
La ducha es el lugar donde empezamos el día, y muchos también lo terminamos. Atrás quedaron los tiempos en que la ducha se limitaba a las paredes de la bañera y a una cortina siempre húmeda. Veamos cómo combinar funcionalidad y estilo en este rincón tan importante de nuestras casas.
Las duchas, ese espacio pensado para asearse en poco tiempo, han evolucionado a gran velocidad. Hoy su equipamiento puede recordar al de un spa de lujo. ¿Te imaginas tener en tu propio baño una ducha de vapor con luces de colores y altavoces?
No es de extrañar que el agua que usamos para ducharnos suponga hasta un 17 por ciento de la factura de agua de un hogar medio. Este consumo tan elevado ha impulsado el desarrollo de una nueva generación de rociadores de ducha diseñados para aprovechar mejor un caudal menor.
Las válvulas termostáticas han acabado con los sustos por los cambios bruscos de temperatura, las columnas de ducha vistas se han convertido en un elemento decorativo y las mamparas de vidrio sin perfilería dejan pasar la luz natural al interior de la ducha.
Añade hornacinas empotradas para el champú y el gel, una ducha de mano y un banco integrado, y de repente tendrás un espacio en el que te apetecerá pasar mucho tiempo. Si buscas algo más exclusivo, plantéate chorros corporales en las paredes, una ducha de vapor y suelo radiante. Antes de lanzarte a renovar tu ducha, no olvides consultar los trabajos de fontanería, ya que una correcta distribución y conexión de las tuberías es clave para que todo el sistema funcione bien.
Veamos, por tanto, qué conviene saber y tener en cuenta antes de emprender la reforma de tu ducha.
¿Qué tamaño debe tener la ducha?
Una de las soluciones más asequibles y que mejor aprovechan el espacio para conseguir una ducha bonita es aprovechar el hueco que antes ocupaba la bañera, que suele medir un metro por metro y medio. Incluso un espacio de un metro cuadrado puede ser perfecto. La ducha no tiene por qué superar un metro de ancho.
¿Y si quieres una ducha lo bastante grande como para que quepan dos personas a la vez? Si dispones de al menos un metro y medio de largo, puedes colocar sin problema un rociador en cada extremo.
Siempre que sea posible, sitúa los mandos en el lado más cercano a la salida de la ducha, así podrás abrir el agua sin mojarte. Además, queda mucho mejor. Decidas donde decidas colocarlos, asegúrate de que sean fáciles de alcanzar también cuando no estés dentro de la ducha.
¿Dónde colocar el desagüe?
Si reformas la ducha sin cambiar su tamaño ni su forma, ahorrarás mucho dinero dejando el desagüe donde está. Y si la planta tiene unas medidas y una forma estándar, un plato de ducha prefabricado con pendiente hacia el desagüe también te ahorrará tiempo y dinero. Estos platos están fabricados en poliuretano rígido y se fijan directamente al alicatado, por lo que el resultado es estupendo. Eso sí, si quieres cambiar el desagüe de sitio, reserva una partida extra en el presupuesto para los trabajos de demolición que serán necesarios.
Planifícalo todo con antelación. Revisa el plano de fontanería con tu instalador y comprueba que la válvula y el rociador queden a una altura cómoda, al igual que todo lo demás que vayas a necesitar.
Coloca bien los asideros, o incluso un par de ellos, algo muy práctico si en algún momento solo quieres lavarte los pies. Si tienes espacio suficiente, instala también un banco.
Si en tu lista figura también una ducha de vapor, necesitarás espacio suficiente para las salidas de vapor, los mandos cableados y el generador de vapor, que irá fuera de la ducha. Para el suelo radiante y los controles inteligentes más recientes puede hacer falta más espacio para todo el cableado.
Dos maneras de mejorar la impermeabilización de tu ducha
1. Lecho de mortero + impermeabilización
Una bandeja de cobre hecha a medida y rellena con un lecho grueso de mortero ofrece una base estable para las baldosas. Antes, sin embargo, hay que cubrir el lecho de mortero con dos capas de membrana impermeabilizante líquida bicomponente y tratar las paredes con una capa fina de producto, también dos veces. Contando los tiempos de secado, el proceso lleva 3 días, pero si se hace bien, no tendrás que preocuparte de que el agua se filtre bajo las baldosas.
2. Componentes de espuma
Por supuesto, también existe una opción más sencilla. En tiendas especializadas encontrarás componentes de espuma listos para montar, recubiertos de una membrana impermeable compatible y muy fina. Con este material todo el proceso resulta muy sencillo y puedes tener lista una ducha de un metro por un metro en 6 horas. Después ya puedes empezar a colocar las baldosas.
Desagües
Es más fácil colocar las baldosas en ángulo recto alrededor del borde de un desagüe cuadrado que recortarlas para que encajen con uno redondo. Los desagües lineales tipo canaleta requieren que el suelo de la ducha tenga una ligera pendiente hacia un solo lado y lo más habitual es instalarlos a lo largo de la pared del fondo. En este caso, unos trabajos de alicatado bien planificados son fundamentales, porque un revestimiento preciso del suelo y las paredes garantiza que el agua evacúe correctamente y que el acabado sea impecable.
Detalles que no debes pasar por alto
Para que el suelo de la ducha quede enrasado con el resto del baño, hay que rebajar la estructura bajo el plato de ducha o elevar el suelo fuera de ella. Recuerda también que el rociador, y el resto de chorros, deben apuntar en dirección contraria a la puerta.
Grifería de ducha
Aunque un buen rociador no tiene por qué ser carísimo, cuenta con invertir en válvulas, mandos e incluso acabados de calidad.
1. El peso importa
El cuerpo de una válvula de bronce o latón fundido dura más y, en general, da menos problemas. Lo mismo ocurre con el resto de la grifería. El plástico lacado no pesa ni dura lo mismo que el latón macizo con acabado galvánico. Las válvulas con cartucho de discos cerámicos son otra buena opción, ya que resisten sin problemas las partículas abrasivas que pueden circular por las tuberías.
2. Elige bien el rociador
Busca rociadores con boquillas de silicona fáciles de limpiar, pensados para cubrir la mayor superficie posible y con mandos sencillos de usar. Los mejores rociadores regulan el caudal con compensación de presión para que el chorro resulte más abundante. Para ello pueden recurrir a la inyección de aire, a un movimiento oscilante similar al de un limpiaparabrisas, a patrones cruzados o a chorros en espiral. Gracias a estas técnicas, el cuerpo se deja engañar y tienes la sensación de estar bajo una lluvia intensa.
Poder regular la intensidad del chorro es otra de sus grandes ventajas. La intensidad puede ir desde una suave pulverización hasta un chorro muy potente. Las duchas efecto lluvia están diseñadas para que el agua caiga primero sobre la cabeza, pero no des por hecho que por ellas sale más agua.
3. Una válvula termostática te da más control
Una válvula termostática supone una inversión mayor, pero ofrece una seguridad y una comodidad que una válvula de equilibrio de presión estándar no puede igualar. Con una válvula de equilibrio de presión estándar es cierto que evitas quemarte con agua caliente si alguien tira de la cisterna mientras te duchas, pero no te permite un ajuste sencillo ni fiable de la temperatura. Las válvulas termostáticas tienen dos mandos, uno para el caudal y otro para la temperatura. El segundo puedes ajustarlo una vez y olvidarte, porque adaptará automáticamente la temperatura del agua a tus preferencias.
Foto de: Max Vakhtbovych en Pexels
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