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Armado de paredes con malla de fibra de vidrio y adhesivo

Cubrir las paredes con malla de fibra de vidrio y mortero adhesivo crea la llamada capa base armada: una capa fina y reforzada que queda entre el aislamiento y el revestimiento final. Se hace en todo sistema SATE y a veces también sobre enlucidos viejos y agrietados antes de darles un acabado nuevo. Esta capa reparte por toda la superfici

Actualizado 09/2026·5 min read·13 price list items
Precio del trabajo estándar
11,48 €/ m²
Rango orientativo
5,10 € - 35,73 €
Piso de 60 m²
1722,00 €
Precio solo de esta partida concreta, sin material y sin trabajos previos. No es el precio de la obra completa.
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Aislamiento térmico exterior (SATE)13 partidas

Todos los precios mostrados no incluyen IVA. El precio de mano de obra incluye solo el trabajo. El precio con material añade el material auxiliar (cemento cola, imprimación, masillas, tornillería y fijaciones). Los revestimientos, el pavimento, los suelos, la pintura y los sanitarios los elige y compra el cliente, no están incluidos.

PartidaUnidadPrecio / unidadCantidadTotal
Aislamiento
Aplicación de malla de fibra de vidrio en paredes + adhesivom²-
Aislamiento de muro exterior con poliestireno (adhesión total)m²30,63 €-
Aislamiento de muro exterior con lana mineral (incl. fijaciones)m²35,73 €-
Instalación de sistema SATE hasta 20 cmm²16,60 €-
Aislamiento de jambas de ventana (XPS)ml3,83 €-
Aislamiento de techo/bajo cubiertam²12,76 €-
Instalación de barrera de vaporm²5,10 €-
Revestimiento exterior de capa fina (raspado 2 mm)m²-
Instalación de guardacantos de PVCml1,40 €-
Instalación de perfil APU con mallaml1,02 €-
Perfil goterón para dinteles de ventanaml1,40 €-
Aislamiento de espuma proyectada (celda cerrada)m²-
Aislamiento de espuma proyectada (celda abierta hasta 25 cm)m²-
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Cómo se hace la capa base armada, paso a paso

El trabajo se hace en dos pasadas. La primera capa de adhesivo sirve para embeber la malla y la segunda para cubrirla y dejar la superficie regular. Según el sistema, el espesor total suele rondar los 3 a 5 mm.

  1. Revisar el soporte: las placas de aislamiento tienen que estar bien sujetas y no deben ceder al apretarlas. Si alguna está suelta, se vuelve a pegar o se añaden espigas. Los escalones entre placas se lijan.
  2. Colocar los perfiles: cantoneras con malla en las esquinas, perfiles de conexión con malla junto a ventanas y puertas y el perfil de arranque abajo. Con ellos los cantos quedan rectos y los puntos que más sufren quedan protegidos.
  3. Poner los refuerzos diagonales: en las esquinas de ventanas y puertas se pegan tiras de malla a 45°, de unos 30 × 20 cm. Absorben la tensión que, sin ellas, abre grietas inclinadas desde las esquinas de los huecos.
  4. Aplicar la primera capa de adhesivo: con llana dentada, de arriba abajo y por paños pequeños, para que el adhesivo no se seque antes de meter la malla.
  5. Embeber la malla: los paños verticales se solapan al menos 10 cm y se aprietan con la llana del centro hacia los bordes, sin pliegues ni bolsas de aire. La malla tiene que quedar totalmente cubierta y más bien hacia el exterior de la capa, nunca apoyada directamente sobre el aislamiento.
  6. Dejar secar y aplicar la segunda capa: con llana lisa, en capa fina, con pasadas largas que se solapen un poco. A unos 20 °C se suele esperar alrededor de un día entre capas, más si hace frío o hay humedad. Algunos sistemas permiten trabajar fresco sobre fresco. Lo que manda es la ficha técnica.

Antes del revestimiento final, la capa base tiene que estar completamente seca. Normalmente son varios días, según el tiempo y las indicaciones del fabricante. Después se da la imprimación de fondo para el acabado.

Malla y adhesivo: qué elegir y por qué

La malla de fachada tiene que ser resistente a los álcalis. El mortero de cemento es alcalino y una malla corriente de interior se va descomponiendo dentro de él. Desde fuera no se nota nada, pero con los años la capa se queda sin refuerzo. Para las superficies normales se usa malla de unos 145 a 160 g/m². En el zócalo y en zonas expuestas a golpes se añade una malla reforzada, a menudo llamada malla blindada.

Los adhesivos se diferencian sobre todo por su composición:

  • morteros cementosos modificados con polímeros: son los más habituales, con buena adherencia y cierta flexibilidad,
  • morteros solo de cemento: resistentes pero menos flexibles, más adecuados para soportes minerales,
  • pastas en dispersión: vienen listas para usar, se aplican con facilidad y en algunos sistemas se emplean sobre todo en superficies pequeñas.

La regla clave es que malla, adhesivo, perfiles y revestimiento final salgan de un mismo sistema SATE certificado (en la terminología europea, ETICS). El sistema se ensaya como un conjunto. Si se mezclan productos de distintos fabricantes, nadie responde del resultado y la garantía se pierde. Si la obra forma parte de una rehabilitación con ayudas, conviene además guardar las fichas técnicas y la documentación del sistema.

Qué facilita el trabajo y qué lo complica

Lo más sencillo es una pared grande, plana, sin huecos y con buen acceso. En cambio, alargan y encarecen el trabajo:

  • muchas ventanas, puertas y esquinas, porque cada una necesita perfiles y refuerzos,
  • una fachada con muchos entrantes y salientes, como miradores, hornacinas o recercados,
  • un soporte irregular o con placas sueltas, que hay que reparar antes,
  • la altura y el acceso: andamio, cambios de posición, poco espacio junto a la finca vecina,
  • el mal tiempo, que obliga a parar o a cubrir la fachada con lonas,
  • una superficie pequeña, donde la preparación y la limpieza pesan mucho en proporción.

Errores que se ven después del primer invierno

Una fachada recién terminada casi siempre tiene buen aspecto. Los problemas suelen aparecer con las primeras heladas, las lluvias o los cambios bruscos de temperatura. Los errores típicos son estos:

  • poco adhesivo bajo la malla: la malla no agarra en algunas zonas y forma abombamientos,
  • solapes cortos o inexistentes: la unión queda sin refuerzo y la grieta sale justo ahí,
  • falta de refuerzos diagonales en las esquinas de las ventanas, que provoca grietas inclinadas,
  • malla apretada hasta tocar el aislamiento o, al contrario, tan superficial que se transparenta,
  • añadir agua de más al adhesivo, lo que reduce su resistencia y su adherencia,
  • dar la segunda capa sobre la primera aún húmeda: la humedad atrapada acaba formando ampollas,
  • trabajar a pleno sol, con lluvia o por debajo de +5 °C, cuando el adhesivo no fragua bien.

¿Por qué importa tanto el tiempo? En una pared recalentada por el sol, el agua del adhesivo se evapora antes de que fragüe y la capa queda débil. En gran parte de España este es el riesgo más frecuente en verano, por eso muchas cuadrillas trabajan a primera hora y siguen la sombra por las fachadas. Con frío, en cambio, el fraguado casi se detiene y una helada nocturna puede dañar la capa. Por eso se trabaja normalmente entre unos +5 y +25 °C, mejor a la sombra y sin viento fuerte. La lona del andamio protege la capa recién aplicada.

Cómo revisar el trabajo terminado

Conviene revisar la capa base antes de que se aplique el acabado, porque después los defectos cuestan mucho más de corregir. Al recibir el trabajo, fíjate en esto:

  • la malla no se ve ni se nota al tacto en ningún punto,
  • la superficie es plana y una regla de al menos 2 m no muestra desviaciones mayores de lo que admite el fabricante para el acabado elegido,
  • no hay ampollas, abombamientos, malla ondulada ni marcas de llana,
  • todas las esquinas de ventanas y puertas llevan refuerzos diagonales, idealmente con fotos tomadas durante la obra,
  • las esquinas son rectas y vivas, con sus cantoneras colocadas,
  • los perfiles de conexión con las ventanas están enteros, sin daños y bien unidos al marco,
  • el zócalo lleva malla reforzada,
  • la capa está seca, firme y sin grietas,
  • la empresa sabe decirte qué sistema SATE ha utilizado y te entrega las fichas técnicas de los materiales.

Preguntas frecuentes

Prácticamente todos los fabricantes recomiendan dos capas, o un método con el que la malla quede bien cubierta y la superficie regular. Con una sola capa la malla suele quedar poco cubierta o de forma desigual, y la fachada es más propensa a microfisuras, sobre todo en las uniones y alrededor de los huecos.

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