
Una reforma no consiste solo en martillos y clavos. Por eso, repasamos algunos consejos que te ayudarán a preparar la mente para este reto nada sencillo.
Cuando por fin tienes las llaves de la casa o el piso que vas a reformar, es fácil sentir el impulso de lanzarte de cabeza: coger el martillo sin pensarlo, tirar tabiques y deshacerte de todo. Pero, por muchas ganas que tengas de hacer justo eso, lo primero que deberías hacer es sentarte y elaborar un plan detallado.
Mucha gente ha tenido que aprenderlo por las malas, pero tú puedes aprender de sus errores. Si al empezar la reforma no tienes un plan claro, tu presupuesto y tu calendario cambiarán constantemente a lo largo de toda la obra. Con esto en mente, veamos cómo puedes prepararte lo mejor posible para este proceso.
1. Piensa en el final desde el principio
Imagina cómo quieres que quede todo el proyecto una vez terminado. Empieza con distintos tableros de inspiración y reúne todas las fotos e imágenes que te inspiren.
Los tableros de inspiración son mucho más que una simple lista de deseos. Te permiten ver de verdad cómo podría quedar tu proyecto al terminarlo. Busca ejemplos de tendencias o ideas que te gustaría seguir. Fíjate en cómo lo han hecho otras personas y cómo han conseguido lo mismo que tú buscas. ¿Qué te gusta de un diseño concreto? ¿Qué harías de otra manera? La creatividad alimenta la creatividad, así que si te inspiras, tu diseño también será inspirador.
¿Quieres que tu hogar transmita un ambiente divertido? ¿Buscas un espacio donde una familia joven pueda jugar y crecer? ¿Sueñas con crear un refugio al que escapar del mundo? Dale a tu reforma un propósito y los planes surgirán de forma natural.
2. Fija objetivos intermedios e hitos
¿Sabes qué determinará tu éxito como "diseñador" y el éxito global de tu proyecto?
Todos queremos que las reformas interminables acaben algún día, pero ¿qué te ayudará a llevarlas a buen puerto? Los objetivos clave que quieres alcanzar deberían fijarse antes de empezar el proyecto. Así te asegurarás de respetar tanto el presupuesto como el calendario que te hayas propuesto cumplir.
Define todos los objetivos intermedios que quieres ir alcanzando durante el proyecto. Una reforma puede alargarse mucho y, si lo único que te motiva es el resultado final, te costará mantener el entusiasmo y la energía. Los objetivos intermedios te permiten celebrar hitos y ver los avances que vas logrando, lo que te mantendrá motivado durante más tiempo.
3. Sé realista
Lo que ves en los programas de televisión no es lo que deberías esperar en la vida real. Es fácil, y muy habitual, que la gente subestime el tiempo que requiere una reforma. Por eso, al elaborar tu plan, deberías tener en cuenta todos los factores que influyen en su duración. Resérvate también tiempo para descansar. Y recuerda que, si haces algo por primera vez, probablemente te llevará algo más de tiempo.
Además, hay muchos costes ocultos que pueden pillarte por sorpresa, así que no seas ingenuo. Cuando el contratista te pregunte si quieres añadir alguna función o mejora extra, hazte siempre esta pregunta: ¿Cuánto me va a costar y cuánto tiempo va a llevar? Es fácil pensar que los profesionales te ofrecen esa opción adicional por pura amabilidad, pero es muy poco probable. Normalmente solo quieren engordar la factura que te pasarán al final.
4. Define tus prioridades básicas
Cuando reformas, tienes que tomar decisiones constantemente. ¿Cambias el suelo? ¿Merecen la pena esas lámparas de diseño por lo que cuestan? ¿Llamas a un profesional o lo haces tú mismo? Y si reformáis en pareja, es muy probable que estas decisiones acaben en debates acalorados - sí, nos referimos a discusiones.
Establece tus prioridades, es decir, lo que de verdad es importante para ti. Con unas prioridades claras podrás decidir más rápido y con menos estrés. Puede ayudarte escribir una lista de deseos ordenada por prioridad. Eso sí, ten en cuenta que tendrás que llegar a un compromiso entre tu lista de prioridades y tu presupuesto.
5. Conoce tus límites
No sabes todo lo que no sabes. Sí, a base de prueba y error acabarás llegando al final, pero el consejo de un profesional te llevará a la meta más rápido y, sobre todo, de forma más barata. No decimos que tengas que buscar profesionales para todo y dejar que lo hagan todo ellos. Nos referimos más bien a hablar con alguien que haya hecho una reforma hace poco o a buscar consejos en internet. No tengas miedo y pregunta.
Habla con alguien que domine el tema que te preocupa. En cualquier caso, deberías averiguar si tu presupuesto es realista o no. Si tienes dudas técnicas, busca a algún experto que pueda asesorarte por poco dinero o incluso gratis. Si no te apetece hablar de tu presupuesto con desconocidos, pregúntales cuánto les costó su reforma y si están contentos con el resultado.
6. Identifica y gestiona las áreas de riesgo
Dedica tiempo a identificar las áreas de riesgo que pueden afectar seriamente a la consecución de tus objetivos. Piensa en cómo puedes reducir su impacto o, mejor aún, cómo eliminar esos riesgos por completo.
Veamos un ejemplo práctico. Al reformar una casa, hay que tener en cuenta los trabajos de demolición. Si nunca has hecho este tipo de trabajos y no tienes experiencia, calcular el presupuesto implica un riesgo mayor. Un cálculo equivocado puede salirte muy caro. Para reducir ese riesgo, llama a una empresa que se dedique a ello habitualmente y pídele un presupuesto completo. Así sabrás mejor cuánto dinero debes reservar para esta partida y eliminarás casi por completo el riesgo de agotar tu fondo para imprevistos.
7. Prepárate económicamente
Una reforma es algo importante que te va a costar mucho dinero. Cuanto más detallado sea tu plan, mejor podrás estimar los costes necesarios. Así podrás decidir si te bastan tus ahorros para la reforma, si prefieres esperar unos meses más o si vas a pedir un préstamo.
Es comprensible que haya quien vea los objetivos intermedios como un trabajo extra innecesario si se trata de una reforma pequeña o si dispone de tiempo y dinero de sobra. Sin embargo, sea cual sea el tamaño del proyecto, planificar es un hábito excelente que conviene empezar a cultivar.
Si aplicas estos consejos en tu reforma, te obligarás a pensar en detalle todo el proyecto que quieres emprender. Valorarás con cuidado cada paso. Todo ello para llegar al objetivo final que te has marcado desde el principio.
Planificar es un reto mental que abarca cada elemento de la reforma que tienes por delante. Sí, te llevará bastante tiempo, pero al final te conducirá a la finalización con éxito de un proyecto que, en cualquier caso, te va a costar mucho dinero y tiempo.
Foto de Yan Krukov en Pexels
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