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Todos los precios mostrados no incluyen IVA. El precio de mano de obra incluye solo el trabajo. El precio con material añade el material auxiliar (cemento cola, imprimación, masillas, tornillería y fijaciones). Los revestimientos, el pavimento, los suelos, la pintura y los sanitarios los elige y compra el cliente, no están incluidos.
| Partida | Unidad | Precio / unidad | Cantidad | Total |
|---|---|---|---|---|
| Canalones y bajantes | ||||
| Instalar bajante | ml | 11,30 € | - | |
| Instalar canalón (de alero) | ml | 12,55 € | - | |
| Instalar soporte de canalón | ud | - | ||
| Instalar abrazadera de bajante | ud | 4,40 € | - | |
| Instalar embudo de canalón | ud | 15,05 € | - | |
Cómo monta el profesional una bajante
El proceso es parecido en sistemas metálicos y de PVC. Lo que cambia sobre todo es la forma de unir las piezas. El hojalatero suele trabajar de arriba abajo:
- Replantear la posición de la bajante y marcar con plomada o láser la vertical desde el embudo hasta el suelo, lejos de ventanas, luminarias y acometidas.
- Comprobar la pendiente del canalón hacia el embudo, normalmente de unos 3 a 5 mm por metro, y colocar el embudo en el punto más bajo sin que apoye sobre el borde de un gancho.
- Salvar el vuelo del tejado con dos codos de desvío y cortar el tramo intermedio a su medida exacta solo después de montarlo en seco.
- Fijar las abrazaderas al muro resistente o al hormigón, por lo general con una separación máxima de unos 2 metros, y algo más juntas en PVC.
- Unir los tubos de forma que el superior entre siempre en la copa del inferior y, en PVC, dejar la holgura de dilatación que indique el fabricante.
- Colocar un registro a aproximadamente un metro del suelo y, debajo, el codo de salida o la conexión al tubo enterrado.
- Echar agua en el canalón y revisar que ninguna unión gotee.
La abrazadera va justo debajo de la copa de cada unión, no en mitad del tubo. Se aprieta firme, pero no a tope, porque el tubo tiene que poder moverse un poco con los cambios de temperatura. Una bajante demasiado apretada suele agrietarse en las uniones cuando hiela.
Material, diámetro y forma: qué elegir
El diámetro no se elige copiando al vecino, sino según la superficie de tejado en planta que desagua esa bajante. Los fabricantes venden canalones y bajantes en parejas de medidas fijas, y conviene respetarlas. Un tubo estrecho bajo un canalón ancho se convierte en un tapón cuando llega un aguacero fuerte, algo habitual en tormentas de verano o episodios de lluvia torrencial, y el agua rebosa por el borde del canalón. Si el tejado es grande, la solución suele ser una segunda bajante en otro punto antes que un tubo cada vez más grueso. En cubiertas planas o tejados con muchos faldones, el cálculo corresponde a un técnico, que se basa en el CTE y en la norma UNE-EN 12056-3.
- Chapa galvanizada: solución metálica sencilla, aunque hay que evitar rayar la capa de zinc.
- Chapa prelacada: un término medio muy habitual entre resistencia y aspecto, disponible en muchos colores.
- PVC: ligero y no se oxida, pero dilata más con el calor y es más frágil con frío intenso. Encaja mejor en construcciones bajas, garajes y porches.
- Aluminio, zinc-titanio y cobre: materiales de vida muy larga que piden un profesional con experiencia.
La sección redonda es la estándar y el agua circula por ella con menos resistencia. La cuadrada o rectangular se elige sobre todo por estética en casas modernas. Con la misma medida desagua algo menos y la oferta de accesorios suele ser más reducida.
Dónde llevar el agua de la bajante
La bajante tiene que acabar en algún sitio, y aquí aparecen la mayoría de problemas. El agua que sale pegada a la casa empapa durante años el terreno junto a la cimentación y estropea el zócalo y la impermeabilización de la parte enterrada.
Salida libre al terreno: funciona si el terreno baja en sentido contrario a la casa, si bajo la salida hay una superficie firme o una acera perimetral y si el agua corre al menos a un metro de la cimentación más o menos. No la dirijas a la parcela del vecino ni a la acera, donde además puede formar placas de hielo en zonas frías.
Conexión a la red de saneamiento: es fiable, pero entre la bajante y el tubo enterrado conviene poner una arqueta o sumidero con cesta que retenga hojas y musgo antes de que atasquen la tubería. En muchas zonas la red separa pluviales y residuales, así que interesa saber a cuál se conecta.
Infiltración en la parcela: es útil donde no hay red o la conexión no es posible. El pozo o zanja de infiltración se diseña según lo que absorba el terreno y se sitúa a una distancia prudente de la cimentación y de cualquier pozo. El agua de lluvia no debe ir a una fosa séptica ni a una depuradora doméstica, y nunca a un pozo de agua de consumo.
Qué facilita el trabajo y qué lo complica
El caso más sencillo es una casa de una planta con acceso desde escalera, bajante redonda de material corriente y salida libre al terreno. En cambio, alargan y complican el trabajo:
- una casa más alta, que obliga a usar andamio o plataforma elevadora,
- una fachada con SATE, donde las abrazaderas deben atravesar el aislante y anclarse al muro con tacos alargados,
- desmontar y retirar la bajante antigua,
- el cobre o el aluminio, que requieren un trabajo más preciso,
- una bajante oculta en fachada o que atraviesa el peto de una cubierta plana, donde cualquier detalle es más sensible a las fugas,
- la conexión a un tubo enterrado con arqueta.
Si vas a aislar la fachada, prepara los puntos de anclaje durante la obra y haz fotos de dónde quedan. Buscar después el muro a través de una capa gruesa de aislante es lento y daña la fachada terminada.
Errores habituales al montar una bajante
La mayoría de averías no vienen de un mal material, sino de un detalle descuidado. En la práctica se ven a menudo estos fallos:
- uniones al revés, con el tubo inferior metido dentro del superior, de modo que en cada lluvia el agua sale por la junta y baja por la fachada,
- abrazaderas fijadas solo al enlucido o al aislante, que el viento o el peso del hielo arrancan junto con un trozo de fachada,
- abrazaderas demasiado separadas, con lo que el tubo metálico se comba y el de PVC se deforma,
- canalón sin pendiente o con pendiente al revés, donde el agua se queda quieta, acumula suciedad y en invierno puede helarse,
- falta de registro, que obliga a desmontar la bajante en el primer atasco,
- salida junto al zócalo sin pendiente del terreno ni acera perimetral.
Si una bajante existente rebosa una y otra vez, la causa suele estar en otro sitio distinto de donde se nota. Lo típico es una bajante pequeña para el tejado que desagua o una pendiente mal hecha en el canalón.
Cómo revisar la bajante terminada
Al recibir el trabajo, pide que se simule la lluvia con un cubo o una manguera y repasa estos puntos:
- El agua no se queda parada en el canalón y corre sin problema hacia el embudo
- El embudo tiene rejilla o paragravillas contra las hojas
- Ninguna unión gotea, sobre todo en los codos bajo el tejado
- Los tubos superiores entran en las copas de los inferiores
- Las abrazaderas están en el muro resistente, debajo de las copas, y el tubo se puede mover un poco dentro de ellas
- La bajante está a plomo y no toca luminarias ni acometidas
- El registro está colocado y su tapa se abre
- El agua sale lo bastante lejos de la cimentación o entra en la arqueta
Preguntas frecuentes
Normalmente bastan dos revisiones al año: en primavera y en otoño, cuando ya han caído las hojas. Retira la suciedad del canalón, del embudo y de la arqueta, pasa agua con la manguera por la bajante y mira si hay abrazaderas sueltas o manchas de goteo en la fachada.
Sí. Se intercala en la bajante un colector que desvía parte del agua al depósito y deja pasar el resto. Conviene uno que se pueda cerrar en invierno. El depósito necesita un rebosadero, porque si no, con lluvias largas el agua vuelve hacia atrás.
Es un trabajo en altura, desde escalera junto al tejado, así que lo sensato es encargarlo a un profesional. Esto vale sobre todo en casas altas, sistemas metálicos, fachadas con SATE y bajantes ocultas. Lo que sí puedes hacer tú es la limpieza periódica y revisar la parte baja de la bajante.
No siempre. Si el canalón está sano, tiene buena pendiente y su medida encaja con la nueva bajante, puede quedarse. Si está oxidado, tiene mala pendiente o las medidas no coinciden, tiene más sentido cambiar todo el sistema a la vez.
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