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Todos los precios mostrados no incluyen IVA. El precio de mano de obra incluye solo el trabajo. El precio con material añade el material auxiliar (cemento cola, imprimación, masillas, tornillería y fijaciones). Los revestimientos, el pavimento, los suelos, la pintura y los sanitarios los elige y compra el cliente, no están incluidos.
| Partida | Unidad | Precio / unidad | Cantidad | Total |
|---|---|---|---|---|
| Cubiertas y cubriciones | ||||
| Revestimiento de fachada - junta alzada | m² | 17,56 € | - | |
| Instalación de cerchas de madera para cubierta (estructura portante) | m² | - | ||
| Instalar rastreles para cubierta de teja | m² | - | ||
| Instalar contrarastrelado | m² | 3,00 € | - | |
| Instalar barrera de vapor | m² | 2,50 € | - | |
| Cubierta de chapa con junta alzada | m² | 12,55 € | - | |
| Instalar lámina impermeabilizante de PVC (cubierta plana) | m² | - | ||
| Test de chispa en lámina de PVC (cubierta plana) | m² | - | ||
| Colocar cubierta de teja cerámica/hormigón | m² | 25,10 € | - | |
Cómo funciona la junta alzada angular
Cada bandeja de chapa tiene los laterales levantados. Los bordes de dos bandejas vecinas se juntan y se doblan a la vez formando un ángulo. Así nace un nervio vertical, esa línea fina tan característica que ves en estas fachadas. La bandeja se sujeta al soporte con unas grapas metálicas ocultas, las patillas, que quedan escondidas dentro de la junta. La chapa no se perfora en ningún punto de su superficie, así que el agua no tiene por dónde entrar.
¿Por qué una junta angular y no una doble? En la junta alzada doble los bordes se pliegan dos veces. El cierre es más estanco y encaja mejor en cubiertas con poca pendiente, donde el agua tarda más en irse. En una pared vertical el agua escurre enseguida, de modo que la junta angular cumple de sobra. Se ejecuta más rápido y el acabado queda limpio.
También existe el sistema de clic, en el que los bordes ya vienen perfilados de fábrica y las bandejas solo encajan entre sí. En paños grandes y lisos se monta antes. En una fachada con muchas ventanas, esquinas y quiebros, el engatillado clásico sigue siendo más preciso.
El montaje paso a paso
La chapa nunca va pegada directamente a la fábrica. Se trata de una fachada ventilada: entre el aislamiento y la chapa queda una cámara de aire. El aire sube por ella como por una chimenea y se lleva la humedad. Así el muro se mantiene seco y baja el riesgo de mohos.
- Plano de despiece: el hojalatero dibuja por dónde irá cada bandeja para que las juntas queden simétricas respecto a ventanas y esquinas.
- Ménsulas y subestructura: se anclan ménsulas al muro y sobre ellas un rastrelado de madera o metálico que corrige el plano de la pared.
- Aislamiento térmico: entre las ménsulas se coloca el aislante, normalmente lana mineral, que no arde.
- Lámina transpirable: protege el aislamiento del viento y de la humedad. Conviene que sea apta para fachadas con juntas abiertas.
- Cámara ventilada: suele tener al menos unos 20 a 40 mm, con entradas de aire abajo, en el zócalo, y salidas arriba, en el peto.
- Bandejas y patillas: cada bandeja se encaja en las patillas, que la sujetan sin taladrarla.
- Cierre de la junta: en tramos largos con máquina engatilladora, y en esquinas y remates con herramienta manual.
- Remates: coronación del peto, vierteaguas, jambas, zócalo y pasos de instalaciones con piezas del propio sistema.
Qué chapa elegir y cuándo
- Acero galvanizado prelacado: la opción más habitual y fácil de conseguir. En fachada compensa elegir un lacado de mayor calidad con buena resistencia a los rayos UV. Con el sol fuerte de buena parte de España, el color de la cara sur puede perder viveza con los años.
- Aluminio: ligero, por eso va bien en rehabilitaciones en las que la pared no admite mucho peso. Con los cambios de temperatura se dilata más que el acero, así que resolver bien la dilatación es todavía más importante. Aguanta bien en ambientes costeros si la aleación y el acabado son los adecuados.
- Zinc-titanio: con el tiempo forma una pátina gris protectora, los pequeños arañazos se disimulan y no necesita pintura. En un entorno adecuado dura muchas décadas. Cuenta con plazos de entrega más largos. Cerca del mar conviene consultar al fabricante.
- Cobre y acero inoxidable: muy duraderos y con mucha presencia. En viviendas unifamiliares se ven poco.
El espesor de chapa para fachadas suele estar entre 0,6 y 0,8 mm. Cuidado al mezclar metales: si el agua escurre del cobre al acero galvanizado aparece corrosión galvánica y el acero se estropea rápido. Elige los metales de una misma fachada de forma que sean compatibles entre sí.
Qué facilita el trabajo y qué lo complica
Dos fachadas con la misma superficie pueden dar un trabajo muy distinto. Una pared lisa y sin huecos avanza rápido, la engatilladora recorre la bandeja entera de una pasada. Cada ventana, esquina, hornacina o paso de ventilación o de luz supone, en cambio, trabajo manual añadido.
- Forma del edificio: esquinas, curvas y volúmenes retranqueados exigen un plegado muy preciso.
- Número de ventanas: jambas y vierteaguas están entre los puntos más laboriosos.
- Altura: en edificios altos hace falta andamio. Si también se hace la cubierta, se monta una sola vez.
- Estado del soporte: una fábrica vieja y torcida pide más trabajo para nivelar la subestructura.
- Longitud de las bandejas: en bandejas largas, según el fabricante normalmente a partir de unos 3 m, hacen falta también patillas deslizantes.
- Tiempo: con frío intenso la chapa se pliega peor y algunos remates no conviene hacerlos.
Es un trabajo en altura con herramienta profesional, así que déjalo en manos de un hojalatero con experiencia. Si vives en un edificio de pisos, la fachada es un elemento común: decide la comunidad de propietarios, normalmente a través del administrador de fincas. Si la obra va junto con mejora del aislamiento, pregunta si en tu comunidad autónoma hay ayudas a la rehabilitación energética.
Errores que se repiten
La chapa por sí misma dura mucho. Los fallos casi siempre vienen de un montaje que no tiene en cuenta cómo se comporta el metal.
- Solo patillas fijas en bandejas largas: en verano el metal se dilata, no tiene hacia dónde moverse y la superficie se ondula o se arrancan los anclajes.
- Pocas patillas: su número depende de la zona de viento y de la altura del edificio, no de la costumbre de la empresa. Si no, un temporal puede dañar la fachada.
- Cámara ventilada tapada o inexistente: la humedad se queda dentro y condensa sobre el aislamiento.
- Masilla en lugar de remate: la masilla se seca y se agrieta. La unión debe resolverse con la forma de la chapa.
- Junta mal cerrada: por un engatillado flojo entra la lluvia que empuja el viento.
- Mal plano de despiece: una bandeja estrecha en una esquina ya no tiene arreglo después.
En la práctica también pasa que una empresa tiene buenas referencias en cubiertas pero hace su primera fachada contigo. Pide ver fachadas terminadas y, si puedes, visítalas en persona.
Cómo revisar la fachada terminada
- las juntas son paralelas y están cerradas en toda su longitud,
- mirando de lado, la superficie no se ve ondulada,
- las bandejas están repartidas de forma simétrica respecto a ventanas y esquinas,
- las aberturas de ventilación del zócalo y del peto están libres y protegidas con malla,
- los vierteaguas tienen goterón y alejan el agua de la pared,
- esquinas y pasos están resueltos con piezas del sistema, no con masilla,
- la chapa no tiene arañazos, abolladuras ni restos de film protector,
- te han dado una garantía del material y otra del montaje, además de la documentación de la chapa usada.
Preguntas frecuentes
Sí. En una pared vertical el agua escurre rápido y no se queda parada, así que la junta angular es una solución habitual y probada. La junta doble tiene más sentido en cubiertas con poca pendiente.
Sí, es lo normal. La chapa no se ancla al aislamiento: la sostiene una subestructura fijada al muro mediante ménsulas. Entre el aislamiento y la chapa debe quedar siempre la cámara ventilada.
Normalmente no. Las gotas no golpean de lleno una superficie vertical y el aislamiento junto con la subestructura amortigua el sonido. No tiene comparación con una cubierta de chapa.
Sí. El hojalatero abre la junta, retira la bandeja y vuelve a engatillar una nueva. El problema suele ser el tono, porque una chapa con pátina o que ha perdido color no coincide del todo con la nueva.
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