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Excavación manual en terreno de clase 1 a 4

La excavación manual es un trabajo de pala, pico y carretilla. En obra no hay forma de evitarla cuando la máquina no llega al sitio, cuando bajo tierra pasan instalaciones que una excavadora rompería con facilidad o cuando el volumen es tan pequeño que no compensa traer maquinaria.

Actualizado 09/2026·12 min read·12 price list items
Precio del trabajo estándar
33,50 €/ m³
Rango orientativo
26,80 € - 43,55 €
Precio solo de esta partida concreta, sin material y sin trabajos previos. No es el precio de la obra completa.
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Excavación y movimientos de tierra12 partidas

Todos los precios mostrados no incluyen IVA. El precio de mano de obra incluye solo el trabajo. El precio con material añade el material auxiliar (cemento cola, imprimación, masillas, tornillería y fijaciones). Los revestimientos, el pavimento, los suelos, la pintura y los sanitarios los elige y compra el cliente, no están incluidos.

PartidaUnidadPrecio / unidadCantidadTotal
Excavaciones
Excavación manual (clase de suelo 1-2)m³33,50 €-
Excavación manual hasta 1m de profundidad (clase de suelo 3)m³42,90 €-
Excavación manual hasta 1m de profundidad (clase de suelo 4)m³53,60 €-
Excavación mecánica de zanja (ancho desde 50 cm)m³-
Excavación mecánica de pozo (ancho desde 80 cm)m³33,50 €-
Excavación mecánica en vaciadom³16,10 €-
Zanjeo mecánico para serviciosml10,05 €-
Perfilado manual de zanja hasta 1m de profundidadml16,10 €-
Perfilado manual de pozo hasta 1m de profundidadm²17,40 €-
Refino manual del fondo de excavaciónm²6,70 €-
Excavación con barrena manual hasta 25 cm de diámetroud-
Excavación con barrena manual hasta 35 cm de diámetroud-
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Cuándo se excava a mano y qué incluye la partida

La excavación manual se mide en metros cúbicos, y se mide el volumen del terreno en su estado natural, es decir, tal como estaba antes de cavar. Una zanja de 10 m de largo, 0,4 m de ancho y 0,8 m de profundidad son 3,2 m³ de excavación. La tierra que sale, sin embargo, se esponja y en el montón ocupa más, normalmente entre una décima parte y un tercio más, según el tipo de suelo. Tenlo en cuenta cuando pidas un contenedor o cuando decidas dónde vas a dejar la tierra.

La partida de excavación en sí cubre arrancar la tierra, echarla o sacarla al borde de la excavación y dejar el fondo refinado de forma basta. Otras tareas suelen aparecer en el presupuesto como partidas aparte:

  • el transporte de la tierra con carretilla a otro punto de la parcela,
  • la carga y el transporte de la tierra fuera de la obra,
  • la entibación, es decir, sujetar las paredes de la excavación,
  • el achique de agua de la zanja o del pozo,
  • el relleno posterior y su compactación por tongadas,
  • la retirada de la tierra vegetal, si se guarda por separado.

Cuando compares presupuestos, comprueba que comparas lo mismo. Una cuadrilla puede incluir llevar la tierra detrás de la casa y otra dejarla amontonada junto a la zanja.

¿A mano o con máquina?

Una miniexcavadora hace en una hora lo que dos personas en un día. Aun así, el trabajo manual tiene su sitio. Es más preciso, no hace vibrar el entorno, no estropea el césped ni el pavimento al entrar la máquina y, cerca de instalaciones, muchas veces es la única opción sensata. En la práctica se combinan las dos cosas: la máquina saca el grueso y a mano se repasan las esquinas, el fondo y los puntos junto a tuberías y cables.

Clases de terreno: por qué manda lo que tienes bajo los pies

La lista de precios clasifica el terreno según lo fácil o difícil que resulta excavarlo. Cuanto más alta es la clase, más cuesta arrancar la tierra y menos volumen saca un operario en una jornada. En obra a menudo se habla simplemente de terreno suelto, compacto, de tránsito o duro, y la idea es la misma. En esta página conviven tres variantes: la partida principal para terreno de clase 1 a 2 y dos variantes para excavación hasta 1 m de profundidad en terreno de clase 3 y de clase 4.

Clase 1 a 2: terreno blando

Aquí entran la tierra vegetal, las arenas, los suelos sueltos o poco cohesivos y las tierras ligeras sin piedras grandes. Se trabaja con pala y el pico solo hace falta de vez en cuando. El trabajo avanza rápido, pero las paredes se desmoronan con facilidad en arena seca. Con terreno blando no hay que confiarse con la sujeción de las paredes, aunque cavar parezca sencillo.

Clase 3: terreno compacto

Suelos arcillosos y cohesivos, gravas con arena y piedras pequeñas, o tierra muy asentada alrededor de casas antiguas. Sin pico no se avanza y la pala entra con esfuerzo. El rendimiento baja bastante y el operario se cansa antes. Ojo con la arcilla mojada: se pega a la herramienta, y un terreno que en seco se excavaría como clase 3 se convierte en un trabajo muy lento en época de lluvias.

Clase 4: terreno duro

Arcillas duras y resecas, gravas con bolos, suelos con muchas piedras y rellenos antiguos con cascotes y restos de hormigón. Se trabaja con pico y barra, y a veces ayuda un martillo eléctrico. Cada piedra grande hay que romperla o sacarla entera. El rendimiento es varias veces menor que en terreno blando. En buena parte de España, con suelos secos y pedregosos o con capas de caliche, este caso es más frecuente de lo que la gente espera.

Cómo saber la clase antes de empezar

Lo más fiable es una cata. Cava en uno o dos puntos un hoyo hasta la profundidad prevista y mira qué sale. También ayuda el estudio geotécnico, si lo tienes del proyecto de la casa, o la experiencia de los vecinos. Es muy habitual que la capa superior sea blanda y que a partir de medio metro aproximadamente aparezca arcilla dura o grava con piedras. Al cerrar el trato con la cuadrilla, conviene dejar claro qué se hará si el terreno cambia de clase durante el trabajo.

Preparación antes de excavar

Instalaciones enterradas

Es el punto más importante de todo el trabajo. Antes de clavar la primera pala tienes que saber qué hay bajo tierra. Pide a las compañías de servicios (gas, electricidad, agua y saneamiento, telecomunicaciones) información sobre las redes que pasan por la zona y, si hace falta, que las marquen sobre el terreno. En tu propia parcela acuérdate también de lo que es tuyo: la tubería del pozo, el cable al garaje, el riego, el drenaje, la fosa séptica o un pozo de infiltración.

Cerca de las instalaciones marcadas se cava con cuidado, a mano y sin martillo. Si aparece una cinta de señalización o un lecho de arena, la conducción está muy cerca.

Replanteo y sitio para la tierra

El contorno de la excavación se marca con cuerda, estacas o espray, y la profundidad se fija desde un punto fijo, por ejemplo el umbral de la casa. Decide dónde va la tierra. No se debe dejar pegada al borde, sino normalmente a medio metro como mínimo, para que no cargue la pared ni vuelva a caer dentro. La tierra vegetal conviene apartarla en un montón propio, porque luego sirve para rehacer el jardín. Si la tierra se va a retirar, pide el contenedor con tiempo y colócalo donde se pueda llegar con la carretilla sin dar rodeos.

Qué debe estar listo antes de que llegue la cuadrilla

  • la información de las compañías de servicios y las redes marcadas,
  • el contorno y la profundidad de la excavación señalados,
  • el acceso despejado, sin arbustos, baldosas ni bordillos en medio,
  • el sitio para la tierra acordado o el contenedor pedido,
  • un punto de agua y de luz, si va a hacer falta martillo o bomba de achique.

Cómo se hace una excavación manual paso a paso

Una cuadrilla con oficio empieza retirando la tierra vegetal, que se aparta a un lado. Después se excava por capas, no ahondando en un solo punto. En una zanja se avanza por tramos y en las zapatas el pozo se profundiza de forma uniforme en toda su superficie. La pared se va perfilando con la pala para que quede vertical o con la inclinación acordada.

A partir de unos 0,8 a 1 m ya no se puede echar la tierra cómodamente al borde. En excavaciones más hondas se trabaja con un escalón intermedio, se pasa la tierra por etapas o se saca con cubos. Por eso las variantes para terrenos más duros de esta página se limitan a 1 m de profundidad: con la profundidad el trabajo se ralentiza mucho y el riesgo crece.

La profundidad se comprueba con regla y nivel, con nivel óptico o con láser desde el punto fijo. Para la cimentación de una valla, una pérgola o una ampliación, la profundidad la marca el proyecto: se busca llegar a terreno firme y, en zonas frías del interior o de montaña, quedar por debajo de la profundidad a la que hiela. En zanjas para tuberías hay que pensar en la pendiente y en el lecho de arena que todavía se pone bajo el tubo.

Al final se limpia el fondo. Se saca la tierra suelta, se nivela y no se pisa más de lo necesario. En cimentaciones conviene refinar los últimos centímetros justo antes de hormigonar, para que el fondo no se empape ni se hiele.

Coordinación con los oficios siguientes

La excavación casi nunca es un fin en sí misma. Detrás viene el hormigonado de zapatas, el fontanero que coloca el saneamiento o la acometida de agua, o el electricista autorizado que tiende un tubo con cable. Conviene que quien va a trabajar después vea la zanja antes de rellenar nada y que se acuerde quién pone el lecho de arena, la cinta de señalización y el relleno. Así se evita que la excavación quede días abierta esperando a otro oficio.

Cuánto se tarda

El tiempo depende sobre todo de la clase de terreno, de la profundidad, del ancho y de lo lejos que haya que llevar la tierra. En terreno blando un operario en forma saca varios metros cúbicos al día; en terreno duro con piedras, normalmente solo una fracción. Una zanja estrecha es más lenta por metro cúbico que un pozo ancho, porque dentro se trabaja peor. Los días de lluvia alargan el trabajo todavía más: la tierra mojada pesa y se pega.

Seguridad y paredes de la excavación

El derrumbe de una pared es uno de los accidentes más graves en obra. Un metro cúbico de tierra pesa aproximadamente dos toneladas, y una excavación relativamente poco profunda ya puede sepultar a una persona. La regla práctica es sencilla: cuanto más honda la excavación y más suelto el terreno, más hay que asegurar las paredes.

  • por encima de aproximadamente metro y cuarto o metro y medio de profundidad, las paredes se entiban o se hacen en talud, y en terreno suelto o con agua incluso antes,
  • la inclinación del talud depende del terreno, la arena aguanta peor que la arcilla,
  • la tierra y los materiales no se dejan en el borde,
  • después de lluvia o helada se revisan las paredes antes de bajar,
  • en una zanja honda nadie trabaja solo.

Con las instalaciones no hay margen. Si dañas una tubería de gas o notas olor a gas, sal de inmediato, no uses fuego ni aparatos eléctricos y llama al teléfono de urgencias de la distribuidora de gas o al 112. Si tocas un cable eléctrico, no lo manipules, aléjate y avisa a la distribuidora. Cualquier trabajo sobre una instalación eléctrica corresponde a un instalador autorizado, conforme al REBT.

Atención también al excavar pegado a una casa existente. Bajar por debajo del nivel de su cimentación o meterse bajo ella puede comprometer su estabilidad. Eso ya no es una excavación normal, sino una actuación sobre la estructura que corresponde a un técnico y a una empresa especializada.

Qué facilita el trabajo y qué lo complica

La dificultad, y con ella el coste, de una excavación manual no se juzga solo por los metros cúbicos. El mismo volumen puede ser un trabajo sencillo de media mañana o una paliza de toda una semana.

Facilita el trabajo:

  • terreno blando, seco y sin piedras,
  • espacio libre alrededor y un recorrido corto para la carretilla,
  • poder dejar la tierra en la propia parcela,
  • una sola profundidad y ninguna instalación cerca.

Complica el trabajo:

  • arcilla dura, grava con bolos o rellenos antiguos con cascotes,
  • raíces de árboles que hay que cortar,
  • nivel freático alto o lluvia que inunda la zanja,
  • sitios estrechos, junto a un muro o bajo un alero,
  • instalaciones que obligan a avanzar centímetro a centímetro,
  • más profundidad, entibación y sacar la tierra con cubos,
  • largos recorridos de la tierra por el jardín o por escaleras.

Errores típicos y cómo aparecen después

Fondo excavado de más. Si se profundiza más de la cuenta y luego se rellena el fondo con tierra suelta, queda una capa blanda. La zapata o la tubería asientan sobre ella. El exceso se rellena con hormigón o con grava compactada, nunca con tierra del montón.

Fondo embarrado o helado. Si la excavación queda abierta semanas, el fondo se moja, se embarra y en invierno se hiela. Ese terreno pierde capacidad portante. Una excavación de cimentación debe hormigonarse cuanto antes.

Tierra en el borde. El montón junto al borde empuja la pared, esta se viene abajo y parte del trabajo se pierde. Peor todavía si en ese momento hay alguien dentro.

Cavar sin saber qué hay debajo. Un cable cortado o una acometida de gas dañada suponen peligro, una reparación a tu cargo y el retraso de toda la obra.

Pendiente mal hecha. En saneamiento o drenaje, una mala pendiente del fondo pasa directamente a la tubería. El agua se queda parada y el tubo acaba atascándose.

Relleno de una vez. La tierra echada de golpe y sin compactar asienta con el tiempo. En el césped aparece un hundimiento y bajo el pavimento, un surco. El relleno va por tongadas y cada una se compacta.

Guía para manitas: zanja o zapatas de hasta aproximadamente 1 m

Una zanja poco profunda para un tubo de cable de jardín, que luego conectará un electricista autorizado, un drenaje o las zapatas de una valla los puedes hacer tú si tienes buena espalda y tiempo. Las excavaciones más profundas, las de terreno suelto junto a la casa y cualquier trabajo cerca de gas o cables eléctricos, déjalos a profesionales.

  1. Localizar todas las instalaciones de la parcela y tener la información de las compañías de servicios.
  2. Marcar el contorno con cuerda y estacas y fijar un punto de referencia para medir la profundidad.
  3. Preparar la herramienta: pala de cavar, pala, pico, barra, carretilla, regla, nivel, guantes y calzado resistente.
  4. Retirar la tierra vegetal y apartarla en un montón propio.
  5. Excavar por capas y dejar la tierra al menos a medio metro del borde.
  6. Junto a instalaciones marcadas, cavar con cuidado, solo con pala y sin pico.
  7. Medir la profundidad sobre la marcha y, en zanjas, comprobar la pendiente.
  8. Nivelar el fondo, sacar la tierra suelta y no volver a pisarlo sin necesidad.
  9. Después de llover, comprobar que las paredes no se aflojan antes de bajar.
  10. Aprovechar la excavación cuanto antes, hormigonando o colocando el tubo, y rellenar por tongadas compactando cada una.

Revisión y entrega de la excavación terminada

Una vez rellenada u hormigonada, la excavación ya no se puede revisar. Mírala antes del siguiente trabajo, a ser posible junto a quien vaya a hormigonar o colocar la tubería.

  • las medidas y la posición coinciden con el proyecto o lo acordado,
  • la profundidad está medida en varios puntos desde la referencia acordada,
  • el fondo está plano, sin tierra suelta, barro ni agua,
  • en zanjas para tuberías, el fondo tiene la pendiente correcta,
  • las paredes son estables y, si la excavación es honda, están aseguradas,
  • la tierra está a una distancia segura del borde,
  • las instalaciones cercanas están intactas y las que quedan a la vista, protegidas,
  • la tierra vegetal está aparte, si así se acordó,
  • el entorno está recogido y la retirada de tierra resuelta según lo pactado,
  • el volumen en metros cúbicos se ha comprobado entre las dos partes antes de facturar.

Preguntas frecuentes

Normalmente el volumen en estado natural, es decir, según las medidas de la excavación. La tierra del montón está esponjada y ocupa más, por eso no se usa para medir. Lo mejor es dejarlo claro antes de empezar.

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