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Imprimación del suelo y sellado de rincones con acrílico

Imprimar el suelo y sellar los rincones con masilla acrílica es un trabajo de preparación que se ve muy poco tiempo. Al cabo de unas horas lo tapan la pasta autonivelante, el adhesivo cementoso, una pintura de suelo o el pavimento final.

Actualizado 09/2026·13 min read·10 price list items
Precio del trabajo estándar
4,70 €/ m²
Rango orientativo
3,76 € - 6,10 €
Piso de 60 m²
705,00 €
Precio solo de esta partida concreta, sin material y sin trabajos previos. No es el precio de la obra completa.
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Instalación de suelos10 partidas

Todos los precios mostrados no incluyen IVA. El precio de mano de obra incluye solo el trabajo. El precio con material añade el material auxiliar (cemento cola, imprimación, masillas, tornillería y fijaciones). Los revestimientos, el pavimento, los suelos, la pintura y los sanitarios los elige y compra el cliente, no están incluidos.

PartidaUnidadPrecio / unidadCantidadTotal
Preparación
Imprimación del soporte + sellado acrílico de rinconesm²4,70 €-
Lijado del soporte de hormigónm²12,75 €-
Lijado del soporte antes de nivelar (eliminación de adhesivo/alquitrán)m²6,00 €-
Imprimación del soportem²2,55 €-
Mortero autonivelantem²9,25 €-
Banda perimetral de dilataciónml3,35 €-
Solera de nivelación con arcilla expandida (Liapor)m²19,45 €-
Instalar tableros OSB en el suelom²-
Panel de fibra de madera de 20 mm (aislamiento térmico y acústico al ruido de impacto)m²-
Tela asfáltica soldada con soplete (1 capa)m²-
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Cuándo hay que imprimar el suelo y además sellar los rincones

La imprimación consolida la superficie del soporte, fija los restos de polvo y unifica su absorción. Sin ella, una solera seca o un recrecido de mortero se "bebe" el agua de la pasta niveladora o del adhesivo. El material fragua mal, se fisura o acaba despegándose. El sellado de rincones resuelve otro problema distinto: los huecos en los bordes de la superficie.

¿Por qué hay huecos en los rincones? En pisos y casas con años, el enlucido muchas veces no llega hasta el suelo. Al levantar el pavimento viejo y el rodapié se desprende un trozo de pared o de recrecido y queda una rendija bajo el tabique. Alrededor de las tuberías de la calefacción suele haber un agujero en el suelo que nadie tapó. Por esos puntos se cuela el polvo y, sobre todo, se escapa el autonivelante. Tiene la consistencia de una nata líquida espesa y encuentra cualquier agujero.

Esta partida combinada la necesitas sobre todo cuando:

  • se va a verter pasta autonivelante y los bordes o los pasos de tuberías no son estancos,
  • se va a pintar el suelo (solera de hormigón en un garaje, trastero o taller) y quieres una unión limpia y cerrada con la pared,
  • en los rincones hay fisuras finas o rendijas que sueltan polvo y que más tarde se marcarían a través de un pavimento fino,
  • se trata de una reforma en la que, tras picar el suelo antiguo, han quedado dañados los rincones y el pie de los tabiques,
  • debajo hay otra vivienda o un local y no quieres que la pasta pase por los agujeros al techo del vecino.

Diferencia con la imprimación del soporte sin sellado

En la lista de precios también encontrarás la partida Imprimación del soporte, sin sellado de rincones. Las dos se miden en m², pero el alcance del trabajo es diferente. En esta variante, después de imprimar, el operario recorre todo el perímetro de la estancia y todos los pasos de instalaciones, limpia las rendijas, las rellena si hace falta y las sella. En un dormitorio normal eso supone unos cuantos metros lineales de junta más; en un piso con muchos recovecos, hornacinas y tuberías, bastantes más.

  • La imprimación sola basta en obra nueva con recrecido nuevo, cuando en el perímetro se ha dejado la banda perimetral y los rincones están íntegros. También suele bastar cuando se coloca un suelo laminado flotante y el hueco junto a la pared queda tapado por el rodapié.
  • La imprimación con sellado de rincones conviene en reformas, al verter autonivelante sobre bordes irregulares o dañados, al pintar suelos y en cualquier sitio donde la unión entre suelo y pared quede a la vista o no sea estanca.
  • Tiempo: en la imprimación sola manda sobre todo la superficie. En esta variante cuentan también la longitud del perímetro y el número de pasos de tuberías, así que un baño pequeño y lleno de esquinas puede llevar más tiempo que un salón grande y vacío.
  • Material: además de la imprimación entra la masilla acrílica, en juntas profundas también un cordón de fondo de junta y, para agujeros grandes, un mortero de fraguado rápido.
  • Riesgo: en la imprimación sola el riesgo principal es elegir mal el producto. Aquí se añade el riesgo de sellar algo que debe quedar libre o elástico, por ejemplo la junta perimetral de un recrecido flotante.

Si dudas qué variante encargar, mira los rincones después de quitar el rodapié. Si ves una rendija continua, enlucido desprendido o agujeros alrededor de las tuberías, lo tuyo es probablemente esta partida.

Qué debe estar listo antes de que llegue la cuadrilla

La imprimación no funciona sobre polvo, grasa ni restos de adhesivos viejos. Gran parte de los problemas con autonivelantes nace precisamente de imprimar un soporte sin preparar. Antes de que llegue el equipo debería estar hecho lo siguiente:

  • retirado el pavimento antiguo, el rodapié, los restos de adhesivo y los trozos sueltos de recrecido,
  • terminados y secos los enlucidos, al menos en la parte baja de las paredes,
  • acabadas las instalaciones que van por el suelo y rematadas las tuberías de calefacción y fontanería, para que después del sellado ya no haya que taladrar ni picar,
  • seco el soporte; en un recrecido nuevo se suele medir la humedad antes de nivelar y el tiempo de secado lo marca el fabricante del mortero,
  • la estancia por encima de unos +5 °C, sin sol directo ni corrientes de aire que sequen la imprimación demasiado deprisa,
  • la habitación vacía de muebles y con acceso libre a electricidad y agua.

También es importante saber qué irá encima. Bajo un autonivelante se usa una imprimación, bajo un adhesivo cementoso para baldosa otra y bajo una pintura epoxi otra distinta. Díselo al profesional con antelación, si puede ser con el nombre del sistema que se va a usar.

Si vives en un piso, avisa al administrador de fincas o a los vecinos de abajo cuando se vaya a verter autonivelante. Si algo se escapa por un paso de tubería, es preferible que alguien lo vea a tiempo.

Cómo se hace el trabajo paso a paso

Valorar el soporte

Un solador con oficio empieza rayando el soporte con un clavo o un punzón para ver si la superficie se desmorona. Comprueba si es un recrecido de cemento, una solera de anhidrita, hormigón viejo o un soporte que no absorbe, como un terrazo o un gres antiguo. Hay una prueba sencilla de absorción: echar unas gotas de agua. Si desaparecen al instante, el soporte es muy absorbente. Si se quedan como una gota, absorbe poco o nada. Según eso se elige el tipo de imprimación y su dilución.

Limpiar y aspirar

Se barre la superficie y después se aspira a fondo con un aspirador industrial, incluidos rincones y rendijas. El polvo dentro de la junta es el motivo más habitual por el que la masilla se suelta después. Las manchas de grasa se desengrasan y los trozos sueltos de las esquinas se rascan.

Primera mano de imprimación

La imprimación se aplica con rodillo, con brocha ancha o, en superficies grandes, con pulverizador. Se extiende de forma uniforme, sin charcos, también junto a las paredes y en las esquinas. En soportes muy absorbentes los fabricantes suelen recomendar una primera mano diluida y una segunda menos diluida o pura. Los charcos hay que repartirlos, porque si no se forma una película brillante en la que el autonivelante agarra peor.

Preparar y rellenar las juntas

Cuando la imprimación ha secado, se repasan las rendijas junto a las paredes y alrededor de los pasos. Los agujeros grandes, donde la masilla se hundiría, se rellenan primero con mortero o con un producto de fraguado rápido. Las juntas profundas se rellenan con cordón de espuma, para que la masilla no tenga que llenar todo el fondo. La masilla debe quedar con un espesor razonable, no ocupando un centímetro entero de profundidad.

Sellar los rincones con acrílico

El acrílico se aplica con pistola en la unión entre suelo y pared y alrededor de las tuberías. Después se alisa con una espátula humedecida o con el dedo, de modo que quede bien apretado contra los dos lados. Lo que sobra se retira enseguida con un trapo húmedo, antes de que la masilla haga piel. Cuando se va a verter autonivelante, se cierran sobre todo los puntos por donde la pasta podría escaparse. Esto no sustituye a la banda perimetral, que se coloca aparte.

Segunda mano y tiempos de secado

Si el sistema lo exige, cuando la masilla ha secado se aplica una segunda mano de imprimación. Las imprimaciones para soportes absorbentes suelen estar secas, según el fabricante, en unas pocas horas, aunque algunos sistemas piden más espera, por ejemplo hasta el día siguiente. El acrílico hace piel aproximadamente en unas decenas de minutos, pero endurece poco a poco y un cordón grueso necesita más tiempo. Una habitación normal suele terminarse en un día; el siguiente oficio entra según los datos del fabricante de la imprimación y de la masilla.

Materiales: imprimación y masilla para rincones

Imprimaciones

  • Imprimación penetrante para soportes absorbentes: la elección habitual bajo autonivelantes y adhesivos sobre recrecido de cemento y hormigón. Penetra en la superficie y la consolida.
  • Imprimación para soleras de anhidrita: pensada para soportes de sulfato cálcico, sensibles a la humedad. Si encima van productos cementosos, acertar con la imprimación es especialmente importante, porque si no pueden aparecer problemas de adherencia.
  • Puente de adherencia para soportes no absorbentes: se usa sobre baldosa vieja, terrazo u hormigón pulido. Suele ser más espeso, a menudo con carga de árido, y deja una superficie rugosa a la que se agarra la pasta.
  • Imprimación epoxi: va bajo pinturas y revestimientos epoxi o de poliuretano, o sobre soportes algo húmedos si el sistema del fabricante lo admite. Muchas veces se espolvorea arena de sílice sobre la capa fresca.

La regla de oro: la imprimación debe ser del mismo sistema que el autonivelante o el adhesivo que viene después. Mezclar fabricantes muchas veces funciona, pero si hay una reclamación, el fabricante puede no verlo con buenos ojos.

Masillas para rincones

  • Masilla acrílica: se puede pintar, se alisa bien, tiene poca elasticidad y sirve para interiores secos. Es adecuada donde la junta se va a pintar, cubrir con pasta o tapar con rodapié.
  • Silicona: para zonas húmedas y juntas con más movimiento. No admite pintura y ni la pasta ni el adhesivo agarran sobre ella, por eso no se usa debajo de otras capas.
  • Masilla de poliuretano: más elástica y resistente, se usa al pintar garajes y en juntas con mayor movimiento.
  • Banda perimetral: no es una masilla, sino una tira de espuma en todo el perímetro. En recrecidos flotantes y autonivelantes separa el suelo de la pared y no debe sustituirse por masilla.

En baños y duchas, los rincones bajo la impermeabilización se resuelven con banda de refuerzo, no con acrílico. El acrílico no sirve para zonas que están mojadas de forma continua.

Qué facilita el trabajo y qué lo complica

El trabajo es sencillo y rápido en una habitación vacía y rectangular, con un recrecido firme y paredes rectas. La masilla se tira en los rincones de un solo movimiento continuo y la imprimación se extiende con rodillo en una superficie amplia.

Exigen más tiempo y material:

  • una planta con muchos entrantes, pilares, escalones y marcos de puerta,
  • muchos pasos de tuberías, sobre todo con instalaciones de calefacción antiguas que suben por cada radiador,
  • rendijas anchas y profundas junto a las paredes que hay que rellenar primero,
  • un soporte que se desmorona o suelta polvo y necesita más manos de imprimación,
  • restos de adhesivos viejos que hay que lijar o retirar,
  • una estancia fría y húmeda, donde todo seca más despacio,
  • trabajar en una vivienda habitada, donde hay que proteger y mover cosas.

Coordinación con otros oficios

Antes de este trabajo deben haber terminado el albañil, el yesero o pladurista y el fontanero en todo lo que pase por el suelo. Después suele entrar el solador con el autonivelante, el alicatador o el pintor de suelos. En la práctica pasa a menudo que el electricista abre una roza junto al suelo después de imprimar y vuelve a llenar de polvo los rincones. Organiza el orden de forma que, una vez imprimado, nadie haga polvo en la estancia. Por la superficie imprimada no conviene pisar con calzado sucio ni dejar sacos de material encima.

Errores típicos y cómo se notan después

  • Imprimar sobre polvo. La imprimación solo fija el polvo en la superficie y debajo queda una capa débil. Más tarde la pasta se despega junto con la imprimación o suena a hueco al golpearla.
  • Charcos de imprimación. Se forma una película brillante sobre la que la pasta agarra poco. Aparece como desprendimientos justo donde se acumuló el producto.
  • Tipo de imprimación equivocado. Por ejemplo, una imprimación normal sobre gres viejo. La pasta se separa de la superficie lisa, muchas veces cuando ya recibe carga.
  • Silicona en lugar de acrílico. Ni la pasta ni la pintura agarran, en el rincón queda una junta abierta y la pintura "se escapa" por ahí.
  • Junta de movimiento sellada. Si se rellena con un material rígido el sitio donde el suelo debe moverse, el recrecido o la pasta se agrietan junto a las paredes.
  • Masilla en una junta muy profunda sin relleno. El acrílico tarda mucho en secar, merma y en el rincón queda un hundimiento o una grieta.
  • Pasos de tuberías sin cerrar. La pasta se cuela al techo de abajo o al vecino y junto al tubo queda una zona hundida.
  • No respetar el tiempo de secado. Si se vierte la pasta sobre imprimación húmeda, aparecen burbujas y poros en la superficie.

Guía para manitas: imprimar el suelo y sellar los rincones con acrílico

Este trabajo lo puede hacer una persona mañosa si tiene paciencia y sigue las fichas técnicas de los materiales. La clave está en la limpieza y en elegir la imprimación según lo que vaya a ir encima. Con imprimaciones con disolvente o epoxi, ventila bien y usa guantes y gafas de protección.

  1. Averiguar qué irá sobre el suelo y comprar una imprimación del mismo sistema.
  2. Quitar el rodapié, los restos de adhesivo y los trozos sueltos de recrecido.
  3. Golpear y rayar el soporte, y rascar las zonas débiles.
  4. Probar la absorción con unas gotas de agua y decidir la dilución.
  5. Barrer el suelo y aspirarlo a fondo, incluidos rincones y rendijas.
  6. Remover la imprimación y aplicarla con rodillo de forma uniforme en toda la superficie, sin charcos.
  7. Dejar secar según el fabricante y no entrar en la habitación mientras tanto.
  8. Rellenar con mortero los agujeros grandes junto a paredes y tuberías, y las juntas profundas con cordón de fondo.
  9. Aplicar el acrílico con pistola en los rincones y alrededor de los pasos, y alisarlo con una espátula humedecida.
  10. Limpiar enseguida lo sobrante con un trapo húmedo.
  11. Cuando la masilla haya endurecido, dar la segunda mano de imprimación si el sistema lo pide.
  12. Antes de la siguiente capa, comprobar que la superficie está seca, limpia y sin zonas brillantes.

Si no tienes claro qué soporte hay, sobre todo con anhidrita o baldosas antiguas, es sensato que lo valore un solador. Un fallo en la imprimación no se arregla después sin quitar la pasta.

Revisión del trabajo terminado en la entrega

Conviene revisar el trabajo antes de que entre el siguiente oficio, porque después ya no se ve nada. Recorre la habitación con buena luz y fíjate en estos puntos:

  • la superficie está imprimada de forma uniforme, sin islas sin producto ni charcos brillantes,
  • al pasar la palma no queda polvo en la mano y la superficie no se desmorona,
  • los rincones de todo el perímetro están sellados de forma continua, sin cortes ni agujeros,
  • la masilla está alisada, pegada al suelo y a la pared, y no se despega con facilidad,
  • los pasos de tuberías están cerrados y no quedan agujeros hacia el techo de abajo,
  • las juntas de movimiento y el sitio de la banda perimetral han quedado libres,
  • en paredes, marcos y tuberías no hay restos de masilla ni de imprimación,
  • el profesional te ha dicho qué material ha usado y cuándo puede entrar el siguiente oficio.

Preguntas frecuentes

Casi siempre sí. La imprimación unifica la absorción y fija el polvo, así que el adhesivo agarra mejor y no se seca demasiado rápido. La recomendación concreta está en la ficha técnica del adhesivo.

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