Qué tener en cuenta al derribar tabiques y muros de carga

Los espacios abiertos con el mínimo de paredes son una tendencia que lleva años triunfando. La luz natural, la sensación de unión familiar y la seguridad de los niños son algunas de las razones por las que este diseño tiene tanto éxito.
En comparación, las distribuciones más antiguas se caracterizan por pasillos poco iluminados, espacio mal aprovechado y precios más bajos cuando llega el momento de vender la vivienda.
Para quienes quieren abrir su espacio, las paredes que sobran son un obstáculo evidente, pero a menudo subestimado. Muchas personas sin formación técnica no son capaces de prever los problemas que pueden surgir al derribar paredes y, aun así, se lanzan a hacerlo por su cuenta.
El primer reto al derribar una pared es averiguar si soporta cargas o si contribuye a la resistencia sísmica de la vivienda. Se trata de una tarea importante y complicada. La mayoría de los propietarios sabe que algunas paredes de su casa son de carga, pero pocos saben identificarlas con certeza. Si tienes previstos trabajos de demolición, es imprescindible tener claro qué paredes puedes eliminar sin riesgo para no comprometer la integridad estructural de la vivienda.
Sin planos estructurales o un análisis técnico, es difícil estar seguro.
Qué son los muros de carga
Los muros de carga soportan todo el peso de la estructura de la vivienda. En zonas con riesgo sísmico, también resisten las cargas sísmicas y protegen la casa frente a los daños de un terremoto. Aunque la mayoría de los muros de carga son exteriores, algunos se encuentran en el interior de la vivienda.
Las siguientes características pueden indicar que una pared interior es de carga:
- Está dispuesta en perpendicular a las vigas del forjado, del techo o de la cubierta
- Se encuentra justo debajo de otra pared o ligeramente desplazada respecto a ella
- Se apoya sobre una viga portante o sobre una cimentación de hormigón
- Está situada en el centro y recorre el lado más largo del edificio
Uno de los errores más habituales entre los propietarios es dar por hecho que, si se trata de una pared parcial, no puede ser de carga. En muchos casos, la vivienda tiene un muro de carga principal junto al que hay otro muro de carga contiguo o perpendicular, que no tiene por qué ser completo, sino solo parcial. Que una pared sea corta y no recorra toda la longitud de la habitación no significa que no soporte parte del peso de la casa.
La antigüedad de la vivienda también es uno de los factores que determinan qué paredes son de carga. Por ejemplo, si vives en una casa de una sola planta relativamente nueva, la mayoría de las paredes interiores, si no todas, no serán de carga. Como ya hemos comentado, los muros de carga serán solo los exteriores. Esto se debe a que las viviendas más recientes se construyen con cerchas autoportantes que soportan el peso de la cubierta y lo transmiten únicamente a los muros exteriores.
Sin embargo, las casas antiguas no se construían así, por lo que muchas de sus paredes interiores son de carga. Esto ocurre sobre todo en viviendas con más de 50 años. Las cubiertas antiguas están formadas por pares o rollizos y, en muchos casos, las paredes interiores son necesarias para sostener la estructura del tejado y repartir su carga entre distintas zonas de la casa.
Aunque hemos visto varias características de los muros de carga, no todos cumplen estas condiciones. Puedes optar por revisar tú mismo los planos estructurales originales, pero lo más sensato es que, antes de coger el mazo, contactes con un arquitecto o un ingeniero de estructuras para que determine si puedes eliminar la pared sin más.
La mayoría de los técnicos y arquitectos cobra unos honorarios muy reducidos por acudir a tu casa y confirmar si la pared es de carga o no. Si resulta ser un muro de carga, necesitarás los servicios de un arquitecto para disponer de un juego completo de planos. Esa pequeña cantidad valdrá oro si te da la tranquilidad de no estar derribando un muro de carga por haberlo confundido con un simple tabique. Antes de empezar, conviene consultar la lista de precios de obras de construcción para conocer el posible coste de eliminar la pared y hacerte una idea del gasto total.
Eliminar un muro de carga
Por lo general, un muro de carga debe sustituirse por una estructura provisional mientras se derriba y por una estructura definitiva una vez eliminado. Una sustitución adecuada suele ser una viga con pilares en ambos extremos, aunque en algunas estancias es posible que necesites más de una viga. En este tipo de intervenciones es fundamental que todos los trabajos de albañilería se realicen correctamente y conforme a la normativa vigente, para mantener la estabilidad del edificio y evitar problemas futuros.
La opción más económica para sustituir un muro de carga derribado es colocar una o varias vigas nuevas bajo las viguetas existentes del forjado, alineadas con la pared eliminada. Sin embargo, a menudo no es una solución muy estética, por lo que muchos propietarios la descartan. Otra alternativa es cortar las viguetas existentes sobre la pared para que la viga quede integrada en el techo y, así, oculta.
El tamaño de la viga y su precio dependerán del peso de la carga que soporte y de la luz entre los pilares. A veces simplemente no queda otra opción que dejar vigas de mayor canto descolgadas bajo el techo. En ese caso, puede ser más ventajoso utilizar una viga de acero más resistente para conseguir el efecto deseado o bien reducir el tamaño del hueco resultante y ahorrar costes.
Tabiques
Las paredes que no son de carga no son tan importantes desde el punto de vista estructural, pero cumplen muchas otras funciones. Aportan más privacidad, reducen el ruido entre estancias, ayudan a ahorrar energía y ocultan tuberías e instalaciones. Los propietarios deben valorar todos estos factores antes de derribarlas.
Costes energéticos
El gasto energético puede ser mayor en un espacio abierto. Las paredes crean zonas más pequeñas en las que los sistemas de climatización y calefacción funcionan de forma más eficiente. Calentar y refrigerar una única superficie abierta resulta mucho más caro.
Instalaciones
Dentro de un tabique pueden discurrir el cableado eléctrico, la fontanería o los conductos de calefacción y ventilación. Estas instalaciones suelen encontrarse en las paredes contiguas al baño. Desviarlas puede aumentar el coste y el tiempo necesarios para completar el proyecto. Lo mejor que puedes hacer es llamar a profesionales que sepan lo que hacen.
Materiales peligrosos
Demoler placas de yeso laminado genera mucho polvo y desorden, y es inevitable durante la eliminación de la pared. En ocasiones puede incluso suponer un riesgo importante para la salud. El amianto se utilizaba habitualmente antes de 1980 y todavía puede estar presente en las paredes de viviendas antiguas. La demolición libera fibras de amianto peligrosas junto con las nubes de polvo de yeso, lo que puede causar daños irreversibles en la salud de todos los presentes.
El amianto no es el único riesgo para la salud. La pintura con plomo, tóxica incluso en pequeñas cantidades, se siguió usando hasta los años 70 del siglo pasado. Antes de derribar la pared, el contratista debería analizarla para detectar amianto y pintura con plomo y adoptar medidas de control frente a una posible exposición a estas sustancias. En las paredes también pueden encontrarse otras sustancias peligrosas, por lo que antes de empezar siempre deberías consultar con profesionales cómo proceder.
Abrir el espacio de la vivienda eliminando una pared es una forma estupenda de cambiar el aspecto de tu hogar y hacerlo más luminoso y amplio.El transporte y la limpieza forman parte inseparable de este proceso, ya que garantizan el traslado correcto de los materiales y la retirada segura de los escombros al terminar la obra. Es uno de los proyectos de reforma más demandados de los últimos años.
Tím NUMIQ
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