Presupuesta el trabajo con la lista de precios
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Todos los precios mostrados no incluyen IVA. El precio de mano de obra incluye solo el trabajo. El precio con material añade el material auxiliar (cemento cola, imprimación, masillas, tornillería y fijaciones). Los revestimientos, el pavimento, los suelos, la pintura y los sanitarios los elige y compra el cliente, no están incluidos.
| Partida | Unidad | Precio / unidad | Cantidad | Total |
|---|---|---|---|---|
| Cerramientos y vallados | ||||
| Instalar vallado de hormigón hasta 2,1 m | ml | 30,80 € | - | |
| Colocación de bloques de hormigón para valla | ud | 5,35 € | - | |
| Construcción de pilares de fábrica para valla | ml | 29,50 € | - | |
| Instalar vallado de hormigón hasta 1,8 m | ml | 26,80 € | - | |
| Instalar vallado de hormigón hasta 2,4 m | ml | 32,15 € | - | |
| Vallado con bloques DT 12/15 | m² | - | ||
| Vallado con bloques DT 20/25 | m² | - | ||
| Retirar vallado existente | ml | 11,80 € | - | |
| Instalar poste de vallado hasta 2,4 m | ud | 33,50 € | - | |
| Instalar poste de vallado hasta 2,7 m | ud | 37,50 € | - | |
| Instalar poste de vallado hasta 3,8 m | ud | 46,90 € | - | |
| Instalar tornapunta de vallado hasta 2,7 m | ud | 2,30 € | - | |
| Instalar bayoneta para alambre de espino | ud | 1,90 € | - | |
| Tensar alambre tensor | ml | 0,65 € | - | |
| Tensar alambre de espino | ml | 1,00 € | - | |
| Instalar bastidor de valla | ud | - | ||
| Instalar bastidor de valla a medida | ud | - | ||
| Instalar paneles de vallado | ud | - | ||
| Instalar vallado de malla hasta 1,4 m | ml | 3,35 € | - | |
| Instalar vallado de malla hasta 1,8 m | ml | 3,60 € | - | |
| Instalar vallado de malla de más de 3,0 m | ml | 4,95 € | - | |
| Atar refuerzo de esquina | ud | 1,35 € | - | |
Por qué 2,1 m: comparación con una valla más baja y otra más alta
Las vallas de hormigón se componen de placas horizontales, normalmente de unos 50 cm de alto, que se deslizan dentro de las ranuras de los postes. Por eso la altura crece por escalones: depende del número de placas y de si abajo va una placa de zócalo. Una valla de hasta 2,1 m suele llevar una fila de placas más que la variante baja, y esa fila cambia más cosas de lo que parece.
- Hasta 1,8 m: separa la parcela y tapa la mayor parte de la vista, pero una persona alta todavía puede asomarse por encima. Los postes son más cortos y ligeros, y las placas de arriba se colocan más o menos a la altura de los hombros. El montaje va más rápido y casi siempre sin borriquetas.
- Hasta 2,1 m (esta partida): un equilibrio razonable entre intimidad y dificultad. Los postes tienen que ser más largos, normalmente de unos 2,8 a 3 m según el fabricante, y van más enterrados. La placa superior se coloca por encima de la cabeza, así que la cuadrilla trabaja desde borriquetas o una plataforma estable, y lo normal es que sean tres personas. En el lado expuesto al viento, la valla recibe bastante más empuje que una de 1,8 m.
- Hasta 2,4 m: se elige junto a carreteras con mucho tráfico, cuando el vecino tiene la parcela más alta o cuando hay vistas difíciles de tapar. Los postes son aún más largos y pesados y a menudo se colocan con máquina. La cimentación es más robusta y el fabricante puede exigir para esta altura un poste reforzado. A esa altura conviene consultar a un técnico de estructuras.
¿Dudas entre 1,8 y 2,1 m? Ponte en la terraza o junto a la ventana donde más tiempo pasas y pide a alguien que sujete un listón en el lindero, primero a 1,8 m y luego a 2,1 m. Enseguida verás si te basta la más baja. También cuentan los desniveles: si la parcela del vecino o la acera están más altas que la tuya, una valla de 2,1 m se percibe desde tu lado como más baja.
Qué preparar antes de que llegue la cuadrilla
Lindero y acuerdo con el vecino
Una valla de más de dos metros es muy difícil de mover una vez hecha. Si no tienes claro por dónde va el lindero, pide a un topógrafo que lo replantee y que deje los puntos marcados con estacas. En la práctica pasa a menudo que el muro viejo o el seto no están exactamente en el límite, y el problema aparece cuando los postes ya están hormigonados. Habla antes con el vecino: hacia qué lado irá la cara decorativa de las placas, quién se encargará del mantenimiento y si una valla más alta le va a quitar sol en su jardín.
Instalaciones enterradas
Los hoyos de los postes bajan alrededor de un metro, así que es fácil toparse con un cable, una acometida de agua o una tubería de gas. Antes de empezar, pide a las compañías distribuidoras la ubicación de sus redes. Si al excavar se daña una tubería de gas o notas olor a gas, aléjate enseguida a una distancia segura, no uses fuego ni aparatos eléctricos y llama al teléfono de urgencias de la distribuidora de gas o al 112. Si se daña un cable eléctrico, no lo toques y avisa a la distribuidora eléctrica. La reparación solo puede hacerla un instalador autorizado.
Acceso, terreno y acopio de placas
Placas y postes llegan en palés, y cada pieza pesa varias decenas de kilos. Deja un sitio donde el camión grúa pueda descargar los palés lo más cerca posible del trazado, a ser posible sobre una superficie firme y plana. A lo largo del recorrido retira arbustos, piedras, la valla vieja y los restos de cimientos antiguos, o acuerda antes quién los derriba y se los lleva. La cuadrilla necesita una franja libre de aproximadamente un metro a ambos lados de la valla. Sin ella no tiene dónde ponerse al colocar las placas de arriba.
Cómo se hace el montaje paso a paso
Replanteo y cálculo de ejes
El montador tensa un cordel entre los puntos extremos y marca los ejes de los postes según la longitud de las placas. La distancia entre ejes no es exactamente dos metros: a la longitud de la placa se suma la holgura en las ranuras que indica el fabricante. Por eso las distancias no se marcan con el metro a ojo, sino con una placa de prueba. En este momento se decide también dónde irán los postes de esquina y de final y dónde se deja hueco para la puerta o la cancela.
Hoyos y zapatas
Los hoyos se abren con ahoyador manual o de motor. En vallas largas o terrenos duros se usa una miniexcavadora. Para una valla de 2,1 m las zapatas suelen tener unos 80 a 100 cm de profundidad y unos 30 a 40 cm de ancho, según el terreno y lo que recomiende el fabricante. En zonas de interior con heladas fuertes conviene ir hacia la parte profunda de ese rango. En el fondo del hoyo se suele echar una capa de grava que ayuda a drenar el agua. En terrenos con pendiente o poco cohesivos se hace una zapata corrida de hormigón sobre la que apoya la valla en toda su longitud, en lugar de zapatas aisladas.
Colocación de los postes
El primer poste se mete en el hoyo, se aploma con nivel en ambas direcciones y se hormigona. Se usa la resistencia de hormigón que indique el fabricante de la valla, a menudo un HM-20 o similar. El segundo poste se coloca encajando la placa inferior entre ambos, y así la distancia queda exacta. En una valla de 2,1 m los postes casi siempre se apuntalan con listones o tornapuntas hasta que el hormigón endurece, porque un poste largo se inclina con facilidad en el hormigón fresco. La altura de las cabezas se controla con un cordel tendido a lo largo de toda la valla.
Colocación de las placas
Las placas se deslizan desde arriba por las ranuras, de la inferior a la superior. Las de abajo las colocan dos personas desde el suelo. La última fila de una valla de 2,1 m ya hay que levantarla por encima de la cabeza, así que la cuadrilla trabaja desde borriquetas, se ayuda con eslingas o un manipulador y pone una persona a cada lado del poste. A veces se meten entre placas unas piezas de goma o plástico que evitan el traqueteo y protegen los cantos. Al final se colocan los sombreretes o remates en los postes, que protegen las ranuras de la lluvia y las heladas.
Cuánto tarda y cuándo se puede cargar la valla
El rendimiento diario depende del terreno, del acceso y del número de personas. En una parcela llana con buen acceso se avanza mucho más rápido que en una ladera pedregosa donde los hoyos se abren a mano. Los postes deberían pasar al menos unos días en el hormigón antes de colocar las placas superiores. El tiempo exacto lo marcan el fabricante del hormigón y el tiempo que haga. En pleno verano el hormigón fragua más deprisa y conviene evitar las horas de más calor y mantenerlo húmedo los primeros días. Con heladas o temperaturas cercanas a cero no se debe hormigonar. Normalmente el hormigón alcanza su resistencia completa en unos 28 días. Hasta entonces no cuelgues macetas pesadas ni apoyes una escalera en la valla.
Materiales y variantes de placas
Con 2,1 m la superficie de valla es grande, así que el aspecto de las placas se nota más que en una valla baja. Al mismo tiempo, las placas decorativas más pesadas complican la manipulación y exigen más a los postes.
- Placas de una cara: tienen relieve solo por un lado y el otro es liso o basto. Sirven donde nadie mira la parte de atrás, por ejemplo hacia un campo.
- Placas de dos caras: tienen relieve por ambos lados. Se eligen hacia el vecino o hacia la calle, aunque suelen pesar más.
- Acabados: imitan piedra partida, ladrillo o madera, o son lisos. Las placas lisas se pintan con más facilidad. Las de relieve disimulan mejor pequeñas irregularidades y la suciedad.
- Placa de zócalo: es la placa inferior, que entra un poco por debajo del terreno e impide que perros y otros animales escarben por debajo. En pendiente rellena los huecos que quedan bajo los tramos escalonados.
- Postes: pueden ser intermedios, de esquina o de final, según el número y la posición de las ranuras. Para 2,1 m pregunta al fabricante si tiene un modelo reforzado para esa altura.
- Color: gris natural, teñido en masa o pintado después. La pintura de fachada para hormigón se aplica cuando la valla ya está seca, y los fabricantes suelen recomendar esperar unas semanas.
Los postes de hormigón no están pensados para colgar una puerta. Si quieres una puerta o una cancela, cuenta con pilares independientes de acero o de obra con su propia cimentación. Lo lógico es que el cerrajero tome medidas del hueco antes de que se cierre la valla. Si después va a pasar el pintor, ponte de acuerdo con él en los tiempos de secado.
Qué facilita el trabajo y qué lo complica
La dificultad, y con ella el coste por metro lineal, puede variar mucho. El trabajo resulta más sencillo con:
- una parcela llana y un terreno cohesivo sin piedras,
- acceso para el camión grúa hasta el trazado,
- un tramo largo y recto sin esquinas ni quiebros,
- una franja libre junto a la valla y el lindero y las instalaciones ya localizados.
En cambio, lo complican:
- una pendiente donde hay que escalonar los tramos y resolver cada uno por separado,
- un terreno pedregoso o encharcado, cimientos antiguos y raíces de árboles en el trazado,
- un paso estrecho por el que hay que llevar las placas a mano,
- muchos tramos cortos, esquinas, encuentros con la valla del vecino y huecos para cancelas,
- trabajar junto a un muro o una construcción existente donde no caben las borriquetas.
Con 2,1 m todo esto pesa más que en una valla baja, porque cada obstáculo supone volver a levantar placas pesadas por encima de la cabeza.
Errores típicos y cómo se notan con el tiempo
- Zapatas poco profundas o estrechas. Una valla alta y ciega funciona como una vela. Con viento fuerte y heladas, los postes se van inclinando y con los años se ladea un tramo entero.
- Ejes marcados con el metro y no con una placa. Si los postes quedan demasiado separados, las placas se salen de las ranuras. Si quedan demasiado juntos, no entran. Con el hormigón ya duro solo se arregla picando.
- Postes sin apuntalar. Un poste largo se desvía con facilidad en el hormigón fresco. Se nota en un canto superior torcido y en holguras desiguales.
- Colocar las placas superiores demasiado pronto. El hormigón de las zapatas aún no aguanta la carga y el poste gira o se hunde.
- Falta de sombreretes. El agua entra en las ranuras, en invierno se hiela y desconcha los cantos de los postes.
- Valla sin salida de agua en pendiente. La placa inferior retiene tierra y agua de la parcela vecina. El hormigón se humedece, verdea y aparecen eflorescencias. Una valla no es un muro de contención y no debe sujetar un relleno de tierra.
- Mala manipulación. Las placas tiradas unas encima de otras o apoyadas en un canto acaban con esquinas desconchadas, y en una valla a la altura de los ojos se ven desde lejos.
Guía para manitas: montaje de una valla de hormigón de hasta 2,1 m
Un manitas con soltura puede montar una valla de 2,1 m si cuenta con al menos dos ayudantes fuertes, borriquetas y paciencia. Lo que no puede hacer es montarla solo. Placas y postes pesan mucho, la fila de arriba se levanta por encima de la cabeza y una caída puede provocar una lesión grave. Si hay instalaciones cerca del trazado, el terreno es duro o hay pendiente, deja el trabajo en manos de una cuadrilla.
- Comprobar el lindero y pedir la localización de las instalaciones enterradas.
- Tender un cordel y marcar los ejes de los postes con una placa de prueba.
- Abrir los hoyos hasta la profundidad que recomiende el fabricante, normalmente unos 80 a 100 cm, y echar grava en el fondo.
- Colocar el primer poste, aplomarlo con nivel en ambas direcciones, hormigonarlo y apuntalarlo con listones.
- Encajar la placa inferior, colocar el segundo poste pegado a ella, aplomarlo y hormigonarlo.
- Seguir así tramo a tramo y controlar sobre la marcha la altura de las cabezas con el cordel.
- Esperar a que el hormigón endurezca lo suficiente, según el fabricante del hormigón y el tiempo que haga.
- Colocar el resto de placas de abajo arriba, la fila superior desde borriquetas y siempre dos personas por placa.
- Poner los sombreretes y nivelar el terreno alrededor de las zapatas para que el agua se aleje de la valla.
Revisión en la entrega
Recorre la valla terminada entera, por los dos lados. Mira a lo largo del canto superior desde un extremo, porque así se ven mejor las curvas y los saltos.
- los postes están a plomo en ambas direcciones, comprobado con nivel,
- el canto superior está recto o escalonado de forma regular según el terreno,
- las placas asientan en las ranuras en toda su altura y no traquetean al empujarlas,
- los postes no se mueven al empujarlos con fuerza con la mano,
- ni placas ni postes tienen cantos desconchados o fisuras,
- todos los postes llevan su sombrerete,
- la cara decorativa mira hacia el lado acordado,
- la valla sigue el lindero replanteado y el trazado pactado,
- el terreno alrededor de las zapatas está nivelado y el agua no corre hacia la valla,
- los huecos para puertas y cancelas tienen el ancho correcto,
- el entorno está limpio y se han retirado restos de hormigón y embalajes.
Preguntas frecuentes
Sí, si tiene zapatas suficientemente profundas y anchas, postes pensados para esa altura y un hormigón al que se ha dejado curar bien. En sitios muy expuestos, como zonas abiertas, cerros o tramos de costa con viento frecuente, conviene dimensionar la cimentación con margen y consultar al fabricante o a un técnico de estructuras.
Muy pocas veces. Los postes de una valla baja suelen ser más cortos y sus zapatas no están calculadas para más empuje de viento. Subir la altura después casi siempre obliga a cambiar los postes, así que es más sensato decidir la altura desde el principio.
No es obligatorio, el hormigón aguanta sin pintura. Aun así, una pintura de fachada o un hidrofugante reducen la absorción de agua, frenan el musgo y las eflorescencias y mantienen la valla limpia más tiempo. Se pinta cuando ya está seca, normalmente al cabo de unas semanas.
Los tramos se colocan escalonados: cada tramo queda horizontal y un escalón más bajo que el anterior. Los huecos bajo las placas se cierran con una placa de zócalo o un murete bajo. Con mucha pendiente se hace una zapata corrida de hormigón en lugar de zapatas aisladas.
La placa inferior se coloca al mismo tiempo que los postes, porque fija la distancia entre ellos. Las filas superiores se ponen cuando el hormigón ha endurecido, normalmente al cabo de unos días según el tiempo y la recomendación del fabricante del hormigón.
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