¿Cómo reformar tu casa sin discutir con tu pareja?

Cuando te mudas con tu media naranja a un hogar compartido, seguramente os prometéis apoyaros en todo. Ya sabes: en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte os separe. Pero lo más probable es que no hayáis adaptado las reglas de vuestra relación a un momento clave: la reforma de vuestra casa.
Poner tu casa patas arriba y hacer frente a los costes de una reforma resulta muy estresante y, a menudo, acaba en discusiones con la pareja. Según algunos estudios, hasta un 12% de las parejas ha llegado a plantearse la separación o el divorcio durante una reforma.
Es cierto que algunos proyectos de bricolaje tienen fama de provocar peleas, pero esta cifra es bastante sorprendente. Desde el punto de vista psicológico, sin embargo, las discusiones son algo natural. Hay una gran carga emocional por ambas partes.
Las reformas son algo muy personal, porque afectan a tu hogar. La casa es nuestro refugio frente al mundo exterior y nos da una sensación básica de seguridad.
A eso hay que sumarle el estrés de ver hasta qué punto una simple reforma puede afectar a tu presupuesto, a tu día a día o a tu trabajo. Las peleas por la obra dejan al descubierto cómo se entiende la pareja y qué necesita y desea de verdad cada uno. Una discusión sobre los interruptores o los grifos suele tener más que ver con quién tiene más control y quién toma las decisiones importantes.
Por eso, antes de empezar la reforma, si por ejemplo tienes pensado hacer trabajos de pladur (y quieres saber cuál es su precio), es importante fijar abiertamente el presupuesto y las prioridades. Que reforméis vuestra casa no significa que vuestra relación tenga que resentirse. Al contrario, mucha gente ve las reformas como una oportunidad para colaborar mejor y reforzar la relación, ya que exigen atención, comunicación y centrarse en objetivos comunes.
En este artículo encontrarás consejos sobre cómo mantener la cabeza fría durante la reforma y evitar discusiones innecesarias.
1. Grandes expectativas
No hace falta ser un apasionado del diseño para que te importe cómo va a quedar tu casa. Al fin y al cabo, es el lugar donde pasas muchísimas horas, ya sea despierto o dormido, así que deberías sentirte a gusto en ella. Tu pareja y tú no tenéis por qué estar de acuerdo en todo lo que vais a tener en casa, pero si empezáis a discutir y a mostrar vuestro desacuerdo delante del profesional que hayáis contratado, la experiencia será muy tensa y desagradable.
Reducid las discusiones al mínimo hablando antes, juntos, de vuestras prioridades. Haced una primera lista con las cosas que, sencillamente, tenéis que tener. La segunda lista incluirá aquello que os importa, que os gustaría tener, pero sin lo que podéis vivir. Y en la tercera irán las cosas que no os importan demasiado.
Compartid vuestras listas de deseos individuales sin criticar de inmediato las preferencias del otro y explicad por qué esas cosas son tan importantes para cada uno. Después, elaborad una lista común de deseos y expectativas basada en las individuales, fruto del compromiso y del acuerdo mutuo.
2. Si quieres algo, dilo
Una reforma implica una enorme cantidad de decisiones que tendréis que tomar. Además, normalmente dispondréis de muy poco tiempo para tomarlas. Es muy habitual que uno de los dos, o incluso ambos, no dé su opinión sobre cosas aparentemente triviales, como los interruptores de la luz. Pero si no estás de acuerdo con tu pareja, díselo cuanto antes, o calla para siempre.
Puede que tu pareja simplemente diera por hecho que te parecían bien los azulejos pequeños del baño, porque no sabía que soñabas con un revestimiento de gran formato. Si no hablas en ese momento, la decisión se tomará sin contar con tu opinión y tendrás que vivir con esos azulejos para siempre. Como se suele decir, quien no llora no mama, así que expresa siempre tu punto de vista en voz alta. Si no lo haces, acabarás odiando toda la reforma y estarás constantemente enfadado con tu pareja. Precisamente los trabajos de alicatado pueden influir mucho en el aspecto final del baño, por lo que es importante que lo tengáis claro. ¿De verdad quieres ir por ese camino?
3. Haced un plan
Hora de confesar: es muy, muy fácil dejarse llevar por un color de pintura precioso o por una tela que no encaja en absoluto con vuestros planes. Pero por muy tentador que sea rehacer todo el proyecto desde cero, mantenedlo. Haced un plan y no lo cambiéis.
Las consecuencias de no ceñirse al plan pueden ser desastrosas. No solo acabaréis saliéndoos del presupuesto, sino que además estaréis echando leña al fuego. La clave es ser lo más minuciosos posible durante la fase de planificación, para estar en la misma onda. Al preparar el presupuesto, no olvidéis consultar la lista de precios de obras y reformas, para tener una idea realista de los costes y evitar sorpresas. La inspiración que descubráis por el camino, mejor dejadla para el próximo proyecto.
4. Ceder, ceder y ceder
Una reforma, igual que vuestra relación, consiste sobre todo en saber ceder. Dicho de forma sencilla, no sería justo que vuestro hogar común se reformara solo según el estilo que le gusta y le conviene a uno de los dos. Pero encontraros a medio camino no significa automáticamente que tengáis que renunciar a todo.
En realidad se trata de decidir constantemente en qué podéis ceder y en qué no. Aunque es importante defender vuestros sueños, también deberíais dar importancia a la lista de deseos de vuestra pareja. Ofrece concesiones en los elementos y proyectos que no forman parte de la lista de imprescindibles. Tu pareja valorará tu flexibilidad y probablemente responderá de la misma manera.
5. Implicad al profesional en el proceso
Ten en cuenta que el profesional que hace la obra no es tu terapeuta. Seguramente puede aprovechar sus años de experiencia para suavizar cualquier desacuerdo entre vosotros, pero no está ahí para escuchar vuestros problemas de pareja.
En lugar de quejarte ante él de que, en tu opinión, tu pareja no tiene ningún gusto, pídele su opinión profesional en todos los aspectos en los que no os ponéis de acuerdo y necesitáis consejo, incluidas las cuestiones de transporte y limpieza.
Y ya que hablamos del profesional, es necesario y muy importante que ambos miembros de la pareja se comuniquen siempre con él. En cuanto uno de los dos empieza a tratar asuntos en privado con el contratista o con el arquitecto, se lía una buena. Sobre todo en las decisiones importantes, es fundamental que estéis todos presentes.
6. Daos un respiro
No vamos a fingir que es más fácil de lo que realmente es. Reformar tu casa puede ser un proceso que exige mucho tiempo. Pero a veces es importante dejar a un lado las muestras de pintura y de azulejos y dedicarse a la relación.
A lo largo de la reforma seguro que habrá momentos en los que podáis bajaros, aunque sea un rato, de esa rueda imparable. Aunque solo sea una cena semanal en vuestro restaurante favorito, durante la cual tengáis prohibido hablar de la reforma. Un poco de cariño y de tiempo juntos solo os hará bien.
Las interacciones positivas entre la pareja pueden mejorar la calidad de la relación y el afecto mutuo. Reservad tiempo de calidad el uno para el otro y conseguiréis mantener a raya la tensión y el estrés durante la reforma de vuestro hogar. Recordad que estáis construyendo un hogar seguro y compartido en el que crearéis recuerdos para toda la vida.
Autor de la foto: Ketut Subiyanto
Foto de Ketut Subiyanto: https://www.pexels.com/photo/couple-talking-while-moving-in-new-apartment-4246243/
Tím NUMIQ
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