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Todos los precios mostrados no incluyen IVA. El precio de mano de obra incluye solo el trabajo. El precio con material añade el material auxiliar (cemento cola, imprimación, masillas, tornillería y fijaciones). Los revestimientos, el pavimento, los suelos, la pintura y los sanitarios los elige y compra el cliente, no están incluidos.
| Partida | Unidad | Precio / unidad | Cantidad | Total |
|---|---|---|---|---|
| Impermeabilización | ||||
| Lámina asfáltica soldada con soplete, superficie vertical (1 capa) | m² | 20,10 € | - | |
| Lámina asfáltica soldada con soplete, superficie horizontal (1 capa) | m² | 12,35 € | - | |
Dónde se suelda la impermeabilización vertical y qué protege
La impermeabilización vertical con lámina asfáltica tiene una misión principal: impedir que el agua o la humedad del terreno pase al muro. En cubierta, evita que el agua que corre por la azotea se cuele por detrás de la impermeabilización junto al peto o a una pared. Los sitios típicos son estos:
- muros exteriores de sótanos, bodegas y garajes antes de rellenar con tierra,
- cimentaciones y zócalo de la vivienda, donde la lámina enlaza con la barrera horizontal bajo el muro,
- cara interior del peto de una azotea, donde la impermeabilización de cubierta sube por la pared,
- encuentro de una terraza o un balcón con la fachada,
- muros de contención, pozos, arquetas y depósitos por su cara exterior.
¿Por qué precisamente con soplete? La lámina soldada queda unida al soporte en toda su superficie, no deja huecos por los que el agua pueda viajar y el betún de los solapes se funde en una sola pieza. Bien hecha, las distintas tiras se convierten en una capa continua sin puntos débiles en las juntas.
Cuándo basta una sola capa
Una capa de lámina soldada se usa normalmente contra la humedad del terreno y contra el agua que no empuja, es decir, la que escurre hacia abajo y se lleva un drenaje o un relleno permeable. También suele bastar en la subida de la impermeabilización por el peto, si así lo prevé la solución de cubierta. Si la casa está sobre arcillas donde el agua se queda encharcada alrededor de la cimentación tras la lluvia, o si el nivel freático llega cerca del suelo del sótano, ya hablamos de agua a presión. En ese caso se proyectan normalmente dos láminas, otro sistema o un hormigón impermeable. Eso lo decide el técnico según el estudio geotécnico y lo que pide el CTE para el grado de impermeabilidad de ese terreno, no el operario en obra. Si no tienes claro qué tipo de agua actúa en tu parcela, pregúntalo antes de que se empiece a soldar.
Cómo se hace en obra paso a paso
El proceso cambia algo si se trata de un muro de sótano dentro de una excavación o de un peto en la azotea, pero el principio es el mismo.
- Revisar el soporte: tiene que estar firme, seco, plano, sin rebabas cortantes, restos de mortero ni polvo. Las aristas se redondean o se achaflanan.
- Formar una media caña, es decir, un encuentro inclinado o redondeado en la esquina entre la superficie horizontal y la vertical, con mortero o con una pieza prefabricada. Así la lámina no dobla en ángulo recto.
- Aplicar imprimación asfáltica sobre el soporte y dejarla secar según el fabricante, normalmente unas horas.
- Cortar las tiras de lámina a la altura del muro, sumando lo que solapa sobre la parte horizontal y lo necesario para el remate superior.
- Enrollar la tira, apoyarla abajo contra el muro, calentar la cara inferior de la lámina y el soporte e ir desenrollando hacia arriba. Presionar con rodillo o llana para que agarre en toda la superficie.
- En muros altos, fijar mecánicamente la lámina arriba, de forma provisional o definitiva, para que no se descuelgue mientras está caliente.
- Soldar los solapes laterales hasta que en el borde salga un cordón fino y continuo de betún, normalmente de alrededor de medio centímetro.
- Resolver esquinas interiores y exteriores, pasos de tubos y anclajes con piezas de refuerzo de la misma lámina.
- Rematar el borde superior con un perfil metálico de fijación, atornillarlo y sellar la junta superior con una masilla elástica compatible con betún.
- Revisar los solapes y fotografiar toda la superficie antes de cubrirla con la capa de protección.
Enlace con la impermeabilización horizontal
El punto más delicado de la lámina vertical es su parte baja, donde se encuentra con la impermeabilización bajo la cimentación o la de la cubierta. Normalmente la lámina horizontal sube unos centímetros por el muro y la vertical la cubre, o al revés, según el orden de los trabajos. Lo importante es que el solape tenga anchura suficiente, aproximadamente de 10 a 15 cm, y que quede soldado sin interrupciones. En sótanos es frecuente que la lámina horizontal asome apenas bajo la losa y venga llena de barro. Ese borde hay que limpiarlo, secarlo e imprimarlo, porque si no la lámina vertical se pega a la suciedad y no al betún.
Preparación: qué debe estar listo antes de que llegue la cuadrilla
Buena parte de los problemas de la impermeabilización vertical nace antes de encender el soplete. Cuando llegan los impermeabilizadores debería estar resuelto esto:
- el muro está terminado y el hormigón o el enlucido ha tenido su tiempo de curado y secado según el fabricante, el hormigón fresco tiene mucha agua y la lámina no agarra,
- en sótanos, la excavación tiene anchura suficiente para estar de pie junto al muro y trabajar con el soplete, y los taludes o la entibación están asegurados contra desprendimientos,
- en petos hay andamio o un acceso seguro y protección contra caídas,
- se han retirado del entorno los materiales combustibles, sobre todo poliestireno, madera, plásticos y embalajes,
- los pasos de tuberías, saneamiento y tubos de cableado están colocados antes, taladrar después a través de la lámina terminada siempre deja un punto débil,
- está claro con qué se protegerá la lámina al terminar y quién lo hará.
El tiempo manda mucho. Con lluvia, niebla o rocío sobre el soporte no se puede soldar: el agua bajo la lámina se convierte en vapor y forma ampollas. Con frío el betún se endurece y la lámina se agrieta al doblarla, por eso los fabricantes indican una temperatura mínima de aplicación. Las láminas de betún modificado con SBS suelen admitir días más fríos que las de oxiasfalto, pero también en ellas manda la ficha técnica. En verano, a pleno sol en una azotea del sur, ocurre lo contrario: la lámina se ablanda y se descuelga con más facilidad.
Materiales y variantes: qué lámina elegir para un muro
En paramentos verticales se usan hoy casi siempre láminas de betún modificado para soldar, normalmente de unos 4 mm de espesor. Las diferencias están en el tipo de betún, la armadura y el acabado superficial.
Tipo de betún
- betún modificado con SBS (elastómero): flexible, aguanta bien los movimientos del soporte y el frío, es la opción habitual en muros y detalles,
- betún modificado con APP (plastómero): soporta mejor el calor y el sol, pero es más rígido y se adapta peor a esquinas y muros irregulares,
- oxiasfalto: el grupo más económico y menos flexible, en verticales soldadas ya se ve poco.
Armadura
La armadura da resistencia y elongación a la lámina. El fieltro de poliéster es flexible y resiste el desgarro, por eso se prefiere en sótanos y donde la estructura puede moverse. La fibra de vidrio es más estable de dimensiones, pero ante un movimiento del soporte se rompe antes. Una lámina con armadura de vidrio tiene sentido donde el soporte es estable y no se esperan asientos.
Acabado de la lámina
La lámina con acabado en film plástico o arena fina sirve bajo tierra y bajo el aislamiento. En un peto que queda al sol se usa lámina autoprotegida con gránulo mineral, que protege el betún de la radiación ultravioleta, o se cubre la lámina con un remate de chapa o una albardilla. Una lámina sin protección al sol envejece y acaba cuarteándose, algo que en el clima de buena parte de España se nota pronto.
Cuándo es mejor no usar soplete
Donde hay cerca aislamiento de poliestireno, estructuras de madera o carpinterías de PVC, la llama abierta es un riesgo. El poliestireno se funde con el calor y puede arder. En esos puntos se usan láminas autoadhesivas, morteros o emulsiones bituminosas en frío, o se ordena la obra para soldar antes de colocar el aislamiento. En el zócalo de una vivienda con SATE es una duda muy habitual y conviene resolverla antes de empezar.
Superficie vertical y horizontal: en qué se diferencia esta partida
En la lista de precios hay una partida aparte para soldar una capa de lámina asfáltica sobre superficie horizontal. El material suele ser el mismo, pero el trabajo en un muro es distinto y más lento. Las diferencias, en resumen:
- en horizontal se desenrolla el rollo entero de una vez y se pisa o se pasa el rodillo, en vertical se trabaja con tiras cortadas y cada una se calienta y se presiona por separado,
- en vertical actúa la gravedad, la lámina caliente tiende a descolgarse y a despegarse por arriba, por eso necesita fijación mecánica y perfil de remate,
- en un muro hay, por metro cuadrado, más solapes, esquinas y pasos de instalaciones, y cada detalle pide tiempo y oficio,
- el operario trabaja en postura incómoda, dentro de una zanja o en un andamio, y le cuesta más ver si el betún ha salido bien por el solape,
- en horizontal el agua se queda y castiga sobre todo los solapes, en vertical el agua escurre, así que lo decisivo es el orden correcto de solapes y un buen remate superior,
- la lámina vertical hay que protegerla nada más terminar frente al relleno, la horizontal suele quedar cubierta por hormigón, solera, recrecido u otra capa del sistema.
En la práctica, si se impermeabiliza un sótano, el presupuesto incluye las dos partidas: la superficie horizontal bajo la losa o sobre ella y la vertical en todo el perímetro de muros. En una azotea, la parte horizontal es grande y la vertical es solo una franja a lo largo de petos y paredes, pero es justo ahí donde suele decidirse si la cubierta tiene goteras. Mide la superficie vertical con toda su altura desarrollada, incluido el solape sobre la parte horizontal y el remate, no solo hasta la cota del terreno.
Qué facilita o complica el trabajo
El esfuerzo en una superficie vertical no depende solo de los metros cuadrados. Influye sobre todo esto:
- la altura del muro, en muros altos hay que empalmar o fijar la lámina y se trabaja desde andamio,
- el número de esquinas, retranqueos, pilares y pasos, un muro largo y recto es mucho más sencillo que una planta con muchos quiebros,
- el estado del soporte, un muro antiguo de piedra o ladrillo sin capa de regularización hay que enfoscarlo o regularizarlo antes,
- la retirada de impermeabilización vieja, restos de pinturas y tierra en una rehabilitación,
- el acceso, una zanja estrecha junto a la tapia del vecino o un peto sin andamio frenan mucho el ritmo,
- la cercanía de materiales combustibles y carpinterías, que hay que proteger o resolver con otra técnica,
- el tiempo, con humedad o frío el trabajo se interrumpe.
En la rehabilitación de una casa antigua con humedades es frecuente que lo que más tiempo lleve sea excavar, limpiar y regularizar el muro, y que la soldadura en sí vaya después más rápida. En obra nueva, con un muro de hormigón o de bloque recto, sucede al revés.
Con qué oficios enlaza y qué acordar con ellos
La impermeabilización vertical está en mitad de una cadena de trabajos y su calidad depende de lo bien que se coordinen los oficios.
- con albañiles y encofradores: soporte plano, aristas redondeadas, media caña en el encuentro y hormigón con curado suficiente,
- con fontanero y electricista: todos los pasos colocados antes, a ser posible con manguito o brida de estanqueidad a la que se pueda unir la lámina,
- con quien coloca el aislamiento del sótano: el adhesivo de los paneles de XPS tiene que ser compatible con betún, los adhesivos con disolventes lo atacan,
- con quien rellena la excavación: relleno solo después de revisar la lámina, sin piedras junto al muro y por tongadas,
- en cubierta, con quien coloca el remate de chapa o la albardilla: debe cubrir el remate superior de la lámina para que el agua no entre por detrás.
En un edificio de viviendas, por ejemplo al impermeabilizar el muro del garaje o los petos de la azotea comunitaria, los trabajos se organizan con el administrador de fincas y la comunidad de propietarios: accesos, horarios, zonas cerradas y aviso a los vecinos de las plantas afectadas. En algunas rehabilitaciones energéticas de comunidades se combinan estos trabajos con otras mejoras que pueden optar a ayudas a la rehabilitación; el administrador suele saber qué convocatorias hay abiertas.
Errores típicos y cómo aparecen después
Los fallos en la impermeabilización vertical son traicioneros porque, una vez enterrada, nadie los ve. Aparecen en forma de manchas de humedad, eflorescencias de sales o moho en el sótano, a veces años después.
- soporte sin imprimar o con polvo, la lámina solo agarra en superficie y con el tiempo se despega,
- calentamiento insuficiente, la lámina se pega por puntos y detrás quedan canales para el agua,
- exceso de calor, se quema la armadura, el betún chorrea y la lámina pierde resistencia en ese punto,
- falta de fijación mecánica arriba, la lámina se despega, se dobla y el agua corre por detrás,
- borde superior por debajo del terreno, el agua del zócalo entra por detrás, la lámina debe terminar normalmente por encima de la cota de tierras,
- encuentro en ángulo recto sin media caña, la lámina no apoya en la esquina y con los asientos se rasga,
- solapes cortos o mal orientados, el agua entra en la junta,
- pasos de tubos resueltos solo con masilla, que con los años endurece y se despega,
- relleno con escombros y piedras directamente contra la lámina sin capa de protección,
- una sola capa donde actúa agua a presión.
Proteger la lámina al terminar es un trabajo aparte, pero imprescindible. Bajo tierra se coloca normalmente lámina de nódulos con los nódulos hacia el terreno, paneles de XPS u otra capa protectora. El relleno se hace por tongadas y se compacta con cuidado para no desplazar ni perforar la lámina.
Cuánto tarda y qué hay que respetar
La soldadura en sí está lista en cuanto la lámina se enfría, normalmente en pocos minutos. El plazo total depende de la preparación. La imprimación necesita, según el fabricante, de unas horas a aproximadamente un día para secar, más con frío y humedad. Un enfoscado o una capa de regularización recién hecha debe secar antes de imprimar. El hormigón de muros nuevos necesita tiempo para perder el exceso de humedad, normalmente varias semanas.
En vertical se avanzan menos metros al día que en horizontal porque hay más detalles. En una vivienda de planta sencilla con muro recto, el sótano suele quedar impermeabilizado en pocos días; con una planta quebrada y muro antiguo hay que contar con más. No rellenes nada más terminar: primero deja que se revise la lámina y se hagan fotos.
Sobre seguridad: al trabajar con llama abierta debe haber un extintor en la obra y, al acabar, se vigila un rato que no quede ningún resto humeando. Las botellas de propano no se dejan dentro de la zanja, porque el gas pesa más que el aire y se acumula abajo. Si notas olor a gas o se produce un incendio, sal de la zona y llama al teléfono de urgencias de la distribuidora o al 112.
Guía para manitas: preparar el soporte antes de soldar
La soldadura con soplete en un muro déjasela a los impermeabilizadores. Trabajar con llama en una zanja o en un andamio tiene riesgo y un fallo es difícil de detectar. Pero con la preparación del soporte puedes ayudar mucho a la cuadrilla y, de paso, asegurarte de que la lámina tendrá dónde agarrar.
- Excavar la tierra junto al muro hasta la profundidad acordada solo mientras sea seguro, la excavación profunda dejarla a una empresa con entibación.
- Limpiar el muro de tierra, pinturas viejas y partes sueltas con cepillo de púas y dejarlo secar.
- Quitar rebabas de mortero y redondear las aristas vivas.
- Rellenar huecos y juntas grandes con mortero de reparación y dejarlo curar según el fabricante.
- Barrer o aspirar el polvo del muro y del borde horizontal de la cimentación.
- Aplicar la imprimación asfáltica con brocha o rodillo en capa fina y uniforme, solo después de acordar el tipo de imprimación con el impermeabilizador.
- Dejar secar la imprimación según la ficha técnica y protegerla de la lluvia y el polvo.
- Retirar del entorno poliestireno, madera y cualquier otro material combustible.
Recepción del trabajo terminado
Haz la recepción antes de que se tape la lámina. Recorre el muro entero y prueba con cuidado los bordes de los solapes con una espátula roma: no deben levantarse. Comprueba lo siguiente:
- la lámina está soldada en toda la superficie, sin ampollas, pliegues ni bordes sueltos,
- en los solapes laterales se ve un cordón continuo de betún,
- los solapes tienen anchura suficiente y están colocados para que el agua resbale por encima y no entre en ellos,
- en el encuentro hay media caña y la lámina apoya sin hueco,
- esquinas y pasos tienen piezas de refuerzo bien unidas,
- el solape inferior con la impermeabilización horizontal es continuo y está soldado,
- el borde superior lleva perfil de remate atornillado y sellado con masilla,
- la lámina termina por encima del futuro terreno o bajo el remate de chapa del peto,
- no hay zonas quemadas ni daños mecánicos,
- tienes fotos de toda la superficie y de los detalles y los datos de la lámina empleada.
Preguntas frecuentes
No es buena idea. La humedad del soporte se convierte en vapor al calentar, aparecen ampollas bajo la lámina y no se une al muro. El soporte debe estar seco y el hormigón curado según las indicaciones del fabricante de la lámina y de la imprimación.
Frente a la humedad del terreno y al agua que escurre, normalmente sí, si la lámina es continua y está bien protegida. Si hay agua a presión, por ejemplo con nivel freático alto o en arcillas impermeables, el técnico suele proyectar más capas u otro sistema.
No. El poliestireno se funde con el calor y puede arder. La lámina se suelda sobre el muro antes de pegar el aislamiento, o junto al poliestireno se usa lámina autoadhesiva o un producto bituminoso en frío.
Normalmente debe terminar por encima de la cota de tierras, para que el agua que salpica del suelo y la que baja por el zócalo no entren por detrás del borde. La altura exacta la marca el proyecto y el acabado del zócalo.
Sí. Las piedras y la compactación la dañarían. Se usa lámina de nódulos, paneles de XPS u otra capa protectora, y el relleno se hace por tongadas sin piedras gruesas pegadas al muro.
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