Presupuesta el trabajo con la lista de precios
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Todos los precios mostrados no incluyen IVA. El precio de mano de obra incluye solo el trabajo. El precio con material añade el material auxiliar (cemento cola, imprimación, masillas, tornillería y fijaciones). Los revestimientos, el pavimento, los suelos, la pintura y los sanitarios los elige y compra el cliente, no están incluidos.
| Partida | Unidad | Precio / unidad | Cantidad | Total |
|---|---|---|---|---|
| Cubiertas y cubriciones | ||||
| Instalar rastreles para cubierta de teja | m² | 4,70 € | - | |
| Instalar contrarastrelado | m² | 5,25 € | - | |
| Instalar barrera de vapor | m² | 3,90 € | - | |
| Revestimiento de fachada - junta alzada | m² | 26,80 € | - | |
| Cubierta de chapa con junta alzada | m² | 25,45 € | - | |
| Instalar lámina impermeabilizante de PVC (cubierta plana) | m² | - | ||
| Test de chispa en lámina de PVC (cubierta plana) | m² | - | ||
| Colocar cubierta de teja cerámica/hormigón | m² | 40,20 € | - | |
Para qué sirve el rastrelado y por qué importa tanto
Una cubierta de teja no es una superficie continua. Cada pieza cuelga del rastrel por un tetón que tiene en la parte trasera y se solapa con las de alrededor. Por eso la distancia entre rastreles no es libre: la fija el fabricante de la teja según el modelo y la pendiente del tejado. Si los rastreles quedan demasiado juntos, las tejas solapan más de la cuenta y la hilera de arriba no asienta. Si quedan demasiado separados, el solape se queda corto y, con lluvia de costado o una ventisca, el agua y la nieve se meten por debajo.
Los rastreles también trabajan como pequeñas vigas. Soportan el peso de la teja, la nieve donde la hay, a las personas que suben a hacer mantenimiento y, sobre todo, la succión del viento, que intenta levantar las piezas. En zonas costeras y en cubiertas expuestas este último esfuerzo es el que más se nota.
En los tejados actuales los rastreles van sobre contrarrastreles, es decir, sobre listones colocados en el sentido de la pendiente encima de la lámina impermeable transpirable. Así queda una cámara ventilada entre la lámina y la teja. Por ella sale la humedad, y el agua que se cuela bajo la teja escurre por la lámina hasta el canalón.
¿Por qué no se clavan los rastreles directamente sobre la lámina? Porque la aplastarían contra el soporte y el agua se quedaría detenida encima de cada rastrel. Por eso hoy el contrarrastrel es prácticamente obligado y el rastrelado va siempre encima.
Qué tiene que estar listo antes de montar los rastreles
Esta partida da por hecho que el soporte está terminado. El tejador llega a una cubierta donde ya hay:
- Una estructura revisada por el carpintero o el responsable de obra, sin pares podridos o rotos, o un tablero o forjado inclinado en buen estado
- La lámina impermeable colocada, con los solapes y juntas pegados según el fabricante
- Los contrarrastreles montados, rectos y en un mismo plano
- La chapa de alero colocada, o al menos decidido cómo se resolverá el alero y el canalón
- Elegido el modelo concreto de teja, incluidas las piezas de cumbrera y de remate lateral
El último punto es el que más se subestima. Sin la ficha técnica de la teja no se puede calcular el rastrelado. El fabricante indica el margen dentro del que puede moverse la separación entre rastreles (lo que en obra se llama el paso o la galga), la distancia del primer rastrel al alero y la del último a la cumbrera. En la chapa imitación teja el paso viene dado por el módulo de la plancha y no se puede tocar. Si la teja se elige después de rastrelar, es fácil acabar desclavando y volviendo a clavar.
En España es habitual que la cubierta no sea de madera vista, sino un tablero sobre tabiquillos, un panel sándwich o un forjado de hormigón inclinado. En esos casos los contrarrastreles van fijados al tablero o al forjado con tornillos y tacos adecuados, y el rastrelado se apoya en ellos igual que en una estructura de pares. Lo que cambia es cómo se ancla el conjunto, no cómo se calcula el paso.
Si en una rehabilitación solo se cambian rastreles y teja, el estado de la lámina y de los contrarrastreles se valora al destejar. Un tejado viejo sin lámina, con los listones clavados directamente sobre el soporte, casi siempre se resuelve añadiendo lámina y contrarrastreles. Eso ya es otra partida, la combinada.
Antes de empezar tiene que estar resuelto el trabajo en altura: andamio o protección perimetral en el alero, puntos de anclaje o línea de vida y arneses para los operarios. Los rastreles sirven de escalón mientras se trabaja, pero no son un elemento de seguridad. Por eso el rastrelado no es un trabajo para hacer por tu cuenta, aunque parezca sencillo: se hace en pendiente y a varios metros del suelo.
Los rastreles: madera, sección y protección
La sección según la distancia entre apoyos
Cada rastrel cruza varios contrarrastreles y trabaja entre ellos como una viga. Cuanto más separados estén los contrarrastreles, es decir, los pares o las líneas de apoyo, más grueso tiene que ser el rastrel. Con la separación habitual de una vivienda unifamiliar se usan normalmente rastreles de aproximadamente 30 × 50 mm. Con apoyos más separados, teja pesada o zonas de mucha nieve se pasa a secciones de aproximadamente 40 × 60 mm. Lo que manda es el proyecto o la recomendación del fabricante de la teja, no la costumbre del almacén más cercano.
Calidad y humedad de la madera
Se usa normalmente pino o abeto clasificado por resistencia. El rastrel no debe tener nudos grandes que atraviesen toda la sección, fendas ni alabeo. La madera tiene que estar razonablemente seca, como orientación por debajo de un 20 % de humedad. Un rastrel mojado se retuerce al secar una vez clavado, las hileras de teja se ondulan y los clavos se aflojan. En obra se ve a menudo el paquete de rastreles semanas al sol y a la lluvia. Antes de montar conviene repasarlos uno a uno y apartar los que estén torcidos.
Tratamiento
Los rastreles deben llevar tratamiento contra insectos xilófagos y hongos, a ser posible industrial, en autoclave, y adecuado para madera en exterior protegido. Los extremos que se cortan en el tejado se repasan a brocha con el producto que indique el fabricante del tratamiento. Los cortes sin tratar son el primer sitio donde aparece la pudrición, sobre todo junto al alero y alrededor de la chimenea.
Clavos y tornillos
Los rastreles se fijan con clavos galvanizados o con otra protección frente a la corrosión, a menudo anillados, que resisten mejor el arranque. Como regla general, el clavo debe medir al menos dos veces y media el grueso del rastrel, para que atraviese rastrel y contrarrastrel y quede bien anclado en el soporte. Algunos tejadores prefieren tornillos, sobre todo en zonas de viento fuerte o donde hace falta un apriete más controlado. Los clavos sin protección se oxidan en el tejado y acortan la vida de la unión.
Cómo se monta el rastrelado paso a paso
Cálculo del paso
El tejador mide primero la longitud del faldón junto a los dos laterales y en el centro. A esa longitud le resta el tramo de alero y el de cumbrera que marca el fabricante. Lo que queda lo divide en pasos iguales que caigan dentro del margen permitido. El objetivo es que todas las hileras tengan el mismo solape y que no haya que cortar tejas bajo la cumbrera. Con chapa imitación teja se trabaja al revés: el paso es fijo y lo que se ajusta es la posición del último rastrel junto a la cumbrera.
Si las tres medidas del faldón no coinciden, la cubierta tiene el plano descuadrado. Es mejor detectarlo en este momento y decidir cómo repartir la diferencia que descubrirlo con media cubierta tejada.
Rastrel de alero y rastrel de cumbrera
El primer rastrel junto al alero va recrecido, normalmente con el grueso de otro rastrel o con la pieza que indique el sistema de teja. La primera hilera no tiene debajo otra hilera en la que apoyarse y, sin ese recrecido, quedaría más tumbada que las demás. En la cumbrera se coloca el último rastrel y, encima, el rastrel de cumbrera sobre soportes metálicos, que es el que recibe las caballetes. Su altura se regula según el sistema de cumbrera elegido, seca y ventilada o tradicional.
El clavado
- Marcar la posición de los rastreles en los contrarrastreles de los extremos y tender una cuerda o usar un nivel láser.
- Colocar y clavar el rastrel de alero recrecido.
- Avanzar hacia la cumbrera comprobando el paso en cada rastrel con una galga o plantilla.
- Clavar el rastrel en cada cruce con un contrarrastrel.
- Hacer los empalmes siempre sobre un contrarrastrel y alternarlos para que no coincidan todos sobre el mismo apoyo.
- Comprobar con la cuerda, de vez en cuando, que los rastreles siguen paralelos al alero.
- Colocar el último rastrel y los soportes del rastrel de cumbrera según el sistema de teja.
- Completar los rastreles de los encuentros y tratar los cortes.
Cada rastrel debería apoyar al menos en tres contrarrastreles. Los trozos cortos que solo pasan por uno o dos apoyos son un punto débil en mitad del faldón.
Encuentros que forman parte del rastrelado
- Rastreles adicionales alrededor de chimeneas, ventanas de tejado y buhardillas, según las instrucciones de la ventana o del remate de chapa
- Rastreles o tablas para la limahoya, donde apoya la chapa o la banda de limahoya
- Rastreles de limatesa en cubiertas a cuatro aguas
- Rastreles de borde en los laterales para tejas de remate o para el remate de chapa
- Rastreles adicionales para paranieves, pasarelas y ganchos de placas solares, si su fabricante lo pide
- Rejilla de ventilación o peine antipájaros en el alero, si se ha acordado
Estos encuentros a veces se presupuestan aparte y otras veces van incluidos en el metro cuadrado. Antes de empezar, aclara con el tejador qué entra en la partida.
Solo rastrelado, solo contrarrastrelado o las dos cosas
En la lista de precios hay tres partidas parecidas. Se diferencian por el alcance del trabajo y por cómo está el tejado cuando se empieza.
- Montaje de rastrelado bajo teja: solo los listones horizontales, sobre contrarrastreles ya montados. Es lo que necesitas cuando el carpintero dejó hechos estructura, lámina y contrarrastreles, o cuando al cambiar la teja se conservan la lámina y los contrarrastreles en buen estado. El trabajo depende sobre todo de un cálculo exacto y de un paso constante.
- Montaje de contrarrastrelado: solo los listones en el sentido de la pendiente, sobre la lámina. Su función es crear la cámara ventilada, sujetar la lámina y enderezar el plano del tejado. Aquí lo importante es calzar, nivelar y sellar el paso de clavos y tornillos a través de la lámina.
- Rastrelado y contrarrastrelado de cubiertas, conjunto: el mismo equipo hace las dos capas seguidas. Es lo normal en obra nueva y en rehabilitaciones en las que se añade lámina. La ventaja es que un solo responsable responde del plano y del paso.
Cuando contratas solo el rastrelado, otra persona responde de los contrarrastreles, y el tejador solo responde de su capa. Si los contrarrastreles están torcidos, los rastreles no lo corrigen: se adaptan al soporte y la onda pasa a la teja. Un buen tejador revisa los contrarrastreles antes de empezar y avisa de los defectos antes de clavar el primer clavo. Si el plano está mal, a veces sale más a cuenta rehacer los contrarrastreles y pasar a la partida conjunta que intentar disimularlo.
Qué hace el trabajo más fácil y qué lo complica
Lo más sencillo es un tejado a dos aguas con faldones rectos, sin elementos que lo atraviesen y con buen acceso desde el andamio. Los rastreles van de lado a lado, hay un único cálculo para todo el faldón y el trabajo avanza rápido.
Alargan y complican el trabajo, sobre todo:
- Las cubiertas a cuatro aguas o en pabellón, donde cada rastrel se corta en inglete junto a la limatesa
- Limahoyas, buhardillas, varias ventanas de tejado y chimeneas
- Pares de distinta longitud en un mismo faldón, por ejemplo en cubiertas quebradas, que obligan a hacer varios cálculos
- Tejas de paso pequeño, como la teja plana de pequeño formato, que necesitan muchos más rastreles por metro cuadrado
- Apoyos más separados, que piden rastreles más gruesos y pesados
- Mucha pendiente, edificios altos o poco espacio para subir el material
- Rehabilitaciones en las que hay que retirar rastreles viejos y arrancar clavos sueltos
- Viento, lluvia o escarcha, que impiden trabajar con seguridad en el tejado
Si piensas en teja curva, conviene saber que tradicionalmente se recibía con mortero sobre el tablero. Hoy existen sistemas de teja curva sobre rastreles, pero el paso y las piezas de fijación dependen mucho del sistema, así que la ficha técnica es todavía más importante.
En un tejado sencillo de vivienda unifamiliar, un equipo con experiencia de dos o tres personas suele rastrelar en uno o dos días. Una cubierta con muchos encuentros puede llevar varias veces más. El rastrelado no tiene tiempos de secado ni de curado. Aun así, no conviene dejar la lámina mucho tiempo sin teja: la mayoría de láminas aguanta el sol solo un tiempo limitado según el fabricante, y con el sol de buena parte de España ese plazo se agota antes. Además, los rastreles solos no protegen de la lluvia.
Coordinación con los demás oficios
El rastrelado es un paso corto, pero muchos oficios dependen de él. La mayoría de problemas aparecen cuando algo que tenía que ir debajo de los rastreles se hace después.
- Carpintero o responsable de la estructura: entrega estructura, lámina y contrarrastreles, y el tejador comprueba plano y distancias
- Hojalatero: la chapa de alero, los ganchos del canalón y algunos remates se colocan antes de los rastreles o a la vez, y el orden hay que acordarlo
- Instalador de ventanas de tejado: la ventana se monta en el rastrelado con los rastreles adicionales que indique su fabricante
- Instalador de placas solares: los ganchos se anclan a la estructura, así que su posición se decide al rastrelar y no con la teja ya puesta
- Pararrayos: los soportes y bajantes los monta una empresa especializada o un instalador autorizado, y el tejador deja preparados los puntos
- Aislamiento bajo cubierta: se hace desde dentro cuando el tejado ya está cerrado, y los clavos del rastrelado no deben dañar la barrera de vapor si ya está colocada
Si vas a poner un aspirador o chimenea de ventilación, una antena o una trampilla de salida al tejado, marca su posición antes de rastrelar. Así el tejador completa los rastreles del encuentro en el momento.
Errores típicos y cómo se notan después
Los fallos del rastrelado suelen salir al colocar la teja, y algunos tardan años en dar la cara.
- Paso irregular: las hileras no cuelgan bien, quedan huecos o las tejas se empujan, y bajo la cumbrera hay que cortar piezas
- Rastrel de alero sin recrecer: la primera hilera queda más tumbada, el agua puede volver hacia dentro y la hilera se ve hundida
- Rastreles no paralelos al alero: las hileras van torcidas u onduladas, algo que se ve desde la calle
- Empalmes todos sobre el mismo apoyo: queda una zona débil que puede flechar con la nieve o al pisar
- Cruces sin clavar: el rastrel vibra con el viento o al pisarlo y acaba soltándose
- Madera sin tratar o mojada: rastreles retorcidos y, con el tiempo, pudrición junto al alero y la chimenea
- Rastreles clavados directamente sobre la lámina, sin contrarrastreles: el agua se queda sobre cada rastrel, la lámina se aplasta y aparecen manchas de humedad en la bajo cubierta
- Faltan rastreles junto a chimeneas y ventanas: los remates de chapa no tienen apoyo y la teja no asienta firme en el encuentro
- Cámara de ventilación tapada en alero o cumbrera: la humedad se queda bajo la teja y en invierno se forma escarcha sobre la lámina
Casi todos se descubren con algo muy simple: colgar dos o tres hileras de teja de prueba en un faldón antes de subir todo el pedido al tejado.
Cómo revisar el rastrelado terminado
Revisa el rastrelado antes de que se coloque la teja, mientras todo se puede corregir con facilidad. Mide el paso en varios puntos, junto a los dos laterales y en el centro. El paralelismo se comprueba con una cuerda tendida a lo largo del rastrel. Fíjate también en los encuentros, que una vez tejado ya no se pueden ver.
- El paso coincide con la ficha técnica de la teja elegida y es el mismo en todo el faldón
- El rastrel de alero está recrecido según el sistema de teja
- El rastrel de cumbrera y sus soportes están a la altura correcta
- Los rastreles son paralelos al alero y forman un plano sin ondas visibles
- Cada cruce con un contrarrastrel está clavado
- Los empalmes caen sobre contrarrastreles y están alternados
- Cada rastrel apoya al menos en tres contrarrastreles
- La madera está tratada y los cortes repasados
- Están colocados los rastreles adicionales de chimeneas, ventanas, limahoyas, limatesas y laterales
- Están preparados los puntos para paranieves, placas solares y pararrayos
- La lámina no tiene daños y la cámara ventilada está libre en alero y cumbrera
- Las hileras de prueba asientan sin huecos y sin empujarse
Preguntas frecuentes
En un tejado con lámina impermeable, no. Los rastreles aplastarían la lámina contra el soporte y el agua se quedaría detenida encima de ellos. En tejados antiguos sin lámina se hacía así, pero en una rehabilitación lo normal hoy es añadir lámina y contrarrastreles.
La fija el fabricante de la teja según el modelo y la pendiente. En la mayoría de tejas hay un margen, y el tejador elige dentro de él un paso igual para todo el faldón. La chapa imitación teja tiene un módulo fijo que hay que respetar exactamente.
Solo si están sanos, bien clavados y su paso coincide exactamente con la teja nueva. Es raro, porque la teja nueva casi siempre tiene otras medidas. Además, los rastreles viejos suelen estar resecos, agrietados o con carcoma, así que al cambiar la teja lo habitual es sustituirlos.
Depende de la separación entre apoyos y del peso de la teja. En una vivienda unifamiliar normal se usan normalmente rastreles de aproximadamente 30 × 50 mm, y con apoyos más separados o teja pesada, de aproximadamente 40 × 60 mm. La decisión debe salir del proyecto o del fabricante de la teja.
Los rastreles aguantan unos días a la intemperie sin problema. El punto delicado es la lámina de debajo, que resiste el sol solo un tiempo limitado según el fabricante. Lo sensato es tejar cuanto antes y pedir la teja con margen para que esté en obra al terminar el rastrelado.
Cuando la renovación de la cubierta forma parte de una mejora energética, por ejemplo junto con el aislamiento, a veces puede entrar en las ayudas a la rehabilitación de tu comunidad autónoma. Las condiciones cambian entre convocatorias, así que consulta la convocatoria vigente antes de contratar.
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