximadamente, y más lejos si hay maquinaria pesada o montones altos. Un montón pesado empuja la pared y la entibación con una carga que quizá no se tuvo en cuenta al decidir la separación de los codales.
Qué facilita el trabajo y qué lo complica
La dificultad de la entibación, y con ella el tiempo y el alcance del trabajo, depende sobre todo de esto:
- el tipo de terreno: una arcilla cohesiva se entiba con más facilidad que una grava suelta, un relleno de escombros o la arena,
- el agua freática: si el agua rezuma por la pared, arrastra tierra y hay que achicar o cerrar más la entibación,
- los servicios que cruzan la zanja: cada tubería o cable obliga a excavar a mano y a adaptar la entibación a su alrededor,
- el espacio: en un patio estrecho puede que no quepa el cajón y la madera haya que meterla a mano,
- la cercanía de edificios y calles: las vibraciones y la carga del tráfico piden codales más juntos y revisiones más frecuentes,
- la forma de la zanja: una zanja larga y recta es más sencilla que una con quiebros, ensanches y arquetas,
- el tiempo: la lluvia ablanda las paredes y la helada las endurece, pero al deshelar pueden soltarse.
En cuanto a plazos, una zanja corta para una acometida de agua la suele excavar y entibar una cuadrilla con experiencia en un día. Una zanja de saneamiento más larga con cajón metálico avanza más o menos al mismo ritmo que la excavación y el tendido de la tubería. Con entibación de madera en terreno malo el ritmo baja bastante, porque cada fase tiene que quedar asegurada antes de pasar a la siguiente.
También importa cuánto tiempo va a quedar abierta la zanja. Una entibación que aguanta un día no tiene por qué aguantar dos semanas con lluvia y cambios de temperatura. Si los trabajos se alargan, por ejemplo mientras se espera a que la compañía haga la conexión, cuenta con revisiones más frecuentes y con reapretar los codales.
Coordinación con los demás oficios
La entibación es solo el medio para poder hacer el trabajo principal dentro de la zanja. Por eso conviene acordar de antemano quién hace qué y en qué orden:
- antes de entibar: la localización de servicios y, si hace falta, el levantado de pavimento o asfalto,
- durante la entibación: el fontanero o la cuadrilla que coloca tuberías, arquetas o drenaje,
- con la tubería colocada: el levantamiento topográfico del trazado real si la compañía lo pide, y la revisión de la dirección de obra o de la propia compañía antes de tapar, avisándoles con tiempo,
- al final: el relleno por tongadas con compactación y la retirada progresiva de la entibación.
La retirada de la entibación es justo lo que más se subestima. Los tablones no se sacan todos de golpe antes de rellenar. Se trabaja de abajo arriba: se rellena y compacta una tongada, se suelta la parte correspondiente de la entibación, y así sucesivamente. Si se retira demasiado pronto, la pared puede caer sobre el relleno, dañar la tubería recién colocada o impedir que el relleno quede bien compactado. Con cajón metálico, lo habitual es ir levantándolo poco a poco durante el relleno.
Si por la zanja va una tubería de saneamiento, la pendiente y la cama de asiento se comprueban con la zanja todavía entibada. Después del relleno ya no se puede corregir nada sin volver a excavar. Por eso la entibación debe quedarse en su sitio hasta que todo esté revisado.
Errores típicos y cómo se notan
En obra se repiten errores parecidos. Algunos son peligrosos de inmediato y otros dan la cara con el tiempo:
- bajar a una parte de la zanja sin entibar, lo que puede acabar en un sepultamiento incluso con 1,5 m de profundidad,
- entibación que no sobresale del terreno, de modo que caen a la zanja piedras, terrones o herramientas,
- tierras acopiadas pegadas al borde, que cargan la pared y deforman la entibación,
- codales flojos o demasiado separados, con tablones que se arquean y huecos que se forman detrás,
- huecos sin rellenar detrás de los tablones, que provocan desprendimientos lentos y asientos del terreno de alrededor,
- madera dañada o podrida, que se parte bajo la presión,
- retirar toda la entibación de golpe antes del relleno, con lo que la pared cae sobre la tubería y el relleno se asienta más tarde,
- no revisar la entibación tras una lluvia o después del fin de semana, cuando nadie ha mirado si algo se ha movido.
Las consecuencias a menudo aparecen meses después. Un pavimento hundido sobre el trazado de una acometida, un bordillo agrietado o una tubería deformada en una inspección con cámara del saneamiento tienen muchas veces su origen en una zanja mal entibada o desentibada antes de tiempo. Por eso merece la pena vigilar también lo que después del relleno ya no se ve.
Comprobación y entrega del trabajo
La entibación no se entrega como una obra terminada para años, sino como un estado seguro de la zanja antes del siguiente trabajo. Revísala antes de que baje nadie, después de cada lluvia, tras cualquier parada y antes del relleno. Al recibirla, fíjate en estos puntos:
- todas las paredes verticales de la zanja profunda están entibadas en toda su altura hasta el fondo,
- la entibación sobresale del terreno y protege la zanja de objetos que caigan,
- los tablones o paneles apoyan bien contra la pared y no se ven huecos detrás,
- los codales están bien apretados, no están torcidos y nadie los usa como peldaño,
- ni la madera ni las piezas metálicas están partidas, podridas o dañadas,
- las tierras y el material están a una distancia suficiente del borde,
- hay un acceso seguro a la zanja que sobresale por encima del borde,
- el borde está protegido y, en la vía pública, también señalizado e iluminado de noche,
- en el fondo no hay agua estancada que socave las paredes, o hay achique previsto,
- antes del relleno está acordado el orden de relleno, compactación y retirada progresiva de la entibación,
- en el parte de trabajo figura la superficie entibada, para poder compararla con los metros cuadrados facturados.
Preguntas frecuentes
Por lo general sí. Con paredes verticales, la referencia habitual es entibar a partir de aproximadamente 1,3 m, y en terreno suelto, junto a una calle o junto a un edificio, incluso antes. Si no se entiba, las paredes tienen que excavarse en talud seguro, lo que exige más espacio.
Se mide la superficie de las paredes que se entiban, es decir, longitud por profundidad para cada pared entibada. En una zanja normalmente se entiban las dos paredes, así que la superficie es más o menos el doble de la longitud multiplicado por la profundidad. En un pozo para arqueta se suman todas las paredes.
Depende de la zanja. El cajón es rápido y seguro en zanjas largas y rectas y donde la excavadora puede maniobrar. La madera se adapta mejor a zanjas cortas, con quiebros y con muchos servicios que la cruzan. En terreno suelto se elige la entibación vertical hincada, que se coloca antes de excavar.
Durante el relleno, poco a poco y de abajo arriba. Cada tongada de relleno se compacta y solo entonces se suelta la parte correspondiente de la entibación. Sacarla toda de golpe supone el riesgo de que la pared caiga sobre la tubería y de que el terreno se asiente más adelante.
Con unos dos metros de profundidad no es buena idea. Es un trabajo dentro de una zanja profunda, donde un error puede acabar en un accidente grave. Una entibación segura exige experiencia para valorar el terreno, el material adecuado y alguien vigilando desde arriba. Por tu cuenta sí puedes ayudar, por ejemplo, despejando el acceso o retirando el pavimento antes de que llegue la cuadrilla.
Trabajos relacionados
Qué incluye un movimiento de tierras, por qué conviene estudiar el terreno antes de excavar, cómo cambia su volumen y qué hacer con la sobrante.
Cómo se hace el vaciado de un solar con máquina, qué preparar antes de que llegue la excavadora, taludes, agua, tierras sobrantes y qué revisar al final.
Cómo se hace la excavación mecánica de zanjas y pozos para zapatas, qué preparar antes de que llegue la máquina, cómo se miden los m³ y cómo revisarla.
Cómo se hace la zanja con máquina para agua, saneamiento, gas y electricidad: preparación, profundidades, entibado, errores y revisión antes de tapar.
Cómo se hace una excavación manual, qué significan las clases de terreno 1 a 4, qué preparar antes de cavar y cómo revisar la zanja terminada.
Cómo se cargan y transportan las tierras de excavación, cómo se cuentan los metros cúbicos, adónde pueden ir y qué revisar al final.
Presupuesta todo el proyecto, no solo un trabajo
En la lista de precios de obra eliges partidas de todos los gremios y NUMIQ las convierte en un presupuesto listo para el cliente.