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Construcción de chimenea de ladrillo refractario con conducto cerámico

Construir una chimenea de ladrillo refractario con conducto cerámico significa levantar una envolvente de obra y colocar dentro un tubo cerámico por el que salen los humos. Normalmente se hace en una vivienda unifamiliar nueva, al sustituir una chimenea vieja que se está deshaciendo o cuando quieres añadir una estufa de leña, un hogar o u

Actualizado 09/2026·5 min read·15 price list items
Precio del trabajo estándar
8,43 €/ m²
Rango orientativo
1,26 € - 31,62 €
Piso de 60 m²
1265,00 €
Precio solo de esta partida concreta, sin material y sin trabajos previos. No es el precio de la obra completa.
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Albañilería y enlucidos15 partidas

Todos los precios mostrados no incluyen IVA. El precio de mano de obra incluye solo el trabajo. El precio con material añade el material auxiliar (cemento cola, imprimación, masillas, tornillería y fijaciones). Los revestimientos, el pavimento, los suelos, la pintura y los sanitarios los elige y compra el cliente, no están incluidos.

PartidaUnidadPrecio / unidadCantidadTotal
Albañilería
Construcción de chimenea (chamota + conducto cerámico)ml-
Tabiquería de hasta 12.5 cm (ladrillo/Ytong)m²22,76 €-
Fábrica de hasta 30 cm (Porotherm, Ytong)m²30,35 €-
Aplicación de imprimación para paredes y suelosm²1,26 €-
Armadura de malla para tabiquería interiorm²8,22 €-
Reparación de paredes (yeso Rimano, Rotband)m²-
Enfoscado de paredes (capa base)m²-
Revestimiento fino de cal y cemento (Feinputz)m²10,75 €-
Estucadom²10,12 €-
Revestimientos proyectados a máquina (cal-cemento)m²-
Enlucidos de yeso / masillam²7,60 €-
Revocos exterioresm²12,65 €-
Instalación de dintelesud20,24 €-
Cierre de huecosm²31,62 €-
Construcción de chimenea tipo Schiedelml-
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Por qué refractario y conducto cerámico

El ladrillo refractario, también llamado de chamota, es un material de toda la vida pensado para el fuego. Aguanta temperaturas altas, los ciclos de calentar y enfriar y también las sustancias agresivas que llevan los humos. Según los fabricantes, suele soportar bastante más temperatura de la que se alcanza con la calefacción normal de una casa.

El conducto cerámico es el camino de los humos: el tubo interior por el que salen al exterior. Tiene la superficie lisa, así que el hollín y la creosota se pegan menos. La chimenea se limpia con más facilidad y baja el riesgo de que el hollín se prenda. Además, el conducto protege la obra de alrededor frente a los ácidos y la condensación que se forman al quemar el combustible.

Esta combinación va bien para estufas y calderas de leña o pellets, para hogares abiertos o cerrados y para muchos aparatos de gas. Con las calderas de condensación, muy habituales en España, hay que comprobar siempre que el conducto sirve para trabajar en húmedo. A menudo se elige otro sistema, por ejemplo un conducto de acero inoxidable o de plástico, según lo que pida el fabricante de la caldera.

Cómo se hace paso a paso

La chimenea es un elemento de seguridad de la casa. Conviene que la levante un albañil con experiencia en chimeneas, no alguien que la haga por primera vez.

  1. Preparar el apoyo. Una chimenea pesa mucho. Necesita una cimentación o un forjado firme y nivelado que aguante su peso. Sobre un forjado antiguo no se apoya sin que lo revise antes un técnico de estructuras.
  2. Montar la parte baja. Primero se coloca la base con el recogedor de condensados y su desagüe, y encima el registro o puerta de limpieza. Por ahí se limpiará y revisará la chimenea más adelante.
  3. Colocar el conducto cerámico. Los tubos se apilan uno sobre otro y las juntas se sellan con masilla antiácida, siguiendo las indicaciones del fabricante. El conducto tiene que quedar a plomo y las juntas limpias, sin rebabas de masilla hacia dentro.
  4. Dejar aislamiento y holgura. Entre el conducto y la envolvente queda un espacio, casi siempre con lana mineral. El conducto se dilata al calentarse, así que nunca se recibe rígido contra la obra.
  5. Levantar la envolvente. Alrededor del conducto se colocan ladrillos refractarios o bloques de chimenea con el mortero que indique el fabricante. El mortero de cemento normal no sirve en las zonas que se calientan mucho.
  6. Preparar la conexión del aparato. A la altura adecuada se deja la pieza de entrada para el tubo de la estufa o la caldera. Su posición tiene que coincidir con la salida del aparato.
  7. Atravesar forjado y cubierta. Alrededor de la chimenea se respeta la distancia a la madera y a otros materiales que arden que marcan la norma y el fabricante. El paso por la cubierta se remata con chapa (babero) para que el agua no se cuele bajo las tejas.
  8. Rematar la parte superior. Por encima del tejado la chimenea se protege de la lluvia y las heladas, por ejemplo con ladrillo caravista, un aplacado o un revestimiento adecuado. Arriba se pone una losa de coronación o un sombrerete que aleje el agua de la obra.

Variantes y cuándo elegir cada una

  • Obra tradicional de ladrillo refractario: encaja cuando hay que adaptar la chimenea a un sitio poco habitual o enlazarla con una obra existente.
  • Chimenea de sistema con bloques prefabricados: lleva conducto cerámico y aislamiento, se monta más rápido y todas las piezas encajan entre sí. La idea de varias capas es la misma.
  • Uno o varios conductos: si piensas añadir más adelante un hogar o una segunda caldera, tiene sentido hacer la chimenea con dos conductos desde el principio. Añadirlo después es mucho más complicado.
  • Diámetro del conducto: no se decide a ojo. Depende del aparato, del combustible y de la altura de la chimenea. En la práctica pasa a menudo que un conducto demasiado ancho tira mal y acaba con humedades.

Qué facilita o complica el trabajo

Lo que más pesa es la altura de la chimenea y cuánto sobresale del tejado. Trabajar en la cubierta exige andamio y medidas de seguridad, y va más despacio. Es más sencillo en una casa nueva, cuando la chimenea sube a la vez que la obra y la cubierta aún no está terminada.

Se complica en estas situaciones:

  • hay que demoler una chimenea vieja y retirar los escombros,
  • el espacio es estrecho y el material se sube a mano,
  • hay que pasar por una estructura de madera ya hecha y desmontar y volver a colocar tejas,
  • lleva varios conductos, más entradas o accesorios como rejillas de ventilación,
  • el remate sobre el tejado es más elaborado, por ejemplo caravista o aplacado.

Errores típicos

  • Conducto recibido rígido. Al calentarse se dilata y, sin holgura, agrieta la envolvente.
  • Masilla o mortero equivocados. Un mortero normal en las juntas del conducto se deshace con los años por los ácidos.
  • Poca distancia a la madera. Vigas o pares de la cubierta pegados a la chimenea son un riesgo serio de incendio.
  • Remate superior sin proteger. El agua que entra en la obra se hiela en invierno y la va rompiendo, algo muy visible en zonas de interior y de montaña.
  • Babero mal resuelto. Las goteras alrededor de la chimenea son una queja muy habitual.
  • Chimenea demasiado baja. La salida tiene que quedar bastante por encima de la cumbrera. Si no, el viento empeora el tiro y el humo se vuelve hacia dentro.

Cómo revisar la chimenea terminada

Antes de encender por primera vez, pide que un profesional (deshollinador o empresa instaladora) revise la chimenea y te deje constancia por escrito. Si el aparato es de gas, su conexión y puesta en marcha corresponden a un instalador autorizado. Si alguna vez notas olor a gas, sal de la vivienda sin tocar interruptores y llama al teléfono de urgencias de la distribuidora o al 112. Al recibir la obra, comprueba:

  • que la chimenea está a plomo y sin grietas en la envolvente,
  • que el registro de limpieza y el recogedor de condensados son accesibles y cierran bien,
  • que la condensación tiene por dónde desaguar,
  • que se respeta la distancia a los materiales combustibles en forjado y cubierta,
  • que el paso por el tejado está bien rematado con chapa,
  • que la parte superior tiene losa de coronación o sombrerete y la superficie protegida,
  • que el conducto es adecuado para el aparato que vas a conectar,
  • que tienes el informe de revisión y la documentación de los materiales usados.

Preguntas frecuentes

Solo si el conducto está pensado para trabajar en húmedo y el fabricante de la caldera lo admite. Muchas veces se opta por un conducto de inoxidable o de plástico, así que conviene consultarlo con el instalador antes de empezar la obra.

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