Presupuesta el trabajo con la lista de precios
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Todos los precios mostrados no incluyen IVA. El precio de mano de obra incluye solo el trabajo. El precio con material añade el material auxiliar (cemento cola, imprimación, masillas, tornillería y fijaciones). Los revestimientos, el pavimento, los suelos, la pintura y los sanitarios los elige y compra el cliente, no están incluidos.
| Partida | Unidad | Precio / unidad | Cantidad | Total |
|---|---|---|---|---|
| Aislamiento | ||||
| Aislamiento de espuma proyectada - celda abierta (30-35 cm) | m² | 23,45 € | - | |
| Aislamiento de espuma proyectada - celda cerrada | m² | - | ||
| Aislamiento de espuma proyectada - celda abierta (20-25 cm) | m² | - | ||
Cuándo tiene sentido llegar a 30 o 35 cm
Según los fabricantes, la espuma de celda abierta tiene una conductividad térmica de aproximadamente 0,036 a 0,040 W/m·K. Aísla más o menos como una buena lana mineral. Una capa de 30 a 35 cm da una resistencia térmica de aproximadamente 8 a 9 m²·K/W. Es un nivel que los proyectistas suelen plantear en cubiertas de casas pasivas o de consumo casi nulo, y que va bastante más allá de lo habitual en la mayor parte de España.
Por eso este espesor tiene más sentido en zonas climáticas frías del CTE, como el interior de Castilla y León, Aragón, la meseta norte o zonas de montaña, y en viviendas que buscan un estándar alto. En la costa mediterránea o en Andalucía, una capa de 20 a 25 cm suele cubrir lo que pide el CTE con margen. Situaciones típicas en las que se pide la capa gruesa:
- convertir un desván en dormitorio o estudio habitable y querer el tejado al nivel de una vivienda nueva,
- una vivienda nueva cuyo proyecto exige una transmitancia muy baja en cubierta,
- un forjado bajo un desván frío que se proyecta desde arriba, donde no hay limitación de altura,
- sustituir un sistema de dos capas de lana mineral (entre cabios y bajo cabios) por una sola capa continua, sin juntas.
¿Por qué no basta con los 20 cm habituales? En una casa bien aislada, la cubierta pasa a ser el punto por donde más calor se escapa, porque el aire caliente sube. Además, en España el verano pesa mucho: una capa gruesa tarda más en dejar pasar el calor de las tejas al sol, y eso se nota en un dormitorio bajo cubierta en julio. A cambio, una capa gruesa exige más a la estructura, al control de humedad y al método de proyección. De eso trata el resto del artículo.
Cómo se compara con las otras variantes de espuma proyectada
En la lista de precios hay otras dos partidas además de esta, cada una con su propia página. Esta comparación te ayuda a elegir:
- Celda abierta de 20 a 25 cm: suele caber dentro del canto de los cabios sin recrecerlos. Se proyecta normalmente en una o dos pasadas y se recorta menos. Encaja donde basta un aislamiento estándar o donde no hay sitio para engordar la cubierta.
- Celda abierta de 30 a 35 cm (esta variante): casi siempre supera el canto de los cabios, así que hay que recrecerlos o montar un rastrelado. Se proyecta en varias pasadas con pausas para que la espuma se enfríe y genera más recortes. Lleva más tiempo y depende más de un buen cálculo de condensaciones.
- Celda cerrada: espuma más densa, con menor conductividad. Es casi impermeable al vapor y al agua y aporta algo de rigidez. Se proyecta en capas finas, por eso se usa más en cimentaciones, naves de acero, cubiertas de chapa, sótanos o donde hay poco espacio. En una cubierta de madera no se suele poner en 30 a 35 cm: encerraría la madera por ambos lados y saldría innecesariamente cara.
En la práctica pasa a menudo que alguien pide la capa gruesa cuando, con el canto de sus cabios y su zona climática, le bastarían 25 cm. Y también lo contrario: se proyecta una capa fina en un bajo cubierta que va a ser el dormitorio principal, y en verano no hay quien duerma. Apoya la decisión en un cálculo térmico o, al menos, en una conversación con el proyectista o el técnico que te haga el certificado energético.
Preparación: qué tiene que estar listo antes de que llegue el equipo
Una capa gruesa de espuma tapa cabios, cables y pasos de instalaciones. Lo que se olvide se arregla después cortando espuma. Por eso merece la pena preparar todo a conciencia.
Tejado y lámina bajo teja
El tejado tiene que estar estanco. Goteras, tejas rotas, cumbreras sueltas o remates de chapa que faltan se reparan antes de proyectar. La espuma retiene el agua y una gotera puede pasar años sin notarse. Bajo la teja debe haber una lámina impermeable transpirable u otra solución que el fabricante de la espuma admita. Sobre tableros con tela asfáltica vieja, muy frecuentes en tejados españoles reformados hace décadas, no se debe proyectar celda abierta sin estudiarlo antes: el vapor condensaría debajo y la madera se humedecería.
Cabios y recrecido
Los cabios de una vivienda unifamiliar suelen tener un canto de aproximadamente 14 a 20 cm. Para que la capa de 30 a 35 cm quede plana y luego haya dónde fijar la perfilería del pladur, se recrecen: se atornillan listones o tablones de canto en la cara inferior, o se usan separadores con rastreles. El carpintero o quien haga la obra debe tenerlo terminado antes de proyectar. La madera tiene que estar seca, según los fabricantes de espuma normalmente con una humedad inferior a aproximadamente un 18 a 20 %.
Electricidad, chimenea y pasos
Todos los cables del plano de cubierta se pasan antes por tubo corrugado y las cajas se colocan de forma que sigan accesibles tras la proyección. Esto lo hace un electricista autorizado conforme al REBT, no el equipo de la espuma. Alrededor de la chimenea o del conducto de una estufa de leña, la espuma nunca se proyecta pegada al conducto. Se deja la distancia que indique el fabricante del conducto y el hueco se rellena con lana mineral no combustible. Ventilaciones de saneamiento, conductos de ventilación mecánica y ventanas de tejado deben estar colocados y rematados antes.
Cómo se proyecta una capa gruesa, paso a paso
El equipo llega con una furgoneta que lleva la máquina de dos componentes, mangueras calefactadas y los bidones de producto. En obra suelen trabajar dos o tres personas: el aplicador, un ayudante que maneja la manguera y alguien que recorta y limpia.
- Proteger ventanas, suelos, escaleras y todo lo que no deba mancharse. La espuma se pulveriza y la niebla fina llega a varios metros.
- Comprobar temperatura y humedad del soporte y del aire. Producto y soporte deben estar en el rango que marca el fabricante. En invierno, en zonas frías, es habitual calentar el bajo cubierta.
- Primera pasada pegada a la lámina o al tablero, sellando juntas, bordes y rincones junto al durmiente.
- Pausa de enfriamiento. La espuma desprende calor al curar y, si se aplica demasiado espesor de golpe, puede sobrecalentarse por dentro, agrietarse o ponerse marrón. Por eso los fabricantes limitan el espesor por pasada, en celda abierta normalmente a unos 15 a 20 cm.
- Siguientes pasadas hasta el espesor previsto, con un pequeño margen por encima del canto de los cabios recrecidos.
- Recortar el sobrante con sierra larga o cortadora específica, enrasando con los cabios para poder fijar la perfilería.
- Medir el espesor con una sonda de punción, reponer donde falte y retirar los recortes.
Con 30 a 35 cm salen bastantes más recortes que con la variante fina. Y es clave que el aplicador tenga los cabios recrecidos como plano de referencia claro. Sin él, mantener un espesor uniforme es muy difícil.
Cuánto tiempo lleva
Un bajo cubierta normal de vivienda unifamiliar con capa fina suele hacerse en un día. Con capa gruesa cuenta con más tiempo, a veces dos días, porque hay más pasadas y pausas entre ellas. La espuma está firme al tacto en pocos minutos y se puede recortar normalmente antes de una hora. Cura del todo en unas 24 horas. Durante la proyección y, según el fabricante, desde unas horas hasta aproximadamente un día después, nadie debe estar en la casa sin protección respiratoria y hay que ventilar bien.
Qué facilita el trabajo y qué lo complica
Con una capa gruesa, la diferencia entre un tejado sencillo y uno complicado se nota más, y por tanto también en el esfuerzo y el coste del trabajo.
Lo facilita:
- un tejado a dos aguas sencillo, con cabios rectos y separación regular,
- cabios recrecidos exactamente al espesor previsto, que sirven de guía al aplicador,
- un bajo cubierta vacío, sin muebles, trastos ni aislamientos viejos,
- buen acceso para las mangueras desde la furgoneta,
- madera seca y temperatura adecuada, sin necesidad de calentar.
Lo complica:
- un tejado con buhardillas, limahoyas, limatesas y muchas ventanas de tejado,
- muchos pasos y cajas que hay que rodear y proteger,
- aislamientos viejos que primero hay que sacar,
- cabios torcidos o desiguales, que obligan a recortar más,
- un bajo cubierta alto y empinado donde se trabaja desde andamio o plataforma,
- el frío, que obliga a calentar más tiempo el espacio y el producto.
Humedad, freno de vapor y relación con el pladurista
La espuma de celda abierta deja pasar el vapor de agua, por eso se dice que es abierta a la difusión. Es una ventaja, porque la humedad que tenga la madera puede secarse poco a poco. Pero con 30 a 35 cm importa mucho dónde se condensa el vapor dentro de la cubierta. En invierno, el aire templado y húmedo del interior va hacia fuera y puede condensar junto a la lámina fría bajo la teja.
Los fabricantes no coinciden. Algunos no exigen freno de vapor con la solución adecuada; otros lo recomiendan, sobre todo en capas gruesas y en estancias húmedas como baños. Lo fiable es un cálculo de condensaciones de la solución constructiva según el CTE (DB HE y DB HS), hecho por el proyectista o un técnico en eficiencia energética, que diga si hace falta freno de vapor y de qué tipo. Si se pone, va sobre la espuma ya recortada, bajo la perfilería del pladur, con solapes y encuentros con los muros sellados con cinta.
No te olvides de la ventilación bajo la teja. La espuma no debe tapar la cámara ventilada en el alero ni en la cumbrera, porque la humedad bajo las tejas necesita salir. Si hay tablero y lámina, la cámara se resuelve por encima con rastreles. Si solo hay lámina sobre cabios, hay que vigilar que la presión de la espuma no empuje la lámina hacia los contrarrastreles.
El pladurista puede entrar normalmente al día siguiente, con la espuma curada y revisada. Fija la perfilería a los cabios recrecidos, nunca a la espuma. Los cables siguen en sus tubos y conviene marcar las cajas para que nadie las tape al cerrar.
Errores típicos y cómo se notan después
- Una sola pasada demasiado gruesa: la espuma se sobrecalienta y se agrieta por dentro; aparece olor o huecos que no se ven al recortar.
- Proyectar sobre madera húmeda: la espuma agarra mal y se abren rendijas en los cantos de los cabios. La madera tapada seca muy despacio y puede enmohecerse.
- Espesor irregular: en los rincones junto al durmiente y alrededor de las ventanas de tejado suele quedar menos. En invierno salen puntos fríos y manchas oscuras en el pladur.
- Despegue de los cabios: la espuma encoge un poco al curar y, con un soporte malo, se abre una rendija a lo largo del cabio. La termografía la muestra como una franja fría.
- Espuma sobre lámina o tela asfáltica inadecuada: condensación y tablero mojado, que se descubre al reparar el tejado.
- Cajas y puntos de luz tapados: el electricista tiene que cortar espuma y el aislamiento pierde continuidad.
- Espuma pegada a la chimenea: riesgo de incendio y un defecto grave en cualquier revisión del conducto.
- Cámara ventilada del alero tapada: humedad bajo la teja, escarcha y, en el peor caso, rastreles podridos.
- Recorte demasiado profundo: en vez de 30 cm quedan unos centímetros menos en algunos huecos, y solo se detecta midiendo.
Guía para manitas: preparar el bajo cubierta antes de proyectar
Proyectar espuma no es trabajo para aficionados: exige máquina específica, protección respiratoria y experiencia con la reacción química. Pero la preparación sí puedes hacerla tú y ahorrarle tiempo al equipo. Deja la instalación eléctrica al electricista y, bajo un tejado inclinado, trabaja siempre con apoyo firme.
- Vaciar el bajo cubierta por completo, incluidos trastos y restos de material.
- Retirar los aislamientos viejos y sacarlos en sacos cerrados, con mascarilla, gafas y guantes. Si hay placas de fibrocemento antiguas (la típica uralita) o cualquier sospecha de amianto, no tocar nada y llamar a una empresa especializada en su retirada.
- Barrer y aspirar el polvo de cabios, durmientes y tablero.
- Revisar el tejado por dentro durante o después de una lluvia y marcar cada punto donde entre agua.
- Medir la humedad de la madera con un higrómetro en varios cabios y anotar los resultados.
- Comprobar que los recrecidos de los cabios están bien fijados y quedan en un mismo plano.
- Fotografiar todos los cables, cajas y pasos antes de que los tape la espuma.
- Asegurar el acceso para la furgoneta y las mangueras y acordar la toma eléctrica que necesite el equipo.
- Planificar dónde estarán las personas, los niños y los animales durante la proyección y aproximadamente el día siguiente.
Revisión y recepción del aislamiento terminado
Recibe la espuma antes de que se monten el freno de vapor y el pladur, cuando todo está a la vista. Pide al aplicador que mida el espesor con la sonda delante de ti en varios puntos, sobre todo en rincones, junto al durmiente y alrededor de las ventanas de tejado. Si la recepción es en invierno, una termografía ayuda a ver franjas frías. En vivienda nueva con exigencia de hermeticidad, la prueba de estanqueidad al aire (blower door) se hace después, con el freno de vapor colocado. Si vas a pedir ayudas a la rehabilitación energética, guarda la documentación del aislamiento: suele pedirse para justificar la mejora en el certificado energético.
- el espesor de la espuma es el acordado, 30 a 35 cm, también en rincones y pasos,
- la espuma es continua, sin grietas, huecos ni zonas marrones sobrecalentadas,
- no hay rendijas a lo largo de los cabios ni junto a los muros,
- la superficie está recortada enrasada con los cabios recrecidos,
- las cámaras ventiladas del alero y la cumbrera están libres,
- alrededor de la chimenea se respeta la distancia y hay relleno no combustible,
- las cajas eléctricas y los pasos están accesibles y marcados,
- ventanas, suelos y escaleras están limpios de proyección,
- los recortes se han retirado o está claro quién se encarga de ellos,
- tienes la ficha técnica de la espuma y los datos de espesor y superficie anotados en el acta de recepción.
Preguntas frecuentes
Casi siempre sí, porque los cabios normales tienen menos canto. Sin recrecido, la espuma colgaría por debajo en una capa irregular y no habría dónde fijar la perfilería del pladur. La alternativa es un rastrelado independiente sobre separadores, que diseña el carpintero o el proyectista.
Depende de la composición de la cubierta, de la lámina que haya bajo la teja y de la humedad de las estancias. Con capas gruesas muchos proyectistas lo recomiendan. La respuesta fiable la da un cálculo de condensaciones, no una afirmación genérica del vendedor.
Normalmente se recomienda no estar en la vivienda durante la proyección ni aproximadamente el día siguiente, hasta que la espuma cure y se ventile. El plazo exacto lo indica la ficha técnica de cada espuma, así que pídela antes de empezar.
La celda abierta es blanda y se corta con cuchillo o sierra, así que una reparación puntual es posible. Con 30 a 35 cm cuesta más, y luego hay que volver a proyectar o rellenar la zona. Por eso el tejado se repara antes de proyectar.
Si el bajo cubierta va a ser habitable, vives en una zona fría y el resto de la casa está bien aislado, la capa gruesa reduce pérdidas y mejora el confort en verano. Si muros y ventanas son flojos, puede rendir más mejorarlos primero. Lo sensato es decidirlo con un cálculo para tu casa.
Una espuma bien aplicada y curada deja de oler en pocos días y no se asienta como las fibras sueltas. Un olor persistente suele indicar un fallo de aplicación, como una mezcla incorrecta de componentes o el sobrecalentamiento por una pasada demasiado gruesa. En ese caso hay que llamar a la empresa que la aplicó.
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