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Montaje de forjado cerámico

El forjado de viguetas y bovedillas cerámicas es una de las soluciones más habituales en las casas de ladrillo o bloque cerámico. Se monta con piezas ligeras: viguetas que se apoyan en los muros, bovedillas que se colocan entre ellas y una capa de hormigón que lo une todo. No hace falta grúa ni encofrar toda la superficie.

Actualizado 09/2026·13 min read·23 price list items
Precio del trabajo estándar
26,80 €/ m²
Rango orientativo
21,44 € - 34,84 €
Piso de 60 m²
4020,00 €
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Trabajos de hormigón23 partidas

Todos los precios mostrados no incluyen IVA. El precio de mano de obra incluye solo el trabajo. El precio con material añade el material auxiliar (cemento cola, imprimación, masillas, tornillería y fijaciones). Los revestimientos, el pavimento, los suelos, la pintura y los sanitarios los elige y compra el cliente, no están incluidos.

PartidaUnidadPrecio / unidadCantidadTotal
Trabajos de hormigón
Instalación de forjado cerámico de viguetas y bovedillasm²26,80 €-
Vertido de zapatas corridas en zanjam³53,60 €-
Extendido y nivelado de hormigón de limpiezam²10,70 €-
Vertido de losas de cimentación, 100 mm de espesorm²-
Vertido de losas de cimentación, 150 mm de espesorm²-
Vertido de losas de cimentación, 200 mm de espesorm²-
Encofrado para cimentaciones y murosm²24,10 €-
Encofrado para forjado (sistema Doka/Peri)m²-
Desencofrado de forjadom²7,75 €-
Atado de armadurast469,00 €-
Colocación y atado de mallazo 100×100m²3,60 €-
Colocación y atado de mallazo 150×150m²4,00 €-
Vertido de escaleras de hormigón incluyendo encofradom³-
Montaje de encofrado de escalerasml-
Desmontaje de encofrado de escalerasml16,10 €-
Recrecido de mortero manual hasta 7 cmm²12,05 €-
Recrecidos de mortero de cemento a máquinam²14,05 €-
Recrecidos autonivelantes de anhidrita a máquinam²15,80 €-
Imprimación bituminosam²-
Colocación de lámina asfáltica impermeabilizantem²-
Corte de juntas de dilataciónml6,70 €-
Fratasado mecánico de solera de hormigónm²6,05 €-
Bombeo de mezcla de hormigónm³-
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Qué es un forjado cerámico y de qué se compone

Es un forjado semiprefabricado. Una parte llega a la obra hecha de fábrica y la otra se completa allí mismo al hormigonar. El resultado es una losa de hormigón armado nervada, con la cara inferior de cerámica.

Las piezas del sistema

  • Viguetas armadas con zapatilla cerámica: llevan una pieza cerámica en la parte inferior con una armadura de acero en celosía embebida en hormigón. La celosía sobresale por arriba y, al hormigonar, une la vigueta con la capa superior. Se fabrican en distintas longitudes según la luz de cada estancia. En España también son muy frecuentes las viguetas pretensadas de hormigón con bovedilla cerámica, y el proceso de montaje es muy parecido.
  • Bovedillas cerámicas: piezas huecas que se colocan entre viguetas. Hay varios cantos (alturas), y el calculista elige el adecuado según la luz y la carga.
  • Capa de compresión: la capa de hormigón por encima de las bovedillas, normalmente de unos 4 a 6 cm. Dentro va un mallazo de acero electrosoldado. El hormigón rellena también el hueco entre bovedillas sobre las viguetas y forma los nervios.
  • Zuncho perimetral: una viga de hormigón armado que recorre el borde del forjado sobre los muros de carga. Ata el forjado al muro y da rigidez a toda la casa.
  • Puntales y sopandas: apoyos provisionales que sostienen el forjado hasta que el hormigón coge resistencia.

Por qué cerámica

La cara inferior es del mismo material que el muro de ladrillo, así que el yeso o el mortero agarran en el techo igual que en las paredes. El forjado pesa menos que una losa maciza del mismo canto, y eso alivia a muros y cimentación. Las bovedillas huecas ayudan un poco frente al ruido aéreo entre plantas, aunque el ruido de pisadas hay que resolverlo con una lámina o un suelo flotante encima.

Cuándo encaja este forjado y cuándo es mejor otro

Funciona bien en viviendas unifamiliares con plantas sencillas y luces normales. Dos personas pueden mover y colocar las viguetas a mano. En obra basta con una hormigonera o, mejor, con camión hormigonera y bomba el día del vertido.

Comparación con otros forjados

  • Losa maciza de hormigón armado: resuelve formas complicadas, luces mayores, voladizos y balcones. A cambio necesita encofrado en toda la superficie, más armadura y más hormigón. Es más pesada y lleva más trabajo.
  • Placas alveolares pretensadas: se colocan muy rápido, a menudo en un día, y se puede pisar enseguida. Pero exigen grúa, buen acceso a la parcela y muros muy bien aplomados y nivelados. Se adaptan peor a plantas irregulares.
  • Prelosas: placas prefabricadas finas con armadura sobre las que se hormigona el resto del canto. Dejan un techo de hormigón liso y también se montan con grúa.
  • Forjado de madera: ligero y rápido. Tiene sentido en casas de madera o en el último techo bajo cubierta, pero aísla peor del ruido y es menos rígido que una losa de hormigón.

Dónde tiene sus límites

Para grandes espacios diáfanos sin apoyos intermedios, el calculista a menudo lo descarta o pide bovedillas de más canto y viguetas más juntas. Los balcones en voladizo no se resuelven directamente con este sistema: en la práctica se hacen como una parte maciza unida al resto del forjado. En una rehabilitación, cuando se cambia un forjado de madera por uno cerámico, hay que comprobar que los muros antiguos aguantan una estructura nueva y más pesada. No empieces sin que lo estudie un técnico. Si la obra forma parte de una mejora más amplia de la vivienda, merece la pena informarse de las ayudas a la rehabilitación que convoque tu comunidad autónoma.

Qué tiene que estar listo antes de que llegue la cuadrilla

El forjado es estructura. No se monta a ojo, sino según el proyecto. Muchos problemas nacen antes de colocar la primera vigueta.

Plano de montaje

Cada forjado lleva su plano de montaje o despiece. Indica tipo y longitud de las viguetas, su posición, el canto de las bovedillas, dónde van viguetas dobles y brochales, la armadura del zuncho y el hormigón que se debe usar. Lo prepara el calculista o el departamento técnico del fabricante a partir del proyecto. Sin ese plano el fabricante ni siquiera sabe qué viguetas servir.

Si vives en un edificio de pisos y la obra afecta a un forjado, recuerda que es un elemento común. Háblalo antes con el administrador de fincas para coordinarlo con la comunidad de propietarios.

La obra preparada

  • Los muros de carga tienen que estar terminados a la altura del proyecto y nivelados. Si la coronación tiene diferencias, las viguetas quedan torcidas y el techo también.
  • El suelo de debajo (solera o forjado inferior) tiene que aguantar los puntales. Sobre un relleno blando sin durmientes los puntales se hunden.
  • El material debe estar en obra y bien acopiado. Las viguetas se guardan en horizontal sobre tacos, nunca apoyadas de pie contra un muro.
  • Hacen falta suficientes puntales y sopandas. La cantidad depende de las luces y de lo que indique el fabricante.
  • El electricista y el fontanero deben saber de antemano dónde irán los puntos de luz, los pasos de bajantes, la ventilación o la chimenea.

Seguridad

Se trabaja en altura y sobre el vacío. Los bordes del forjado necesitan protección contra caídas y los huecos de escalera tienen que quedar tapados o vallados. La instalación eléctrica de obra, sobre todo el cuadro provisional, es cosa de un instalador autorizado conforme al REBT. Este trabajo no es para aficionados: se trata de una estructura portante, y por eso aquí no hay guía para manitas. Si construyes por tu cuenta puedes echar una mano como peón, pero el procedimiento y la revisión deben quedar en manos de gente con experiencia y de un técnico.

Cómo se monta paso a paso

Nivelar y preparar los apoyos

Sobre la coronación del muro, donde apoyarán las viguetas, se extiende una capa de mortero que corrige pequeñas irregularidades. La vigueta tiene que apoyar en toda su superficie, no solo en el canto de un ladrillo. La longitud de entrega la fijan el fabricante y el calculista; suele rondar los 12 a 15 cm por cada lado.

Colocar los puntales

Antes de colocar las viguetas o justo después, se montan los apoyos provisionales. En perpendicular a las viguetas van las sopandas (tablones o perfiles) sobre puntales metálicos. Su separación la marca el fabricante; normalmente está en torno a 1,5 a 1,8 m. En luces largas, las sopandas del centro se suben un poco para que el forjado quede recto cuando cargue. Esa contraflecha y su valor vienen en el proyecto, no las decide la cuadrilla a ojo.

Colocar las viguetas

Las viguetas se colocan a la distancia entre ejes que marca el ancho de la bovedilla. Se ponen las dos primeras, se mete una bovedilla en cada extremo como plantilla y con eso se ajustan las siguientes. ¿Qué pasa con los tabiques? Si van perpendiculares a las viguetas, no hay que cambiar nada. Si van paralelos, el proyecto suele pedir vigueta doble debajo. En los huecos de escalera, chimenea o patinillos se hace un brochal: se interrumpen las viguetas y la carga pasa a las viguetas vecinas reforzadas o a una viga de hormigón.

Colocar las bovedillas

Las bovedillas se ponen en seco, sin mortero, bien juntas. Las del borde junto al zuncho se cierran o se tapan para que el hormigón no se cuele en los huecos. Una bovedilla con la cara inferior rota no debe usarse: con el tiempo puede soltar trozos junto con el yeso. Sobre las bovedillas no se pisa directamente; se colocan tablones que reparten el peso hacia las viguetas.

Encofrado y armadura del zuncho

En el perímetro se encofra la cara exterior del zuncho o se usan plaquetas cerámicas con aislamiento por dentro. Ese aislamiento evita el puente térmico en el canto del forjado, algo que el CTE pide cuidar. Dentro del zuncho va la armadura del proyecto, normalmente cuatro barras longitudinales con estribos. Sobre las bovedillas se coloca el mallazo con separadores, para que quede dentro del hormigón y no pegado abajo.

Instalaciones y pasos

Es la última ocasión de dejar las cajas para puntos de luz en las bovedillas, los tubos corrugados en la capa de compresión y los pasatubos para bajantes o ventilación. Lo que se olvide habrá que taladrarlo después en el forjado terminado, y perforar un nervio con armadura siempre es un riesgo.

Revisión antes de hormigonar

Antes del vertido, un técnico o el calculista debe revisar armaduras y apoyos. Conviene dejarlo anotado por escrito con fecha. Cuando el hormigón está dentro, ya no hay arreglo.

Hormigonado

Justo antes de verter, las bovedillas se riegan bien. La cerámica seca chuparía el agua del hormigón y los nervios no fraguarían como deben. El hormigón de la resistencia que pide el proyecto se reparte de forma uniforme, nunca en un solo montón. Se vibra con vibrador de aguja, sobre todo en nervios y zuncho, donde se quedan bolsas de aire con facilidad. Al final se pasa la regla para dejar la superficie plana.

Curado

Los primeros días deciden la calidad. La superficie se mantiene húmeda regándola o tapándola con plástico, normalmente al menos una semana, y más con calor y viento. En verano, conviene hormigonar a primera hora. Con temperaturas por debajo de unos 5 °C no se hormigona sin medidas especiales.

Qué facilita el trabajo y qué lo complica

Con la misma superficie de forjado, el trabajo puede variar mucho de una obra a otra.

Lo facilita

  • Una planta rectangular sencilla con luces iguales y un solo tipo de vigueta.
  • Muros bien ejecutados y nivelados que no hay que corregir.
  • Buen acceso para el camión hormigonera y la bomba.
  • Material servido a tiempo y acopiado cerca.
  • Plano de montaje terminado y las instalaciones decididas.

Lo complica

  • Plantas quebradas, muros en ángulo y muchas longitudes distintas de vigueta.
  • Muchos pasos, brochales y viguetas dobles.
  • Plantas altas que piden puntales más largos y andamio.
  • Mezcla con partes macizas, como un balcón o una viga de carga.
  • Parcelas estrechas o en pendiente, donde llevar el hormigón cuesta.
  • Rehabilitación, con el forjado metido en muros viejos, coronaciones irregulares y demolición previa.
  • Mal tiempo, calor fuerte o frío, que obligan a un curado más cuidadoso.

Cuando compares presupuestos, mira qué incluye la partida por m². En unos casos es solo colocar viguetas y bovedillas; en otros entra también el apuntalamiento, el zuncho, la armadura y el hormigonado. La diferencia de trabajo suele ser mayor de lo que parece.

Coordinación con los demás oficios

En el forjado se cruzan muchos oficios. Cuanto mejor se pongan de acuerdo antes, menos habrá que picar después.

  • Albañil: levanta los muros justo a la cota del proyecto. La altura del forjado afecta a la escalera, a la altura libre de las estancias y a las ventanas de la planta de arriba.
  • Calculista o técnico: prepara el plano de montaje y revisa la armadura antes del vertido.
  • Electricista: coloca cajas y tubos antes de hormigonar.
  • Fontanero e instalador de calefacción: marcan los pasos de bajantes, agua y calefacción para no taladrar luego.
  • Instalador de la chimenea: fija el tamaño del hueco y las distancias a materiales combustibles.
  • Planta de hormigón: sirve el hormigón con la resistencia y consistencia correctas a la hora pactada. La cuadrilla tiene que estar lista antes de que llegue el camión.
  • Después del forjado: viene la planta siguiente o la cubierta, luego el recrecido y los suelos, y el techo. El yeso va directo sobre la cerámica, así que un forjado plano ahorra trabajo al yesero; si se opta por falso techo, el pladurista también lo agradece.

Errores típicos y cómo se notan después

En obra se repiten casi siempre los mismos fallos. La mayoría vienen de las prisas o de querer ahorrar en puntales.

  • Pocos puntales o demasiado separados. Las viguetas flectan con el peso del hormigón fresco y el forjado queda combado para siempre. Se ve en un techo irregular y en grietas en el yeso.
  • Entrega corta o apoyo irregular. La vigueta puede girar o romper el borde del muro. Con el tiempo salen fisuras en la esquina entre pared y techo.
  • Bovedillas secas al hormigonar. El hormigón de los nervios pierde agua, fragua mal y resiste menos. En la superficie aparecen fisuras finas.
  • Mallazo pegado abajo. Sin separadores la malla cae sobre las bovedillas y no trabaja. La capa de compresión puede acabar agrietada.
  • Hormigón sin vibrar. En nervios y zuncho quedan coqueras y huecos. La estructura es más débil y la armadura puede oxidarse.
  • Bovedillas del borde sin cerrar. El hormigón se mete en los huecos, el forjado pesa de más y falta hormigón donde se necesita.
  • Quitar puntales pronto o cargar antes de tiempo. Dejar palés de ladrillo sobre un forjado recién hecho o retirar puntales a los pocos días produce flechas y grietas.
  • Pasos olvidados. Taladrar después puede cortar la armadura de un nervio. Para huecos grandes hace falta que lo valore un técnico.
  • Tabique paralelo a las viguetas sin refuerzo. La vigueta va cediendo bajo el peso y el tabique acaba con una grieta.

Cuánto se tarda y cuándo se pueden quitar los puntales

Colocar viguetas y bovedillas es rápido. En una vivienda normal, una cuadrilla con experiencia monta una planta en uno o dos días. El encofrado y armado del zuncho, el mallazo y las instalaciones llevan otro día o dos. El hormigonado de una planta suele hacerse en una jornada.

Lo que más tiempo lleva es esperar. El hormigón alcanza su resistencia de proyecto hacia los 28 días, y es entonces cuando normalmente se desapuntala, salvo que el técnico o el fabricante digan otra cosa. Algunos procedimientos permiten ir aflojando antes, pero solo según el proyecto. Con frío el hormigón endurece más despacio y el plazo se alarga. A los pocos días ya se puede caminar con cuidado, pero no acopies material pesado encima hasta que se cumpla lo que indica el cálculo.

Si quieres seguir levantando la planta de arriba, pregunta al técnico desde cuándo se puede y si los puntales deben seguir puestos. Trabajar sobre un forjado apuntalado es habitual, pero tiene que estar previsto.

Revisión y recepción del forjado terminado

Al recibir el trabajo, céntrate en lo que luego cuesta arreglar. Parte se revisa antes de hormigonar y parte después de quitar los puntales. Lo recomendable es hacerlo con un técnico.

  • el tipo, la longitud y la posición de las viguetas coinciden con el plano de montaje,
  • la entrega de las viguetas en el muro tiene la longitud indicada y apoyan sobre mortero,
  • las viguetas dobles y los brochales están donde marca el proyecto,
  • las bovedillas están enteras, bien juntas y las del borde cerradas,
  • la armadura del zuncho y el mallazo están colocados según proyecto y con separadores,
  • la revisión de armaduras antes del vertido quedó anotada por escrito,
  • las cajas de luz y los pasos están en los puntos acordados,
  • el albarán del hormigón confirma la resistencia pedida,
  • la capa de compresión está plana, sin grietas importantes ni coqueras,
  • el techo, sin puntales, está plano y sin flecha visible,
  • no hay fisuras en el encuentro entre forjado y muros,
  • los puntales se retiraron en el plazo que indicó el proyecto o el técnico.

Preguntas frecuentes

En la autoconstrucción es habitual que el propietario ayude, pero el forjado es estructura. Necesitas un plano de montaje hecho por un técnico, una cuadrilla que sepa apuntalar y colocar armaduras, y una revisión antes de hormigonar. Sin experiencia, no te pongas al frente de este trabajo.

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